ÉL / cuatro
Desayunos
Te envía fotos de los desayunos que le deja en la mesa una tal Flor.
También te envía fotos de las bandejas de catering y las porciones gigantes de pizza que se compra por dos dólares.
Tú te has convertido en el yeti catalán.
Solo comes ultracongelados y barritas, pero no te afecta al rendimiento en las pistas.
Esquías de ocho a dos, trabajas en un hotel de tres a once y después tomas birras con quien te encuentras. Al límite.
Pajaritos
Parece que Nueva York no mola tanto. Paga mil dólares por una habitación de mierda que está a tomar por culo.
Su compañera de piso solo se alimenta de platos fritos, que cocina sin extractor, y le bloquea el termostato para freírla a ella mientras duerme.
Las ventanas son tan finas que oye las sirenas de las ambulancias como si le pitaran al oído.
Tú, si abres la ventana, oyes pajaritos y la nieve cayendo.
A veces también oyes los pedos del norirlandés con el que vives.
Central Park
Ha encontrado un piso al lado de Central Park. Ahora empieza la buena vida, dice. No te da ninguna envidia porque tú, en lugar de un parque para ratas, tienes montañas prominentes.
Compañero
Te dice que su compañero de piso ha meado en su habitación y te parece espectacular.
Cupones
Has dejado el trabajo del hotel y te mantienes jugando al póquer y comprando coches de segunda mano en Vancouver que vendes por el doble en Whistler.
Para tus treinta te envía un póster plastificado que parece un billete de rasca y gana de la lotería y te dice: «Felicidades, rata».
Rascas y ves que es una ilustración ochentera con dibujos de vales de descuento que se han inventado tus colegas de Barna a petición de ella.
Por ejemplo: vale para poder volver a entrar en el Apolo después de que te echen, vale para recuperar la Westfalia naranja que nunca llegó a arrancar, vale por un teñido de pelo para volver a ser como el de antes, vale por algo más miserable que venderle la bici al tío al que se la compraste por un precio superior, vale para comprarte las Vans que estaban de moda en los 2000.
Flipas con que tus colegas no la hayan mandado a la mierda y hayan sido capaces de hacer lo que les pedía.
Kilómetros
Le reenvías una captura de los mensajes del tarado de tu padre cagándose en la chapuza de aplicación que no le registra bien el ritmo.
Te contesta que, aunque no lo conoce, puede imaginarse que cada vez te pareces más a él.
Ella ha conseguido dar la vuelta entera al parque sin parar.
Te envía el recorrido y ves que iba a 6,5.
Le dices que eso no se considera correr, que tú vas más deprisa caminando borracho.
Descuento
Tiene descuentos de la farmacéutica con la que trabajan. Le dices que te envíe stock, que lo revenderás aquí. La muy cerda te envía un lote de champús anticanas.
Concierto
Ves un vídeo que ha grabado ella de Mishima tocando en Central Park.
Dice que ha sido brutal porque ha podido verlos en primera fila, básicamente porque solo había una fila.
Cuatro catalanes desperdigados y algún yanqui despistado.
Te da un escalofrío escuchando «Cert, clar i breu» y sientes un poco de envidia.
Accidente
Te escribe su hermana para decirte que ella está en el hospital con la espalda rota. Te envía una foto donde se la ve tumbada intentando sonreír con una pelambrera en la cabeza que parece la tuya. Llevas meses sin pelarte ni afeitarte. Estás en tu época salvaje.
Vídeo
Su mejor amigo te escribe por si quieres participar en un vídeo que le están montando sus colegas para animarla.
Te cagas en todo porque no quieres hacerlo.
Envías un vídeo patético. Su hermana os envía un vídeo de ella riéndose.
Se la ve jodida y agradecida. Te dice que volverá a Barna unos meses para recuperarse.
Seguimiento
Apenas haces el seguimiento de su recuperación.
Con la diferencia horaria se te hace un poco bola comunicarte con los de casa, en general.
Te dice que la sala de rehabilitación es muy deprimente, que está llena de colgados a los que les han dado un pelotazo en la mano.
Le dices que aquí estás entretenido ligando mucho.
Eres un tapón comparado con los australianos monstruosos de veinte años, pero ellos no cuentan con tus dotes de fucker .
Te dice que se ve en la obligación moral de recordarte que en Barcelona tampoco eres alto.
Le dices que tienes la obligación moral de recordarle que es imbécil.
Nochevieja
Haces un viaje exprés para sorprender a tus abuelos en Nochevieja aprovechando que tienes que renovar el visado.
Solo se lo has dicho a tu padre. Te plantas en casa y abres la habitación donde tu madre todavía duerme.
Gritas buenos días y tu madre se emociona y se queda en bucle diciendo «qué malparido, qué cabrón, qué malparido, qué cabrón».
Después das la sorpresa a tus abuelos presentándote en la mesa del restaurante como si fueras el camarero.
Tu abuela se da cuenta la primera y se sobresalta un poco.
«Oh, oh, oh». Tu abuelo cree que le va a dar algo y te pide que les lleves un vaso de agua.
Te lo pide educadamente, mirándote pero sin verte.
Cuando te vuelves para fingir que vas a coger el vaso, procesa lo que ha visto y dice «ay, ay, ay».
Todos lloran y a ti también te entra arena en los ojos.
Tu padre ha grabado todas las reacciones.
Le envías los vídeos a ella porque sabes que le gustarán y para decirle que estás por aquí.
Te contesta de inmediato diciéndote que eres una rata dulce con cien exclamaciones.
Y también que eres una rata idiota por no haber avisado antes.
No os veis porque ella se ha ido unos días fuera antes de volver a Nueva York.
Masajes
Volvéis a estar a solo tres horas de diferencia. Te cuenta que nada en una piscina donde dice que no se puede escupir en el agua y que le dan masajes en el culo. Le dices que todo suena maravillosamente turbio.
Sant Jordi
Organizas un intercambio de libros con los cinco catalanes de Whistler.
Estás muy orgulloso de la idea y se la cuentas.
Te envía una foto de ella leyendo en una hamaca.
Está rota y le asoma todo el culo entre las cuerdas.
Te dice «feliz día de Sant Jordi, rata, hoy he tenido que mear en una olla».
Le dices que no hace falta que te cuente sus guarradas.
Visita
Dejas la casa lo más presentable que puedes, que no es mucho.
Tu váter no funciona, está atascado desde que tiraste en él un entrecot caducado con la lógica de que, si se traga un zurullo, se tragará un entrecot.
Tendréis que compartir los tres el lavabo del norirlandés, que ha vuelto a dejarse el puto cuenco de los cereales de la cena porque le gusta dar la última cucharada desde ahí.
Sois unos cerdos. Ella aterriza al mediodía y vas justo de tiempo porque tienes que terminar de pintar la fachada que dejaste a medias ayer.
Ahora eres pintor. Coges el coche y le pegas el papel que hace de matrícula provisional, le encantará verte tan rata.
El coche se te para en medio de la autopista, lamentable, no has mirado la gasolina y siempre la tienes al mínimo.
Llamas a una grúa, que tarda dos horas y te lleva a una gasolinera.
Llegas tres horas tarde a recogerla y te dice que parece que tengas un nido de pájaros en la cabeza.
Paráis en el Walmart para comprar mierdas sin harina de las suyas y te compras una camiseta de dos dólares.
Le encanta. En tu habitación solo tienes una litera.
La cama de abajo es la tuya. Le das sábanas para que se haga la suya.
La tía dice que no puede dormir en la cama de arriba por la espalda.
A ti no te mola dormir arriba porque puedes caerte y hacerte daño.
Duermes en el sofá y te despiertas con el cuerpo molido.
La dejas en un lago y te vas a trabajar porque aquí el 4th of July [48] no es festivo.
Cuando vuelves, la ves tumbada en el césped en bikini.
No quieres mirarla demasiado, pero le ves una cicatriz gigante en la cadera y la repasas entera.
Cenáis en el único restaurante de Whistler donde puede comer algo y vais a un concierto en el parque.
Bebes vino y te sorprendes cuando te coge el vaso y bebe.
¿Desde cuándo bebe esta tía? No la dejas beber mucho.
Os encontráis con un par de titis con las que te has enrollado y la presentas como tu becaria.
En casa, veis una peli mala y se queda dormida en el sofá.
Le das un golpe con el pie para que se despierte y os vais los dos a la habitación.
Superas tus miedos y duermes en la cama de arriba.
Seguro que roncas y te tiras algún pedo.
Al día siguiente la llevas a los Joffre Lakes y coméis arriba con las vistas.
La tía quiere bañarse y le dices que no está permitido porque el agua está demasiado fría.
No se lo traga y se mete en el lago en ropa interior.
Intenta picarte apelando a tu masculinidad.
Le dices que estás muy tranquilo, que no tienes que demostrar nada a nadie.
Le hace gracia. Bajáis el camino corriendo y estás a punto de comer tierra dos veces, putos tobillos.
Le das arroz con atún para cenar. Al día siguiente se marcha, la bajas con la furgoneta y cantáis canciones de las colonias.
Ella canta bien la del monstruo de Banyoles y tú cantas como el culo la del Serrallonga.
Le dices buen vuelo y le chocas la mano.
No le dices que te ha molado que viniera y tener un poco de casa por aquí, no le dices que ella es casa.
Duermes con la que lleva un par de días buscándote.
Catch-22
Te envía el archivo de Catch-22 para que te lo guardes en el libro electrónico. No te lo lees porque está en inglés.