Capítulo 1 Bienvenida #2
Kezef veía ese lugar como algo respetable, los cazadores no tienen un trabajo fácil, para nada, ellos hacen la tarea difícil de los tres grupos que había, ellos son los que se encargan de castigar justamente a los pecadores, normalmente son los cazadores los que más seguido van al mundo humano, siempre se le hizo un dato algo triste para Kezef saber que hay más gente de castigar que proteger.
- Pensé que tú serias un cazador.
Zera interrumpió los pensamientos de su compañero haciendo que el más alto lo mirara, dándose cuenta de que este ya llevaba mínimo algunos minutos observándolo con detenimiento, de seguro al ver su expresión de tristeza concluyo que anhelaba haber estado en ese grupo, algo que era claramente erróneo.
- No, no soy de ese tipo de ángel capaz de castigar a alguien, se me hace una forma muy ruda y violenta.
- Bueno por algo se merecen el castigo, ¿no?
Si, eso lo sé, son pecadores después de todo, tuvieron que haber cometido uno de los pecados capitales para merecerse que un cazador los sancione.
Empezó a salir humo del techo del área de combate, la curiosidad de saber qué es lo que hacían exactamente creció aún más por parte de Kezef, Zera solo miraba el lugar sin mucha atención.
- ¿Qué castigos crees que les den?
- Hm supongo que depende de la cantidad de pecados que hiciste y sus razones.
- ¿Quién tendría razones para cometer algo así?
- Solo los humanos.
Zera dejo de mirar por el ventanal y ahora le puso atención a las pinturas que había en el techo, todos siendo dibujos de lo que se supone encontrarías en el mundo humano, figuras de diferentes criaturas e incluso colores que es muy raro de ver por ahí, todo solamente eran pinturas de una imagen que el cielo tenía de la Tierra.
Había un dibujo que hizo que Zera empezara una conversación nueva, una donde se encontraba un humano sentado en una gran roca abrazando sus piernas en una pose fetal, transmitía desesperación el humano o incluso tal vez cansancio de algo, a los lados de la roca se encontraba un ángel por la izquierda, tomándolo del hombro y pareciendo que le estuviera haciendo comentarios gentiles como “no te dejes llevar”, “tú puedes”, “todo esto acabará pronto”, mientras que en el derecho había una gran mancha negra, solo eso, una bola oscura, pareciera que el autor de ese dibujo no tenía ni idea de que poner ahí y solo se dedicó a sustituirlo con un pobre simbolismo.
Pero Zera sabía lo que debía de haber ahí, un demonio, ningún ángel había visto un demonio, solo los arcángeles, así que recrear una imagen de ellos es difícil, solo saben que son seres totalmente contrarios a ellos.
- ¿Tú crees que lleven a los peores pecadores al lugar donde viven los demonios?
- ¿El infierno?
- Si…
- El infierno es solo una leyenda que te cuentan desde que eres un querubín para que te portes bien.
-Eh visto demasiados símbolos a los demonios para que sea solamente un cuento.
- Es por que los demonios son un mito muy popular, ya sabes, siempre debe existir un mito de un ser que te castiga por tus acciones, es como para hacer equilibrio.
- Si, tal vez tengas razón.
Volvió a mirar hacia el techo, mirando directamente la mancha negra, parecía mucho más grande y estaba más cercana que el ángel, lo suficientemente cerca para que el humano escuchara sus susurros.
¿Qué le podría estar susurrando? Pensó Zera, si un demonio es lo contrario a un ángel probablemente diría algo como “ríndete”, “siempre me decepcionaste”, “no vale la pena intentar”.
Pobre humano, escuchar dos voces que le piden cosas diferentes, todas al mismo tiempo sin dejar que el pobre sepa diferenciar cual quiere ayudarlo y cual solo quiere hundirlo, desde la perspectiva de un ángel es claro de lo que debe hacer y a quien escuchar, pero ¿y desde su perspectiva?
El claramente por la posición no sabe exactamente como se ve el ángel y como el demonio, ni tampoco en qué lugar esta, él está encerrado en su propia burbuja, esperando a que las voces paren.
- ¿Oye y crees que nos vayan a enseñar mucha teoría?
Ahora su amigo había sido el que lo había interrumpido del dilema que se estaba formando el mismo, parpadeando varias veces antes de mirarlo.
- Es obvio que sí, ¿no? Deben de enseñarnos los reglamentos de un guardián, la historia, los pasos a seguir, que debemos hacer en situaciones específicas, las leyes de un guardián.
La mano de Kezef se posicionó en su boca, mirando con cara de “¿es enserio?” a su amigo, Kezef solo negó con la cabeza.
- Hay, solo te pedí una respuesta de si o no.
Separo su mano de su boca, Zera solo rio avergonzado, solía soltarse mucho en esos temas.
- Además, que aburrido es la teoría, tener que estar sentado escuchando a un ángel mayor de nosotros como explica todas las reglas con una voz tan lenta y sin ganas de estar ahí… ¡mejor castíguenme antes que eso!
Hizo un ademan de tener una espada en el pecho, dando a entender que se lo habían encajado, prefiriendo eso que escuchar a un simple profesor explicando las reglas de un guardián.
-¡Que dramático eres! Ven, sigamos caminando.
Siguieron dando su paseo, dejándose llevar por los pasillos del lugar, sin preocuparse a donde los llevarían, empezaron a hablar de temas para conocerse mejor, por ejemplo, que fue lo que los impulso a querer ser guardianes.
Kezef dijo que el hecho de saber que ayudaría a almas descarriladas y protegerlos de las cosas malignas que haya ahí abajo le llena su corazón de satisfacción, el simple ayudar sin pedir nada a cambio, ese era su razón.
Zera admite que quiere ser un guardián para poder vigilar más de cerca a los humanos, solo sabia como se veían físicamente por las pinturas que había en cuentos y en museos, pero el deseaba verlos con sus propios ojos, además de claramente, ser un boleto directo a ser un arcángel, un sueño que tiene desde que era un querubín
Ambos se dejaron fluir en la conversación abarcando más temas, unos más mundanos que otros, incluso hasta dijeron que en algún momento les gustaría ser amigo de un cazador o astrólogo, todo para poder saciar la curiosidad de ambos sobre qué era lo que les enseñaban, ambos sabían gracias a una hoja que les dieron de introducción, que este lugar se dividía en tres secciones, las cuales se dirigían por reglas distintas, leyes y misiones, dándote tres opciones sobre que podías elegir.