¡De cabeza! ÉL / doce
59%

ÉL / doce

El refugio

No te quedaste del todo bien cuando os despedisteis. Le envías un correo el día que se va porque te das cuenta de que quizá no vuelva.

De: [email protected]

Para: [email protected]

Fecha: el día que se va a Yale

Asunto: Re: el refugio

“Bajito y fuerte, rapado, moreno que podría ser de montaña.

Tiene una amiguita en Barcelona y le tira la caña mientras me mira de reojo, y yo finjo que estoy muy concentrado escribiendo estas líneas.

También se hace el mayor, le cuenta algunos de los fuegos que ha tenido que apagar durante la importante reunión con los de Madrid, que lo tienen en muy buena consideración.

Pero no quiere entrar en detalles ahora, no sea que se quede sin material para el anunciado encuentro.

Seguramente en casa de él. Ya se han visto dos veces y siempre han quedado en algún bar, y después han ido a un restaurante que ha visto recomendado en el Time Out.

Discreto, elegante, a veces con un punto exótico, ni demasiado pretencioso ni demasiado barato.

Es la hora de la estocada final. Ha mantenido cierta distancia, calculando los tempos para tenerla justo donde la tiene ahora.

Es un cazador. El rato que dedicará a cocinar la pasta y las dos botellas de vino blanco harán el resto.

El vino, tiene que comprar el vino de camino a casa, no debe olvidarlo.

Y la pastilla. No quiere fallar en el momento más importante.

Pero ¿cuándo tiene que tomársela? Le han dicho que empieza a hacer efecto al cabo de una hora.

¿Antes de cenar? Quizá mejor esperar al postre…

, pero ¿y si la cosa se complica mientras él está cocinando?

No le parece de este tipo, pero quizá ella también ha estado reservándose.

Tendrá que frenarla, tendrá que decirle que la receta requiere su total atención.

Con una sonrisa, claro, dejando entrever que la espera valdrá la pena.

Pondrá un poco de jazz y se beberá una copita de vino blanco mientras prepara todos los ingredientes y espera. Mejor comprar tres botellas.

Ahora le escribirá y le dirá que venga a las nueve.

Seguramente llegue un poco más tarde, las otras dos veces que han quedado ha llegado tarde, así que mejor no abrir la botella de vino antes de las nueve.

No puede beber de más. La última vez que estuvo con una chica, la cosa fue como fue.

La chica no le gustaba del todo, seguro que eso tuvo mucho que ver, pero tampoco era necesario terminarse la botella.

Quizá mejor comprar dos botellas, pueden empezar a cenar con la que haya abierto mientras cocina.

Acaba de caer en que es posible que ella traiga una también. Recuerda que bebía tanto como él.

No acabaron yendo a casa de ninguno de los dos porque él había dicho que al día siguiente tenía una reunión a primera hora.

Lo había dicho al principio de la cena para que no pareciera que era una excusa si lo decía cuando la cosa empezara a acelerarse.

Y, si acababan yendo a casa de uno de los dos, pues habría ganado muchos puntos.

Ahora que lo piensa, ella parecía tener muchas ganas de acabar en la cama.

Ya en la primera cita. Más en la segunda.

Esa mirada…, realmente era lo único que quería, por eso él insistió en lo de la reunión, que cualquier otro día seguro, pero precisamente ese, imposible.

Hoy no le ha dicho que tuviera una reunión mañana.

Y ahora no puede inventarse ninguna historia que le dé una salida si la situación se descontrola.

Solo podría cancelarlo. Una emergencia ineludible.

Un abuelo ingresado. Si le dijera que acaban de ingresar a su abuelo, que sintiéndolo mucho no pueden quedar esta noche.

Tendría que decírselo dolido porque acaban de ingresar a su único abuelo, pero también dolido por no poder quedar, con las ganas locas que tenía”.

No tengo nada claro cómo he acabado escribiendo esta ida de olla. He leído el correo original y he querido escribir algo ligero antes, pero se me ha ido de las manos. Ahora ya lo dejo. Es que tu correo es de verdad un for fuck’s sake [146] en toda regla.

Supongo que entre ir mirando los Monegros y pensando en el tío de al lado, iba (de nuevo) tirando tierra por encima para apaciguar los sentimientos indefinidos e inconcretos, indefinibles, que me despierta el correo.

Porque realmente nuestra relación es bastante indefinible.

No conozco ninguna así y nunca he tenido ninguna que se le acerque.

Y me gusta. Me gusta tener esta relación indefinible y un punto rara.

Que sabiendo que te echaré mucho de menos no te lo diga es raro de cojones. Pero no pasa nada, porque sé que lo sabes.

Respuesta

Tarda un día en contestar, tú has tardado ocho meses en responder al correo original.

De: [email protected]

Para: [email protected]

Fecha: al día siguiente, ya desde New Haven

Asunto: Re: el refugio

Estoy aspirando los pelos del estudiante que ha estado aquí el mes de agosto y está quedándose calvo. Se confunden con los pelos del gato negro de la chica que vivió aquí hasta mayo.

Recibí el correo cuando estaba en las llegadas cogiendo las maletas, con prisa, con el tic paranoico de cuando traficaba el jamón de mi abuelo. Echo mucho de menos a mi abuelo. Me habría gustado que lo conocieras.

Y tú, claro que me echarás de menos. Aunque me gusta leerlo y tener acceso vip, momentáneo, a la sala que protege al fucker de pacotilla que me recibe la mayoría de las veces.

La rareza es bonita cuando es magia y no esconde nada.

Y la tenemos, sin duda, sin querer hemos creado algo muy bonito.

Pero también tenemos una rareza un poco más sistemática que hace que, a veces, o quiera alejarme, o postularme bajo la coraza de amiga-sapo, asexual y amébica. Pero entonces pierdo un poco de mí.

Indefinible, all in . ¿Compatible con tus flirteos y botellas de vino blanco que acaben en pareja cohabitante de tu palacete?

No hay problema. Pero valientes y honestos.

Y  ese día en la biblioteca, y después en la mesa ridícula del bar de la Rovira, yo fui valiente.

Porque lo necesitaba. Y no haber vivido una introspección tuya equiparable hace que no pueda sentarme tranquilamente en el sofá por si piensas que pienso que piensas que pienso.

Podemos seguir siendo igual de secos y ariscos (en esto nos parecemos), pero a mí me gustaría desbloquear la intimidad que hemos creado a base de pasar tiempo juntos. Viéndonos por la alegría de vernos.

¿Entonces? Pues que te animo a que no tires tierra donde no quieras mirar.

No digo que yo lo tenga resuelto, ni mucho menos, por eso escribo para ver qué siento y cómo me siento y qué necesito y por qué quiero verte o no quiero verte.

Pero desde mi drop the mic [147] ha habido un silencio fuckeriano .

[148] Y para protegerme he ido soplando la magia hacia fuera en lugar de seguir construyendo como hacíamos hasta entonces.

Quizá estaría bien, durante estos meses que no nos veremos, hacer updates randoms [149] de nuestras semanas, ahora tú, ahora yo.

A mí me gusta mucho leerte. Y sé que te gusta leerme porque a veces el vigilante se despista y te veo un poco, justo antes de que finjas que eliminas mi correo ipso facto haciendo aspavientos.