Capítulo 1 Bienvenida #3
No te daban tanto detalle sobre lo que trataba, solo te decían que los cazadores eran para ángeles valientes, fuertes y atrevidos, los astrólogos para inteligentes, calculadores y calmados, y por último los guardianes, ángeles gentiles, con ganas de ayudar a los demás y moralmente buenos.
Unos rayos de luz se hicieron visibles, dándose cuenta de que, sin querer, habían llegado a afuera de la academia, donde se encontraban los caminos que conectaban las demás secciones, también, podías encontrar los bellos jardines que aquí aguardaban.
Ambos se miraron y sonrieron de lado, diciéndose indirectamente “bueno, somos tan distraídos que llegamos aquí sin querer” y siguieron caminando, esta vez en silencio ya que cada uno admiraba las diferentes cosas que se podían apreciar, los ángeles volando de un lado a otro buscando su salón respectivo, las plantas exóticas que se encontraban de decoración, las estatuas y estructuras artísticas dándole el toque más fantasioso a ese lugar, todo se encontraba en un lugar de paz y tranquilidad.
Hasta que vieron a un grupo de ángeles, claramente se notaban que llevaban más tiempo en esta academia que ellos, todos haciendo un círculo, rodeando el núcleo de atención en ese momento, ambos jóvenes dudaron si acercarse, hasta que un grito hizo que decidieran que era mejor saber lo que pasaba.
- USTEDES NO ENTIENDEN, YO LOS VI, ¡LOS VI CON MIS PROPIOS OJOS!
Al acercarse lo suficiente vieron como un ángel mucho más alto que ellos le gritaba a un ángel, este parecía un señor adulto, muy probablemente el maestro tutor de ese ángel que no se encontraba en sus casillas, detrás de él había otros dos ángeles sosteniéndolo, para evitar que por los nervios atacara a alguien o saliera volando de ahí.
- Helzion, cálmate, no estamos seguros de lo que vimos, pudieron ser simplemente alucinaciones que tuvimos por el ataque.
Un ángel femenino era de las que sostenían al tal llamado Helzion, tenía una gran herida de quemadura sobre su brazo hasta su espalda casi llegando a sus alas, por suerte, estas se encontraban intactas, hubiera sido un desastre si hubiera sido lo contrario.
- Tranquila Naya, esto suele pasar cuando un ángel tiene contacto por primera vez a los pensamientos negativos de un humano.
Ahora el profesor de aquellos alumnos se acercó más a los ángeles, teniendo una voz calmada, como si supiera lo que hiciera y lo que está pasando.
Como si no fuera la primera vez que pasaba esto.
- NO! ESCUCHEME POR FAVOR, A-AÚN COMO SE VEÍAN Y-Y…
Su voz de repente cesó, viendo como lágrimas salían de sus ojos aguamarina, y su voz se quebraba haciendo que hablara más bajo.
- y…lo que le hicieron a mi humano, profesor, si hubiera estado ahí…estaría reaccionando igual que yo, esa…e-esa cosa negra lo despedazó…y-y, ¡yo no pude hacer nada!, ¡NADA!
El llanto se hizo más fuerte, haciendo que los susurros de la gente se intensificaran, el mayor obviamente noto esto, era peligroso hablar de esto en un lugar donde varios pueden escuchar
- Ok, hablaremos de esto en mi oficina, todos váyanse a sus clases, ¡ahora!
Todos los ángeles salieron volando de ahí, unos lo hicieron al instante y otros se quedaron unos segundos para ver a Helzion con tristeza e incluso diciéndole cosas de apoyo antes de irse.
Zera y Kezef se quedaron ahí, sin saber que pensar, como reaccionar, no tenía nada de sentido lo que decía el de tez morena, o bueno, al menos ellos no podían comprenderlo, había dicho mucho, pero para ellos fue nada, preguntas rondaban en sus pequeñas cabezas.
Kezef se preocupaba del hecho de que podía pasarles algo a ellos, de que esa herida que tenía la chica, esos llantos de desesperación, podían ser ellos en un futuro, le aterraba, el hecho de que la academia te venda todo como una nueva aventura donde puedes conocer nuevos ángeles como tu con los mismos intereses y de que incluso pasarías los mejores momentos de tu vida en ese lugar eran completamente desechados ahora que te dabas cuenta de que estabas entrando a un lugar donde te prepararían para poder llevarte al mundo humano, mundo desconocido a pesar de saber completamente de su existencia.
- ¡Ay pequeños! ustedes también deben de irse, su primera clase está a punto de empezar.
Kezef tomo del brazo a Zera quien este seguía en sus pensamientos y lo guio para que ambos se fueran caminando a paso apresurado de ahí, adentrándose nuevamente al edificio de los guardianes, caminando por los pasillos que hace unos minutos estaban charlando con total tranquilidad, ahora solo estaban en un silencio de nervios, de miedo.
Kezef estaba dudando si todo esto era una buena idea, si probablemente sacrificar su vida valía la pena para saciar su capricho de querer ayudar a los humanos, realmente lo vale? ¿Qué es lo que exactamente encontrarían ahí abajo?
Tal vez por eso les piden que no bajen de las nubes.
Zera, por su parte, no pensaba en lo que se refería el ángel mucho mayor y alto que el, ni tampoco de que provoco la herida de la chica, o tan si quiera paso por su mente los riesgos a los que ambos se enfrentarían, no.
El solo tenía una pregunta en su mente
¿Qué hay debajo de las nubes?