David y Claudia CLAUDIA
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CLAUDIA

—Pues ni que fuera para tanto, si está claro que solo es un disco de amor.

Esto es lo primero que dice David en cuanto suena Una semana en el motor de un autobús por los altavoces del bar donde solemos quedar, y suena como si fuese imposible que las demás personas a su alrededor —a saber, Marta y yo— hubiéramos entendido de qué va.

—Pues claro que es un disco de amor, David, en concreto del amor entre Jota y Florent, porque, por si no te has dado cuenta, todo el puñetero disco funciona como una historia de amor, incluso de sexo si te paras a analizarlo, al fin y al cabo habla de recuperarse el uno al otro, todo lo que podían hacer juntos, y de cómo todos los días es el mejor día para empezar otra vida, vamos, que es una puta obra maestra, el grito de alguien que no quiere perder al amor de su vida y a la vez un reproche y también una mano que se estira para que otro no caiga en un agujero negro, porque si Florent se precipita Jota va detrás, porque la vida de Jota no tiene sentido si Florent no está con él, joder, pensadlo, la foto tumbados con May, ¿os acordáis?

, ella está totalmente fuera de plano porque la necesidad física y la dependencia se establece entre ellos, porque dentro de la banda, y a la historia me remito, no hay nadie imprescindible, sólo Florent, por eso Jota lo esperó cuando lo más sencillo habría sido obviarlo, dejarle seguir su vida de drogas y excesos, que guitarristas había muchos y muy buenos, pero por el hombre de tu vida esperas, luchas, consientes cosas que a nadie más, os lo digo totalmente en serio, creo que Una semana en el motor de un autobús podría ser el primer disco en España que refleja una historia de amor homosexual, una relación concreta, quiero decir, entre los dos hombres que se inventaron una de las bandas indies más importantes de este puto país, porque la crearon ellos dos, los demás fueron figurantes, espectadores de una relación obsesiva, carnal, verdadera, y, si lo pensáis, «De viaje» ya fue una premonición de toda esta película, a ver, qué podría ser mejor que estar siempre juntos tú y yo , es obvio, ¿no?

, y la verdad es que no tiene pinta de que estos dos vayan a separarse en la vida, no me extrañaría verlos a los sesenta haciendo giras con unos cuantos músicos de relleno y ellos dos con su relación homosexual de dos hombres heteros que se quieren, pero que, como son incapaces de reconocerlo, lo esconden detrás de las canciones, de las giras, si nunca quise ser el único a tu lado , es que se lo dicen todo, tío, es como que uno acepta que el otro va a probarlo todo y asume que lo va a esperar, por eso Jota no ha necesitado montarse otros proyectos, claro que no, más bien se le declara y le dice que esperará, que hará tiempo y lo rellenará hasta que Florent vuelva y se comprometa al fin, porque lo quiere y punto, igual no de una manera estrictamente sexual, aunque a saber, pero vamos, que me parece cristalino que Jota está enamorado de Florent y que siempre lo va a estar, joder, que «Santos que yo te pinte» salió hace un año y ya me diréis, por mucho que esté escrita en femenino, si no es una canción sobre esa relación maníaca y obsesiva a ver qué coño es.

Marta me mira con los ojos redondos como pelotas saltarinas y aplaude. Me he atrevido a contar algo que, aunque es incómodo, es una verdad como una catedral, y el orgullo se trasluce en su cara.

—No digas tonterías, Claudia. Qué vas a saber tú de esos.

David levanta la voz, se ríe con desprecio y se va a por una cerveza. Yo sé que es una pose, es lo que hace cuando siente que ha perdido. Debe de ser duro que de repente alguien te diga que igual tu ídolo no es lo que imaginas.

Esa misma noche David me manda un SMS.

Es pinte o pinté ?