Dark Arcangelo Capítulo 18 #6
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Capítulo 18 #6

—Recogeré un par de cosas en la habitación y luego me quedaré donde unos familiares...

—Danielle... —él intenta intervenir, pero ella lo interrumpe.

Te mantuve la narración intacta, solo corregí diálogos, puntuación, tildes y algunas muletillas. No la recorté.

—Tu generosidad ha sido más que suficiente, gracias por alojarme en tu casa y brindarme seguridad. Sé que esto no es culpa de ninguno de nosotros y que las cosas con el tiempo volverán a la normalidad —toma una pausa y continúa—. Te vuelvo a agradecer por restaurar la heladería y regalarme un apartamento nuevo, aunque eso no era necesario.

—Aún no está listo, puedes quedarte aquí hasta que lo esté —protesta Desten.

—No. —Danielle niega con la cabeza severamente—. Ya he invadido su espacio lo suficiente y puedo cuidarme bien yo solita mientras espero que mi lugar esté listo. No es necesario que me quede más tiempo.

—Danielle, yo... —comienza Desten.

—No hay nada más que decir, lo sé. —Danielle toma su rostro con una mano mientras le acaricia el pómulo—. Ojalá yo hubiera sido tu excepción.

No puedo ver la reacción de Danielle, pero sí la de Des y, aunque no puedo ver genuino arrepentimiento, lo que sí veo es que parece afligirle el dolor que causó. No lo conozco lo suficiente para saber lo que piensa, pero puedo asegurar que a él también le hubiera gustado que ella fuera su excepción. Lastimosamente no sucedió.

Ella se acerca a su rostro y le planta un beso en la mejilla antes de retirar su toque y dirigirse escaleras arriba. Ninguno de los dos dice nada mientras la oímos perderse entre las habitaciones para luego volver a bajar. Se despide con una mano y se dirige hacia los elevadores, en donde nos regala una última sonrisa antes de que las puertas se cierren por completo.

Pasamos unos minutos en silencio. Sé que él está perdido en sus pensamientos, ya que no mira otra cosa que no sea el vaso a medio acabar de whiskey entre sus manos. Su cuerpo está recostado sobre la isla de la cocina y su cara se nota lúgubre y ceniza, por lo que yo aprovecho este momento para retirarme a mi habitación y dejarlo solo con sus pensamientos.

—¿Volverás a dormir con el león? —pregunta aún mirando su vaso de whiskey.

—Luan se está adaptando —lo miro desde las escaleras.

Froto la cabeza de Eloa esperando una respuesta, ya sea molesta, sarcástica o autoritativa. Esa respuesta no llega. Des levanta la vista para mirarme, asiente y me da la espalda mientras se sirve un poco más de whiskey. Su extraño comportamiento me deja confundida, preguntándome de dónde viene todo esto. Entiendo que esté algo decepcionado por toda la situación con Danielle. Hacerles frente a tus sentimientos no es fácil, menos siendo una persona como Des que aleja a todo el mundo, pero ¿qué tiene que ver dormir con Luan en todo esto? No entiendo...

Es ahí donde entiendo su comportamiento de esta mañana.

—¿Tu molestia esta mañana fue porque dormí con Luan anoche en vez de contigo? —sigue dándome la espalda, así que me voy acercando a él—. Des.

Esta vez deja el vaso sobre la mesa y apoya ambos brazos en la isla, sin embargo, no se vuelve para mirarme.

—Desten —advierto.

—Ahora no, Luce —advierte él.

—¿Vuelvo a ser Luce? —digo incrédula—. Pensé que vivías enojado conmigo. Cada vez que lo estás me dices Emma, pero de un instante a otro vuelvo a ser Luce. —Me toco el puente de la nariz intentando inhalar amor y exhalar odio como si eso fuera posible—. No puedo con estos cambios de ánimo, Desten. Si no me dices lo que pasa por tu mente no puedo comprenderte. No estamos yendo a ningún lado si seguimos atacándonos y peleando por cada cosa.

—Luce... —amenaza.

—Bien, no vamos a tener esta conversación ahora. —Vuelvo a inhalar y exhalar para calmar mis ansias de querer gritarle a este ángel, pero me tranquilizo lo suficiente para acercarme a él—. Si lo que te molestó fue eso, puedo dormir contigo esta noche, pero la próxima vez puedes pedirlo en vez de exigirlo como si estuviera obligada a ello.

La sorpresa se refleja en su rostro cuando me acerco a él y le rodeo la cintura con ambos brazos, encerrándonos en un abrazo cálido. Al principio su cuerpo se tensa por la proximidad, ya que normalmente él es el que da el primer paso, pero esta vez he decidido darlo yo para que haya una tregua entre ambos.

Su cuerpo se relaja solo un poco. Sus brazos abrazan los míos y nos quedamos así por un tiempo. Es ahí donde puedo ser honesta conmigo al decir que su proximidad me parece lo más calmante del mundo; no cuando es celoso y posesivo, sino como nos encontramos ahora, en un silencio mucho más cómodo que al principio, entrelazados en un abrazo donde siento la dureza de sus músculos, pero al mismo tiempo la suavidad de su espalda. Simplemente se siente bien estar apoyada en él, me siento en paz.

Sus brazos sosteniendo los míos me dan seguridad. Se siente bien, demasiado bien y no puedo describirlo, pero siento que nuestro vínculo crece cada día y estoy completamente segura de que eso nos asusta a ambos, pero es demasiado adictivo como para dejarlo ir.