Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 4 El día
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Capítulo 4 El día

Mirándose al espejo, observando sus ojos amarillos en el espejo que tenía colgado cerca de la puerta principal de su hogar, tenía su ropa más cómoda, pero a la vez lo suficientemente formal para hacerse presente en la reunión, teniendo la mochila que siempre llevaba en sus días normales que iba a la fundación donde tenía sus libretas y lápices agregándole algunos blocs de notas, clips, marcadores. tijeras y pegamento, solo por si acaso.

Al salir de su casa se encontró a Kezef quien lo esperaba con paciencia ese día no se pronosticaba brisas fuertes por lo que ambos sabían que debían apoyarse en esos días para lograr que Zera se trasladara, sobre todo por el lugar al que iban.

Aunque Zera hubiera preferido dar una mejor impresión que simplemente llegar ahí sin volar y que a su vez su amigo lo ayudaba para eso.

Pero a pesar de esos pensamientos, Zera le sonrió como siempre y sin tardar tanto Kezef lo tomo de ambos brazos y se acercaron a la orilla para aventarse al mismo tiempo, esta vez el vacío en su estómago no fue tan horrible como cuando lo hacia el solo, en un instante ya ambos se encontraban en el cielo, Zera miro las grandes y bellas alas blancas de su amigo moviéndose a un ritmo tan artístico que solo lo hizo sentir mal, aleteo sus alas solo para sentirlas débiles, delgadas y mucho más pequeñas.

- ¿Estas emocionado por hoy?

Su amigo no pudo notar la inseguridad de Zera por estar concentrado en no chocar alguna nube grande u otro ángel que estuviera volando también.

- Si, me pregunto cuales serán nuestros        humanos que debemos de cuidar.

- Oh eso es verdad, supongo que por   ser nuestras primeras misiones nos tendrán un poco de compasión y no darán fáciles.

- Ellos dijeron que nuestras misiones   son especiales, así que yo estoy esperando algo más.

- Cierto, cierto.

Siguieron ambos recorriendo por todo el cielo empezando a llegar a la ciudad nuevamente, Zera se sintió un poco más incómodo al ver los demás ángeles pasar y algunos viéndolos extrañados, no es algo normal ver a un ángel cargando a otro y ayudándolo a volar.

Mientras más se acercaban a la Academia la cual se encontraba un poco alejado de la ciudad para que los alumnos se pudieran concentrar mejor.

- ¡Hola Kezef!, ¡hola Zera!

- Mucha suerte para su misión.

- Hace mucho no los vuelvo a mirar chicos.

Voces escuchaban y Kezef se encargaba a responderles, la mayoría que los saludaba eran maestros o exalumnos que seguían visitándola por cuestiones de sus respectivos puestos que tenían actualmente

Zera solo se dedicaba a sonreírles si lo miraban, y saludarlos con la mano de forma apenada, cuando llegaron al centro de la academia Kezef bajo para que su amigo pudiera finalmente tocar el suelo.

-Vaya creo que nunca me acostumbrare que me cargues en estos días.

Zera rio a lo bajo al decir eso, muy dentro suyo sabía que ese comentario tenía un segundo significado, significado que solo el entendería

- No te preocupes, yo también me sentiría raro si me hicieran eso, pero sabes que eso no te vuelve más inútil o débil.

- Si…

- Oye anímate, ya llegamos, estamos solo a unos pasos a conocer nuestro gran destino.

Zera respiro hondo y suspiro agarrando todos esos comentarios negativos y tirarlos a la basura haciendo que su sonrisa fuera más larga siendo una buena señal, el menor asintió y empezaron a caminar, Zera miraba como algunos pasaban, recordando como ellos solían estar aquí, como algunas clases se les hacían aburridas como la clase de Orígenes y otras se les hacía muy interesantes, como la clase de Animales Fantásticos, saber la anatomía y función de animales mitológicos era algo impresionante e interesante

Pero siempre recordara con cariño la pintura que había en el techo de los pasillos puede aun recordar la mayoría de estas y cuáles eran sus interpretaciones que les tenía.

Un edificio estaba al lado de  aquél edificio en el cual ambos visitaron a ese ángel loco llamado Helzion, ángel que a pesar de decir cosas raras ayudo a Zera mantener su mente abierta y conocer la belleza de los humanos, cada noche se pregunta dónde estaría ahora mismo ese ángel, ¿tan siquiera seguiría vivo?

El edificio era gigantesco, demasiado, recordaba cuando esa arquitectura era mucho más chica que el edificio donde recaudaban a los ángeles heridos en sus misiones, parecía incluso un castillo, teniendo los colores blancos haciéndolo ver más majestuosos algo que solo podrías ver en cuentos de fantasía, la arquitectura era tan bella podías quedarte mirándolo por horas los detalles que tenía cada parte de esta, incluso las nubes que estaban por la parte de atrás le daban ese toque de fantasioso, incluso Zera podía ver con su imaginación como aquellas nubes que tenía detrás formaban un par de alas gigantes e intimidantes, dignas del castillo que ahora mismo estaban presenciando, la puerta era alta y larga siendo del material cristalino llamado vidrio teniendo un pequeño patrón que solo lograrías ver si los rayos del sol te ayudaban, el patrón conformaba de un par de ramas de árbol junto a unas hojas, dándole un toque más cómodo y naturalista.

Al abrir ambos la puerta quedaron aún más asombrados, si la imagen bella del exterior los mantuvo sorprendidos la belleza del interior los dejaría en shock, pues la sala de espera era conformada por un gran salón donde había un par de sofás negros y largos en ciertas partes cerca de las paredes donde incluso ya había ángeles sentados en esta, dos escritorios largos había justo en la entrada hacia su lado derecho haciéndose ver aproximadamente 4 secretarias tecleando en una computadora e imprimiendo cosas, concentradas en su trabajo, los accesorios de la sala constaban de grandes pinturas enmarcadas en marcos dorados con un estilo barroco, ventanales gigantes cerca donde estaban los sofás donde daban vista al gran cielo azul acompañada de esas manchas blancas llamada nubes

Pero sin duda alguna lo mejor de aquel lugar era el gran candelabro que había en el centro, un candelabro de cristal que tenía un pequeño foco escondido en el centro haciendo que los pedazos cristalinos redondos que había brillaran con mayor intensidad, era grande haciendo que fuera el detalle más vistoso del lugar, todo tenía un aire tan elegante y formal que incluso Zera se maldijo a sus adentros de no haber traído un mejor atuendo.

Una de las secretarias se dignó a levantar la vista y ver a ambos ángeles perdidos por la belleza del lugar, tocio en seco llamando la atención de ambos mirándola después del ruido.

- Tienen alguna cita? – el ángel no era tan amable, de seguro todas esas energías positivas se habían ido después de haber estado trabajando y ayudando a varios ángeles que tienen por aquí al día, de seguro eso quita mucha energía mental haciendo que ya no puedas sonar ni actuar amable por más que quieras.

- Oh si! Hoy es nuestro día de ejecución.

Zera saco la carta, entregándosela, a la secretaria quien está sin siquiera leerla lo puso encima de un artefacto muy parecido a un escáner, puso la hoja de forma que la parte escrita estuviera dando directo a la parte de cristal del artefacto empezando a pasar un láser de arriba hacia abajo hasta detectar la firma del arcángel Gabriel dando un sonido agudo y seguidamente soltar una luz dorada de aprobado.

- Bienvenidos sean Zera y Kezef, justamente los están esperando en la sala de ejecución, suerte en su viaje – la secretaria solo miro la pantalla de su computadora mientras guardaba la carta en una carpeta.

- ¡Gracias a usted!

Se despidió Zera para caminar ambos amigos a un pasillo que tenía una placa dorada con las palabras ”Sala de ejecución”, el pasillo los dirigió a un salón más pequeño a lo que era el salón en el que se encontraban hace unos minutos, este lugar era más minimalista pues solamente había pantallas las cuales te especificaban a qué lugar ir dependiendo de tu misión, vieron por unos minutos las pantallas para detectar cual era la suya, Kezef al identificarla menciono que debían tomar las escaleras que iban hacia arriba, dieron media vuelta y subieron a una escalera esta vez siendo una escalera eléctrica así que solamente se quedaron ahí parados en silencio, Zera miraba hacia donde llegarían dándose cuenta qué esas escaleras los llevarías a una altura realmente alta, tan alta que incluso podía sentir como las escaleras se iban inclinando cada vez más verticalmente, aunque esto no era más que una ilusión óptica que le estaba dando todo esto.

- ¿Mareado?

- Un poco, no pensaba que nos llevarían tan alto.

- Yo tampoco, pero supongo que tendrá un significado.

Zera asintió, ambos empezaron a platicar para hacer que el tiempo pasara rápido y también para soltar aunque sea un poco de esos nervios que ambos llevaban, empezaron a contar sobre cómo les gustaría que sus misiones fueran, Kezef siempre deseo que su misión fuera un humano gentil e inocente, algo que tuviera que proteger del mal ya que eso era lo que más le facilitaba según él, aparte que protegerlo del mal significaría prácticamente ayudarlo, algo el cual le encantaba hacer Kezef, Zera dijo que el prefería un reto, algo el cual lo ponga en tomar decisiones difíciles y demostrarles a los arcángeles que él tiene sus propias morales únicas y una aura tan inigualable como el de ellos, ambos tenían conceptos de sus misiones bastantes diferentes, Kezef quería pasar su misión tranquilo, cuidando a su humano, conocerlo, compartir gustos, platicar con él, hacerlo su amigo, mientras que Zera quería algo que lo llevara a la orilla del peligro moral, algo que lo dejara pensando tanto en que decidir que perdiera el sueño, una prueba realmente desafiante.