Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 2 Invitación #3
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Capítulo 2 Invitación #3

-Helzion… ¿quiénes son ellos? - una voz calmada y baja interrumpió la escena haciéndose presente en la sala, se podía notar que llevaba vendada parte de su brazo y apostaría que también la espalda, aunque no sabría si esto último era cierta por su ropa que traía.

Naya había llegado, tenía una pequeña bolsita de papel que sostenía con una mano, probablemente algún artículo que le dieron las enfermeras para un tratamiento de ella o de Helzion, sus ojos heterocromáticos de color café y rojo vino miraban a los dos jóvenes, Kezef parecía intimidado por la mirada de ella, mientras Zera solo tomo el brazo de su amigo

-Solo veníamos de visita, el señor Elyon nos comentó que su amigo quería vernos, pero, ya nos retiramos, tenemos clases a las que asistir.

Zera miró a su amigo expresándole todo lo que necesitaba expresar en esa oración y ese contacto visual que ambos tuvieron, Kezef solo asintió con su cabeza apoyando el comentario de su amigo.

- Espero que se recupere eh…Naya.

Mientras toda esta escena pasaba, Helzion rápidamente saco de su cajón de mesita de noche una pequeña hoja al estilo nota y una pluma negra y empezó a escribir como pudo apoyándose de las no tan firmes sabanas, haciendo que la caligrafía no fuera la mejor, pero al menos se entendía las palabras que quería escribir.

-Tengan…por favor cuídense y crean en mi palabra.

Le ofreció la nota doblada a Zera, quien este se quedó mirándola por unos segundos para finalmente decidirse tomarla con duda, provocando una sonrisa de alivio por parte de la tez morena, como si esa acción hubiera significado que ambos jóvenes confiarían en su palabra y seguirían esa extraña instrucción que les dio

-Que el señor los cuide.

Menciono antes de que llegaran al pequeño pasillo de la habitación que te dirigía a la puerta de salida, Kezef y Zera lo miraron y observaron esa sonrisa, una sonrisa tan llena de amabilidad, para nada comparada a la expresión que antes tenía cuando la desesperación y el terror te apodera a niveles altos, parecía totalmente otra persona, y eso les aprecia muy extraño

-A ti también Helzion, ojalá te recuperes pronto.

Kezef sentencio y ambos salieron de ese pasillo, cerraron la puerta y se alejaron a pasos casi rápidos, como si lo único que quisieran fuera irse de ese edificio lo antes posible, acción que claramente noto Naya y suspiro, sabiendo lo que había hecho su amigo.

-Te dije que pararas de hacer eso -

Se acercó a él sacando un pequeño frasco que contenía capsulas amarillas, sacando una haciéndose notar como dentro de esta capsula se contenía diminutos pedazos de cuarzos

-No vale la pena hacer entender a otros ángeles lo que vimos, no entenderán.

Helzion tomó la pastilla y el vaso de agua que ya tenía en su mesita de noche tomando la pastilla fácilmente volviendo a mirar a Naya.

- Es él…lograste ver el color de sus ojos.

- Sí, lo vi, pero sigo pensando que tu teoría es descabellada, creo que necesitas esperar un poco más de tiempo.

- Y lo haré, pero, aun así, cuando llegue el momento, cuando lo veas en su esplendor, sabrás que siempre tuve la razón, que todo esto no es mera suerte.

Y es que aquel evento que él presencio es como si miles de ventanas se le hubieran abierto en un santiamén, vio todo conectar de una forma tan simple y fácil, como todo lo que alguna vez le contaron sus ángeles superiores por años y como todas esas creencias que mantenía y te hacían ser el ángel que eres, se destruye de manera tan abrupta.

Era como morir y renacer nuevamente, ahí, Helzion sabía lo que estaba a punto de pasar y lo que causaría, tenía miles de teorías, lo sabía, lo saboreaba y lo presentía, él no quería ese futuro pero si no había manera de detenerlo al menos buscaría manera de afrontarlo, Kezef y Zera son la cereza del pastel, obviamente Helzion no se arriesgaría a contarle a cualquier ángel que se le cruzara lo que vio y sus planes que tenía, pero necesitaba sonar necesitado así, el peso en ellos sería más grande y se sentirían como la única solución, y en realidad, lo son, solamente que si les decía que eran los primeros en decir todo esto, no se sentirían en la obligación de ayudarlo ya que otro ángel lo haría por ellos, necesitaba ponerles esa espada contra la pared y satisfactoriamente lo logro.

Tanto así que ambos jóvenes cuando por fin salieron del edificio se quedaron en un silencio sepulcral, uno preocupado en el futuro que se avecinaba y el otro, curioso mientras veía la nota doblada.

Ambos se pararon en cierto momento, teniendo la curiosidad carcomiéndolos desde dentro, asintieron a la vez y Zera saco la nota, desdoblándola de forma nerviosa y torpe dejando expuesta las palabras que tenías escritas.

Esa letra que fue escrita de forma rápida y entre sabanas de un enfermo provocaron un vacío en sus estómagos, pero también, muy dentro suyo, más adentro, sobrepasando el gigantesco sentimiento de miedo, después los nervios, la preocupación, muy dentro, estaba la valentía y determinación, sobre todo el de ojos amarillos relucientes y brillosos quien al leer la nota supo que el camino por el que irá es el correcto, pero también, temía que este camino lo fuera a perjudicar más de lo debido.

Pero, aun así, solo fue suficiente leer esa pequeña nota.

Supo que él está hecho para ser guardián.