Debajo de las Nubes (Debajo de las Nubes 1) Capítulo 2 Invitación #2
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Capítulo 2 Invitación #2

-Iré lo más inmediato que pueda, solo, deja que deje a estos jóvenes a la habitación de Helzion.

La secretaria asintió para volver a concentrar en las hojas, escuchándose como empezaba a moverlos de un lado a otro, como si los estuviera dividiendo en sección o confirmando que estuvieran todas las debidas hojas ahí.

Se adentraron más al edificio, empezando a subir por unas escaleras, el silencio reinaba, sobre todo porque el de trenzas no quería soltar una palabra, como si la noticia que le dieron fue suficiente para quitarle esos ánimos.

Después de subir un par de pisos, el señor se detuvo, adentrándose al pasillo de ese nivel, dando a entender de que aquí era donde estaba Helzion, el pasillo era conformado por una gran alfombra larga que cubría todo el piso en el que estaban, siendo de un color marrón con bordados de amarillo.

El pasillo tenía cuadros colgados, todos siendo imágenes de bosques y de animales que le pertenecían a este bioma.

Después de pasar por varias puertas que al parecer eran habitaciones para otros ángeles, llegaron a la que se le fue designada a la de Helzion.

-Helzion…soy yo, Elyon por fin traje a quienes querías ver.

Abrió lentamente la puerta para no querer provocar ningún ruido por si su alumno estaba dormido, el cuarto no era grande, pero era lo suficiente para quien fuera que se alojara ahí, se sintiera cómodo, al entrar había una puerta ala izquierda y un pequeño pasillo que te daba directamente a la sala principal, donde este se encontraba una cama, en esta estaba Helzion.

No se encontraba para nada bien, tal vez Zera y Kezef no notaron el detalle por la sorpresa del momento, pero Helzion tenía gravemente heridas ambas piernas, solo notándose unas vendas que lo cubrían casi por completo.

Las vendas no estaban manchadas de ese color sucio y oscuro que tiene la sangre humana, no, el color de los ángeles era luminosa, limpia, brillante, era de color amarillo casi dando la vista de un color metálico al oro.

El pecho del de tez negra subía y bajaba de una manera tan lenta y calmada, pareciera que estuviera dormido, pero sus ojos aguamarina te decían lo contrario.

-Oh…hola, gracias realmente por traerlos.

Su voz también expresaba cansancio, derrota, como si hubiera salido de un ataque realmente malo y su cuerpo apenas se estuviera recuperando de ese ataque de adrenalina y dolor.

- Puedes hablar con ellos de lo que querías discutir, tengo una reunión urgente, espero que no te importe dejarlos solos.

- No, está bien- levantó un poco su mano en gesto de despreocupación- yo sé que son buenos chicos y no provocaran ningún problema, además que Naya está a punto de venir.

Elyon asintió y de una media vuelta salió de la habitación cerrando la puerta y escuchándose sus pasos de esas botas largas y negras que tenía, alejarse hasta el punto de no escuchar sus pasos de nuevo.

Un silencio se hizo presente, Kezef decidió ver a más detalle la habitación, viendo por la ventana que tenía el cuarto, el patrón que tenía las paredes e incluso miro un pequeño artefacto redondo que desprendía un aroma de lavanda.

Mientras su amigo seguía observando todo, Zera solo se sentó en el sofá de color verde piedra mirando a la nada, Kezef tenía la confianza de ir a un lado a otro sin problema, pero el, por alguna extraña razón sentía un peso en su espalda, un peso que no lo dejaba moverse tan siquiera un poco por el miedo de hacer algo incorrecto.

Probablemente todo eso se debía gracias a que sabía que el que se encontraba acostado realmente en un estado crítico quería verlo, aquel adolescente que vio en lágrimas y en una salud mental rota.

No pudo evitar mirar esas vendas que tenía en ambas piernas, no sabía con exactitud hasta donde llegaba esa herida, pues la sabana tapaba más de la mitad de sus piernas así que solo podía ver un poco,

Nunca se imaginó que él podía llegar a ser así, llegar herido de una misión ya que tuvo un encuentro de lo que sea que haya atacado a Helzion, hecho un desastre, bajo una capa de lágrimas cristalinas y un humo negro en su mente llamado miedo.

Pero ¿que habrá sido aquello que lo ataco?

¿Qué tan grande era? ¿Cuánta fuerza tendría?

¿Por qué los atacarían?

“¿Acaso lo que lo ataco fue un demonio?” No era tan alocada su idea, tendría sentido, un demonio se cruzó con Helzion y por instinto se atacaron el uno al otro y de alguna forma u otra el ataque terminaría con el ángel logrando escapar a coste de su humano despedazado y sus piernas lesionadas a un nivel crítico.

- ¿Tan mal se ve?

Helzion hablo, haciendo que Zera lo mirará chocando ambos ojos, uno tan vivo como el sol y el otro tan frío como el océano.

“Si tan solo pudiera quitarle esas vendas, podría ver la herida y darme una idea del como lo atacaron”

- ¿Un demonio te lo hizo?

- ¡¡Zera!!- Kezef lo interrumpió apenas termino su pregunta, usando ese tono que te decía directamente “estuvo mal lo que dijiste” y es que si, decir una pregunta así de la nada a un desconocido podría provocar un disgusto al que se encontraba en la cama en ese momento.

- No te preocupes pequeñín, tu amigo tiene derecho a preguntas- rio leve recargando su cabeza aún más en la almohada, miro el techo pensativo, pensando en la respuesta que les daría- esa cosa que me ataco, no sabría si llamarlo demonio.

- ¿Cosa?

- Me niego a llamarlo como un ser vivo, cuando lo tuvo enfrente de mí, no sentí nada más que vacío, no tenía forma exacta, n-no sabría cómo explicarlo…pero creo que el denotativo “demonio” es lo más cercano a nuestra comprensión.

- A todo esto, ¿por qué querías ver a Zera?

- ¡Oh sí!… se me había olvidado eso, perdona, sentir como tus piernas se están debilitando no ayuda mucho a concentrarte- volteo a un lado, lado donde estaba sentado Zera prestando atención totalmente- ustedes pertenecen a la sección de guardianes, ¿cierto?

Ambos asintieron ante esa pregunta.

- Bien…bien, me alegra escuchar eso- volvió a mirar hacia el techo, retomando esa respiración lenta y cansada, hablar le costaba y se notaba- escuchen…

no me tomen por loco, eh intentado explicar a los demás ángeles del grupo que vieron mi “escena” pero ninguno de ellos me creyó o se atrevió a seguir mis instrucciones.

- ¿Instrucciones?

- Todo esto…todo lo que vi, es solo el inicio de algo realmente malo, no sé en cuenta tiempo se vaya a desatar, no sé cómo o en donde, pero sé que lo que vi, significa malas cosas.

- ¿Por qué nos dices esto?

-  Porque temo que me vayan a hacer algo, ¿ok?, confío mucho en mi maestro, pero lo que sé ahora mismo, es algo que llevaría a la borda todo lo que sabemos de nuestra historia y nuestros morales, quiero que al menos esta información no se vaya a la borda.

- No entiendo.

-¡¡Solo escúchenme!!- su voz se agitó pero solo faltó unas respiraciones profundas para volver a la normalidad, le desesperaba que en esta situación tensa ellos estuvieran interrumpiéndolo con oraciones sin sentido y que no aportaban en nada- fui diagnosticado con el síndrome “Insania”, así que eso me descarta totalmente de contarle algo a los ángeles superiores, me tomaran como un loco, así que háganme caso, sea lo que sea, logren ser guardianes, pero no confíen en lo que les dicen, ellos les dirán que los humanos son seres para nada interesantes como simples hojas en blanco, pergaminos sin escritura o jeroglíficos, es una completa mentira, investiguen, averigüen, piensen más allá, cuestionen cualquier cosa, pero no dejen que las ideas de ellos les cierre la mente, no les puedo pedir más, ya que solo son unos pequeños, Naya y yo intentaremos lo que podamos por seguir el plan, pero por ahora solo crean en mi palabra, por favor, son lo único que me quedan.

- Quieres…que nos convirtamos en guardianes pero que mantengamos nuestra mente abierta? ¿eso es todo?

Cuestionó Kezef.

- Se que no parece nada para ustedes, pero significa mucho para mí que tomen mi palabra, el tiempo se va volando para nosotros los ángeles, así que dentro de poco nos volveremos a ver, estoy seguro.

- Y ¿por qué piensas que cuando seamos guardianes, ese “evento” aún no ocurrirá?

Zera habló finalmente levantándose del sofá, alguien que conozca a Zera pensaría que él se alegraría que alguien lo apoyara a mas no poder su meta de ser guardián, pero era diferente, él no lo sentía como un apoyo, sino como un grito de ayuda desesperado, como si el hecho de volverse guardianes fuera lo que comenzaría lo que sea que pasaría, Helzion hablo mucho, sí, pero a la vez no dijo prácticamente nada, lo único que les expreso es que estaba loco, que los necesitaba y que cosas malas pasarían, pero nada más.