Dark Arcangelo Capítulo 8 #3
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Capítulo 8 #3

—Debe tener cita, señorita —responde el otro con una voz algo más amable.

—Pueden llamar a Desten o a Vincent, no lo sé. O a Liora.

Ambos intercambian una mirada. El que me impide pasar se lleva una mano al auricular de la oreja y murmura algo a la persona al otro lado de la comunicación. Ni siquiera alcanza a terminar porque simplemente asiente varias veces.

Después de lo que parecen horas bajo el sol de las once de la mañana, el grandulón finalmente me permite pasar con una mirada de advertencia.

Marco el mismo piso al que llegué ayer cuando entro al elevador y, para mi sorpresa, al abrirse las puertas me recibe un sonriente Vincent.

—Mira a quién ha traído la marea —me observa de arriba abajo—. Y muy bien vestida.

—Gracias —le sonrío—. Jamás había vestido así. Desten compró todo esto para mí.

—Puedo verlo, pero ¿qué haces aquí? Pensé que Des te había dejado en el hotel —me mira extrañado.

—Así fue —le sonrío con cierta incomodidad.

—Te escapaste —jadea dramáticamente—. Vamos, te llevo a casa antes de que él te vea.

Me empuja ligeramente en dirección al elevador.

—Pero...

Mi intento de persuadirlo y el suyo de convencerme terminan abruptamente cuando un grito nos interrumpe.

—¡LUCE!

La voz de un furioso Desten resuena desde la puerta de su oficina, haciendo que todos los empleados abandonen sus tareas para observar la escena con absoluta incredulidad.

Vincent gira la cabeza hacia él y luego vuelve a mirarme.

—¿Luce? —sus ojos parecen a punto de salirse de las órbitas—. ¿Desde cuándo te llama así?

—No lo sé... —susurro tan bajo como él.

Vincent se coloca frente a mí bloqueando mi visión de un Desten claramente enfadado que avanza hacia nosotros con Liora siguiéndolo de cerca.

—Dime.

—No lo... —miro al suelo intentando recordar.

No tengo que esforzarme demasiado.

La respuesta me golpea de repente.

—La noche de mi pesadilla —le digo levantando la vista hacia él—. La noche en que apareció de repente en mi casa. Se despidió llamándome así. ¿Puedes decirme qué significa?

—Luz —susurra rápidamente—. Significa luz en italiano.

La confesión me deja atónita.

Pero no tengo tiempo para procesarla.

Desten aparta a Vincent de un lado y me sujeta del codo con firmeza.

—¿Has perdido la razón? —me examina buscando respuestas—. ¿No te dejé claro que te quedaras en casa?

—Sí, pero...

—Des, déjame lidiar con esto. Yo la llevaré de vuelta —Vincent intenta tomarme del otro brazo.

A Desten no parece agradarle.

—No la toques.

La sorpresa en el rostro de Vincent es imposible de ignorar.

Tampoco pasa desapercibida la expresión compleja de Liora. Aunque parece querer decir algo, permanece en silencio con la cabeza ligeramente inclinada.

Desten vuelve a sujetarme del codo y comienza a llevarme hacia su oficina mientras todas las miradas recaen sobre nosotros.

Pero estoy cansada. Cansada de que me arrastren de un sitio a otro. Cansada de ser siempre la Emma conciliadora que evita conflictos. La que prefiere callar. La que esconde su opinión por miedo a incomodar a los demás. Esta es mi vida y ya no voy a dejar que nadie me intimide, mucho menos él.

Clavo los pies en el suelo y me libero de su agarre.

—Suéltame.

Me aparto dos pasos.

Su ceño se frunce aún más.

—Entra en la oficina —susurra.

—No. Iré al apartamento con Vincent.

—He dicho que entres en la oficina —da un paso hacia adelante—. Ahora.

—Y yo he dicho que no.

Retrocedo otro paso.

Quedamos enfrentados en medio del pasillo frente a todos los ángeles.

Él me observa desde arriba.

Yo casi me rompo el cuello intentando sostenerle la mirada.

—No quieres hacer esto más difícil, Luce —susurra.

—Vivir contigo ya es lo suficientemente difícil —mi voz se quiebra sin querer—. ¿No te bastó con lo que hiciste anoche? Se supone que vienes de los cielos, pero me has hecho vivir un infierno desde que llegué. Y aun así pretendes que siga siendo dócil como antes. Debes estar bromeando.

Él no responde. Solo me mira y no necesita decir nada. Sus ojos hablan por sí solos. Por un instante creo ver arrepentimiento en ellos, pero no lo conozco lo suficiente como para estar segura.

—Des.

Vincent se interpone entre ambos.

—Están haciendo una escena.

Liora también interviene.

—Creo que deberían continuar esta conversación en la oficina, señor.

—Por el amor al cielo —se queja Vincent—. Dejen de mirarse con esa terquedad y caminen. Todo el mundo los está observando.

Apoya una mano sobre el hombro de Desteny eso basta para romper nuestra conexión visual. Desten lo mira, luego gira sobre sus talones y regresa hacia su oficina. No sin antes ordenar a todos que vuelvan al trabajo.

Liora lo sigue. Vincent me hace un gesto para que avance primero y cierra la marcha detrás de nosotros. Al entrar en la oficina, Desten activa algún mecanismo que oscurece los ventanales hasta volverlos completamente opacos. Se quita la chaqueta y se afloja la corbata con brusquedad. Liora toma asiento frente al escritorio. Vincent se acomoda en el sillón. Yo me quedo junto a la puerta. Por si necesito escapar después de matarlo a golpes.