ELLA / tinta #2
La interrogaron el abogado del conductor y el abogado del seguro, uno después del otro. Para presionarla y cansarla le hicieron exactamente las mismas preguntas. Seis horas hostiles y desgastantes.
En los dos interrogatorios se rompió con la pregunta capciosa: «What could you do before the accident that you can’t do anymore?
» . [183] No quería llorar, no quería darles esa satisfacción, pero contestó las dos veces moqueando y sollozando: «I can’t go for a run, I can’t play tennis, I can’t stand for more than one hour, I can’t…
» . [184] La interrumpieron las dos veces: «Well, how often did you play tennis or how often did you run?
» , [185] poniendo en cuestión la respuesta de una persona que no iba a correr t-o-d-o-s los días ni jugaba al tenis t-o-d-o-s los días, pero que, joder, si quería, podía hacerlo.
Tantas veces como le permitía la jornada laboral de una agencia de publicidad o tantas veces como conseguía cuadrar horarios con alguien para pelotear.
Tres, cuatro veces por semana hacía deporte, había respondido.
Pero se había sentido insultantemente pequeña y pisoteada teniendo que cuantificar sus actividades preferidas para justificar si el hecho de tener una espalda que no se aguantaba en pie había tenido o no alguna repercusión.
La primera vez que se rompió, Mr. Batakis se la llevó a descansar y le dijo que lo estaba haciendo muy bien, que veían que no estaba fingiendo; cuando los abogados saben que no tienen un caso, se vuelven más agresivos.
Tan agresivos que, para picarla, incluso le habían preguntado en plena declaración si necesitaba que fuera una traductora simultánea, por si no acababa de entender lo que le decían en inglés.
Claro que os entiendo, idiotas, pensaba ella, herida.
«They did that to make you angry », [186] le había confirmado y reconfortado Mr. Batakis.
No, no quiere ir a juicio, aunque pierda dinero. Ese dinero no es suyo; solo necesita una resolución para dejar de sufrir por los papelitos amarillos y los azules y los del frac que ha ido recibiendo todo ese tiempo. Necesita cerrar el tema.
A Mr. Batakis le habría gustado que hubiera esperado y lo hubiera cerrado desde Nueva York, pero tuvo que aceptar que para ella Nueva York se había acabado. Se quedó dos años después del accidente y ahora hace medio que ha vuelto.
Mr. Batakis y otro abogado están conectados desde Nueva York, y ella y su padre están conectados desde el despacho de la calle Balmes.
Están preparando la reunión para firmar el acuerdo.
Han recopilado todos los documentos imprescindibles, algunos que ella todavía no ha visto. Repasan la carta del doctor Rossman:
To whom it may concern,
This letter is to inform you that the patient referenced above was seen and treated at Columbia/New York Presbyterian Medical Center for a right renal arteriovenous fistula ( AVF ) subsequent to her accident.
Given the appearance of the fistula, the known frequent causal relationship between them and trauma and her lack of sequelae from having them long term, such as heart failure, it is likely the accident was the cause of the right renal AVF for which she is still being followed under our care.
Dr. Rossman, MD
Interventional Radiology
Columbia Doctors 187
Repasan la declaración del policía que escribió el informe del accidente, que confirma que el acusado dijo que ella estaba en el paso de cebra cuando tuvo lugar el impacto.
Repasan las imágenes de sus riñones cuando tenía quince años, donde se aprecia una fisura en el izquierdo por el batacazo con el quad, pero nada en el riñón derecho.
Repasan también las imágenes de sus riñones justo después del accidente, donde tampoco aparece la fístula.
Repasan las imágenes de sus riñones un mes después del accidente, donde ya aparece la fístula.
Repasan las fotografías de Rocco y las ve por primera vez; parecen de una muerta de un depósito de cadáveres.
Le angustia verlas, como si fueran de otra persona, y a la vez siente una presión en la cabeza, en la cadera y en la espalda que le recuerda que las heridas son suyas.
Repasan la base de datos, que han tenido que actualizar con todas sus visitas médicas.
Repasan el dinero que han costado todas sus visitas médicas.
Cuando terminan el repaso, ella ya está agotada.
Autoriza a Mr. Batakis a que empiece la reunión con los abogados defensores y se desconectan de la llamada.
Ahora deben esperar. Mr. Batakis tiene que negociar e ir preguntándole a ella qué le parece antes de tomar cualquier decisión.
Es una reunión en diferido, tan surrealista para los de allí como para los de aquí.
Pero un poco más para los de aquí, el padre abogado y la hija herida, perdidos en los procedimientos, rodeados de libros de derecho, pero el derecho de aquí, no el de allí.
Miran el teléfono, anotan cifras en un papel y hablan bajito, como si desde el otro lado del océano pudieran oírlos y tuvieran que disimular.
Saben que ninguna cifra le devolverá la espalda.
Pero ella está contenta y recogida, en casa, con su padre, la persona con la que se siente más segura del mundo.
Con el único que no sufre en el coche si él conduce.
Encantos
(Barcelona, treinta)
Quiere distraerse porque le palpita la cabeza de tanto llorar.
Ve un vídeo antiguo de la creadora de Fleabag caminando por Londres.
Dice que su cita preferida es: «We write to taste life twice» .
[188] Busca de quién es. Cuando termina el vídeo, escribe en la libreta los encantos de cada uno.
Los hoyuelos de Grau, cómo sonríe con la boca cerrada y acaba abriéndola porque la sonrisa no le cabe.
Las caderas de McDreamy, fuertes y desvergonzadas.
El acento de Bruno, que la hace dudar de si es un pesado.
Las cejas de Martí cuando la desnudan de arriba abajo.
Los brazos de Arnau, donde cabe toda ella, tal como es.
El culo del Wes, que no cabe en una talla estándar de vaqueros.
El torso de Polo, de frente y de espaldas, de animal.
Los labios de Thiago, en reposo. Los ojos de Pau haciéndose el despistado, como si no se pusiera abrillantador.
Y las piernas de él. Y la barba, incluso la pelambrera, y los ojos de gato, que durante un instante hace casi nueve años, cuando estaba a punto de subir al taxi, le dijeron: «Te deseo, aquí y ahora».