Dark Arcangelo Capítulo 10 #2
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Capítulo 10 #2

Yo continúo con el desayuno y así nos quedamos unos minutos más hasta que recibe una llamada que interrumpe la tranquilidad de la mañana. La persona al otro lado de la línea comienza a hablar mientras él escucha atentamente. Se toma un último sorbo de espresso y me indica con la mano que ya debemos irnos.

Termino de comer lo que queda y lo sigo con su chaqueta en la mano, ya que salió tan apresurado que la dejó sobre una de las sillas.

Antes de llegar al elevador repaso rápidamente mi atuendo para no arrepentirme de nada: toda la paleta de colores en tonos neutros, como siempre. Una blusa blanca de corte estructurado, un fino cinturón negro de cuerda con un broche dorado, pantalones negros de pierna ancha y zapatos de punta con estampado reptil.

Al llegar al estacionamiento de las oficinas, Desten sigue dando órdenes por teléfono como lo ha hecho desde que salimos de casa. Se baja del auto sin mirarme, aunque esta vez se queda de pie un momento hasta que logro alcanzarlo y entonces continúa su camino hacia los elevadores.

No pasa mucho tiempo antes de que lleguemos al piso adecuado, donde una muy arreglada Liora espera a su jefe con muchos papeles en las manos.

Desten cuelga el teléfono, se vuelve hacia mí para tomar su chaqueta y me susurra un gracias casi inaudible. Luego me tiende su maletín y su teléfono para que los sostenga. Hago lo que me pide; sin embargo, veo a Liora moverse para asistirlo, aunque vuelve a su posición al notar que él no la ha considerado.

Se pone la chaqueta, toma el maletín y el teléfono, hace una nueva llamada y me indica que camine delante de él. Entonces, tomándome por sorpresa, posa una mano en mi espalda para guiarme hacia la oficina.

Su contacto me tensa inmediatamente, pero él no parece notarlo porque habla brevemente con Liora antes de volver al teléfono.

Cuando llegamos a la oficina no se quita la chaqueta como suele hacer. En cambio, se sienta detrás del escritorio, me hace señas para que tome asiento y permanezca en silencio. Abre el computador para hablar con alguien por videollamada. No puedo escuchar la voz del otro lado porque lleva audífonos inalámbricos. Liora le entrega unos documentos y se sienta en una de las sillas frente al escritorio.

Yo, por otra parte, me acomodo en mi sillón habitual cuando descubro que hay un par de cosas allí.

—La computadora es tuya —dice Desten desde su escritorio—. Los papeles son tus tareas atrasadas y las clases las vas a dar desde casa. El teléfono también es tuyo.

—¿O sea que puedo seguir estudiando?

Él asiente.

—Gracias, Des —le dedico una media sonrisa de lo más sincera.

Él vuelve a asentir y continúa con su reunión.

Mi primera acción es escribirle a mamá y a Saray.

Los cielos saben cuánto las he extrañado a ambas.

✦

La llamada de mi protector dura más de una hora. Durante ese tiempo me pongo al día con algunas tareas que tenía pendientes.

También logro escribirle a Saray.

Dudo un poco sobre cómo comenzar el mensaje porque sé que estará demasiado preocupada por mí y por la cantidad de llamadas y mensajes perdidos que acumulo en el teléfono.

Todo lo que consigo enviar es un:

Inmediatamente aparece una llamada entrante y el contacto de Saray salta a la vista, pero la rechazo. Des sigue trabajando y no quiero molestarlo.

Un mensaje de Saray aparece de repente en mi teléfono y le respondo:

Dudo un momento antes de contestar porque no quiero revelar demasiado por mensaje de texto, sobre todo porque no quiero provocarle un ataque. Así que intento tranquilizarla lo mejor posible.

Luego de hablar con mi mejor amiga, le envío un pequeño mensaje a mi madre, esperando que pueda responderme lo más pronto posible.

No pasa ni un segundo cuando recibo una respuesta de su parte.

Me duele mentirle a mi madre acerca de mi relación tumultuosa con Des, pero prefiero no preocuparla, no por cosas tan estúpidas como nuestra enemistad.

Mi atención se desvía un momento hacia Desten, quien me está mirando atentamente con los brazos cruzados. Parece que la videollamada ha terminado.

—¿Pasa algo?

—¿No se supone que estás haciendo la tarea?

—Estaba poniéndome al día con mi madre y mi mejor amiga. Creo que mencioné que era una de las cosas que quería hacer.

—Bien —es todo lo que dice y vuelve a poner su atención en la pantalla.

Un par de llamadas perdidas y mensajes de Christian aparecen en la pantalla, pero los ignoro rápidamente. No quiero lidiar con eso ahora.

Vuelvo a retomar los deberes. La tarde pasa rápidamente mientras ambos estamos ocupados.

Al llegar a casa, Des saca comida guardada en el refrigerador y la calienta antes de servirla en dos platos. Se sienta en el lado contrario de la isla y yo imito su acción. Al igual que en la oficina, la cena transcurre en silencio y, al terminar, ambos nos dirigimos a nuestras respectivas habitaciones.

No pasa mucho tiempo antes de que haga la primera llamada a mi mejor amiga. Como siempre, lo primero que hace es bombardearme con todas las preguntas que pueden ocurrírsele en menos de dos segundos. Como puedo, le respondo lo más que puedo, incluso revelándole mi verdadera naturaleza.

Al principio cree que todo es una muy mala broma, pero a medida que le explico todo lo que he aprendido estos días y cómo todo mi mundo ha cambiado, comienza a tomarse las cosas un poco más en serio hasta quedarse sin palabras. Luego me hace un par de preguntas más acerca de Desten y de cómo ahora comprende por qué nunca se acercaba a mí en el colegio, pero sí aparecía cada vez que lo necesitaba.

Finalizamos la llamada con una promesa de que la mantendré al tanto de todo lo que suceda en mi vida.

Al terminar con Saray, llamo a mamá y, luego de tres timbres, contesta.

—Mi amor, me alegra que me hayas llamado —dice desde el otro lado del teléfono.

—Hola, mamá. Ya estoy en el apartamento —me siento en el cómodo sillón emocionada por escuchar su voz luego de tantos días sin saber de ella—. Te extraño tanto...

Mi voz se quiebra y un par de lágrimas resbalan por mis mejillas.

—Lamento tanto ponerte en esta situación, cielo. Prometo que todo esto acabará pronto —su voz también parece quebrarse—. Volveremos a estar juntas, ya lo verás.

—¿Crees que podríamos vernos mañana? —pregunto sin siquiera pensarlo—. ¿Mamá? Por favor. La última vez que nos vimos no fue una despedida apropiada. Quiero verte.

—No lo sé, Emma —escucho su indecisión desde el otro lado de la línea—. No creo que Desten vaya a estar de acuerdo y yo tampoco lo estoy. Es demasiado peligroso.

—Podríamos vernos en un lugar público y puedo pedirle a Vincent que me acompañe. No creo que Des se oponga a ello. Por favor —sé que Des no va a darme permiso para salir de aquí, pero me muero por abrazarla, aunque sea una última vez—. Por favor...

No responde de inmediato y mi corazón siente que han pasado horas antes de escucharla hablar.

—Si vas a estar protegida, entonces sí. ¿Dónde quieres que nos veamos y a qué hora?

Acordamos encontrarnos en el centro comercial que suelo frecuentar con Saray, en horas de la mañana. También acordamos no demorarnos mucho por el peligro que ambas podríamos correr.