¡De cabeza! ÉL / quince
75%

ÉL / quince

Piscina

No puede dejar de mojarse.

De: [email protected]

Para: [email protected]

Fecha: durante el desconfinamiento

Asunto: Re: el refugio

Otro concepto mágico de Philip: “The exhibitionism inherent to a confession” . [203] Esto no es una confesión, es más bien una conversación continuada, pero sí, hay exhibicionismo.

Estoy muy a gusto contigo. Estuve muy a gusto ayer, histérica y revolucionada saltándome el toque de queda, y he estado muy a gusto hoy viendo que tardabas tres horas en hacer una tortilla.

Pero todavía no lo estoy tanto para decirte que si bostezo no es para que te vayas, y que perfectamente puedes sentarte en el sofá y podemos ver una peli, o podemos sentarnos tranquilos a mirar Barcelona con el sol de la tarde, que le favorece mucho.

Hemos pasado la fase del póquer, ya no nos siento como un flirteo, pero nos siento como un cortejo.

Un cortejo alargado y mágico, como lo entendían nuestros bisabuelos, o tatarabuelos, que se enviaban cartas y palomas y poco a poco iban conociéndose.

Y nosotros nos conocemos un poco bastante.

Y nos atraemos, de una u otra manera, un poco bastante.

Hemos conseguido una relación tan normal que olvido que no es normal, para mí, que tengo pareja.

Y, cuanto más intento normalizarla, más siento que nos acercamos.

Y me lo recuerdan solo pequeños momentos.

Como cuando Emma me da un regalo tuyo por mis treinta delante de mis padres, y necesariamente los hago a todos partícipes de mi ilusión y mi vergüenza.

Mi primo me dijo hace tiempo que esto es un polvo, que con un polvo una noche de fiesta se habría solucionado.

Yo no lo creo, y él, salvaje pero literato, creo que tampoco.

Tengo pareja desde hace siete años, y, por algún motivo, como nuestro cortejo (entonces más bien flirteo) empezó mucho antes de que conociera a Polo, es como si os hiciera vivir en mundos paralelos.

Es increíble que sea capaz de colocar en una cajita muy pequeña mi relación con Polo cuando estoy contigo.

Por un lado me parece que lo hago por respeto, porque, como nunca me haces preguntas, pienso que quizá es que no quieres saberlo, que simplemente no te interesa o que prefieres ignorarlo para mantener la magia de la relación.

Pero sé que también lo hago para protegerme.

Soy yo la que busca el refugio. Y así puedo manteneros separados en la cabeza y en el corazón, con grandes trozos para cada uno.

Como dos vidas diferentes. Porque tú tienes muy claro que no estaremos juntos, y yo, yo no me trago que podamos mantener un cortejo tan fresco durante tanto tiempo sin pensar, aunque sea platónicamente, que algún día estaremos juntos.

Y este pensamiento hace que me cueste mucho, hace que no pueda construir del todo un futuro con Polo, porque estaría eligiendo no estar nunca contigo.

He empezado a escribir este correo después de leer el pasaje en el que salía la frase del principio, pero he tenido que parar porque tenía una reunión virtual con los de Yale ( jazz hands para los asistentes de investigación que se han graduado).

Quizá sea extraño que te escriba, en lugar de hablarlo hoy, pero cuando estamos juntos, a gusto, no quiero romperlo por nada del mundo.

Y ahora que empezamos a desconfinarnos…, y después de llevar unos meses de ardilla libre y haber tenido mucho tiempo para pensar, necesito que sigamos hablando para ver hacia dónde vamos.

Sé que seguramente tú no quieres hacer todas estas reflexiones, pero creo que nos necesito a los dos para quitarnos el traje nuevo del emperador. Y, aunque no te guste, te jodes.

Ahora ya estás cabreado. Joder con el exhibicionismo.

La piscina es un globo de gelatina pinchado.

Tienes mucho que perder. No puedes desnudarte, no quieres desnudarte, no sabes desnudarte.

Como mucho puedes quitarte el calcetín, pero no tienes ganas ni la cabeza ni el corazón.

No quieres perderla, pero no tienes claro si la quieres como ella quiere que la quieras.

Ella lleva unos meses de ardilla libre y tú llevas unos meses encerrado en cuarenta metros cuadrados.

Sientes que, después de tantos años solo, te has quedado atrapado en la época salvaje.