Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 3 Algo entre las nubes #4
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Capítulo 3 Algo entre las nubes #4

El día cálido le dio una sonrisa, esa energía positiva recorría por todo su cuerpo, era tan grande la felicidad y emoción, que logro ocultar muy bien su miedo y confusión.

​-​      No hay brisa hoy- Kezef, su amigo que se supone ya se dirigía a su hogar, estaba esperándolo en la entrada, Zera hizo una mueca de confusión y se detuvo a poner más atención a su entorno, cierto, la brisa se había ido, rio leve para acercarse a su amigo y estirar su manos, digno a aceptar su destino, la pose y expresión de Zera tan infantil hizo que a Kezef se le escapara unas cuantas risas, le gustaba verlo así, tan lleno de energía, tan feliz.

“Por favor, que nunca se vaya esa vida que tienes, Kezef”

Su amigo lo tomo con delicadeza ambos brazos y alzo sus alas al vuelo, la grandeza de esas alas de su compañero hizo que no tardaran en empezar a volar, lo hacía parecer tan fácil.

Ambos se fueron de ese lugar y comenzaron a partir hacia sus hogares, el lugar parecía tan tranquilo, como si todos se hubieran puesto de acuerdo para tener ese momento de descanso en conjunto, pues todos los ángeles estaban volando sin rumbo alguno, como si solo volaran para sentir esa sensación, esa era su forma de descansar, estar en paz, despejarse, el silencio del lugar también ayudaba mucho, y toda esa imagen que Zera estaba presenciando, le contagio la misma paz.

- Seremos ángeles de la guarda…por fin-   Zera habló, cortando ese silencio entre ellos.

- Si… ¿no es fantástico? Por fin podremos ejercer aquello que tanto estuvimos trabajando.

Zera dijo como respuesta un “si…” débil pues su mente estaba en otro pensamiento suyo.

“Por fin seré parte de una comunidad, por fin podre ser un ángel de verdad”

- Daremos nuestra mejor impresión ese día- Zera volvió a hablar con emoción, moviendo sus piernas por el éxtasis, tanto que Kezef perdiera un poco el equilibrio, pero gracias al peso liviano de Zera, no fue gran cosa.

- Créeme que sí, todos admirarán tu gran inteligencia, estarán asombrados.

El pelo acaramelado no pudo evitar sonrojarse por ese cumplido.

- Tu gentileza también será reconocida, y  tus grandes y fuertes alas- el mayor solamente rio- tu… ¿tú crees que nos toque en el mismo lugar?

- La tierra humana es muy grande…pero  que hay posibilidad, la hay, solamente que muy pequeña.

Zera sintió ante eso, lo entendía, aunque deseaba estar con él ante esa experiencia.

Otro silencio, Zera miro a su alrededor dudoso de si preguntarle a Kezef si aun recordaba aquel momento que tuvieron con Helzion, puede que ya llevaran un buen tiempo sin encontrarlo y que se rindieron de buscarlo hace tanto, pero se sentía, raro, saber que llegaron a este punto, a este momento, el esperaba que Helzion llegara de la nada y les explicara todo lo que tenía que decirles, de los demonios, de lo que vivió, pero otra parte de él se sentía bien que ese momento nunca llego, el miedo de que toda esa imagen tan perfecta y bella que tienen sobre su hogar, sobre los ángeles y de su trabajo como ángel de la guarda sea corrompido por las palabras de alguien más, él sabe que hay cosas que están pasando, muy probablemente malas, pero prefiere vivir en la ignorancia, pero no quiere hacerlo solo.

- Oye, ¿tu recuerdas lo de Hel?

- Kezef, Zera! Ya me dijeron de la carta, ya era la hora de que los eligieran por fin.

Palight, su profesora apareció de la nada, deteniendo lo que iba a decir.

- Estoy muy orgullosa de ustedes, aún recuerdo cuando eran unos ángeles tan jóvenes y desastrosos -rio mientras recordaba eso.

- Gracias maestra, estoy seguro de que, si no fuera por usted y Palmerlight, no estaríamos en donde estamos- Kezef, con su amabilidad de siempre respondió, haciendo enternecer a la maestra, conversaron por unos cuantos segundos más para después despedirse, Zera estuvo pensativo en todo el momento, después sintió como volvieron a retomar ese ritmo que tenías.

- ¿Querías decirme algo? - Kezef habló.

- No, se me olvido.

Unos minutos después llegaron a la casa de Zera Kezef lo dejo con cuidado cerca del piso, este se soltó del agarre de Kezef y se giró para mirarlo, tan grande, tan bien formado, con esas dos alas grandes llenas de purezas, Kezef era algo hermoso e inmenso, Zera ni sabía lo que él era

-Nos vemos mañana- Zera menciono, despidiéndose con la mano mientras Kezef se iba de ahí, dejando a su amigo con una pregunta y con sus inseguridades- se quedó en silencio Zera mientras miraba como este se iba, intento pensar tantas veces el hecho de que por fin sería un ángel, pero otros pensamientos arruinaban su intento de volver a ser positivo, como voces carcomiéndolo muy dentro de él.

“Debo estar bien, debo ser positivo, por el, por su felicidad”

Y un suspiro dio, soltando lo negativo y tragándose por dentro lo que quedo del miedo y confusión, solo dejando ese pensamiento positivo de que en dos días llegaría el mejor momento de su vida, algo que espero con tantas ansias, una sonrisa se formó tan pronto se concentró en eso, aferrándose.

Y con una tranquilidad se sentó en el suelo y observo el sol ocultarse, esperando un nuevo día.