Dark Arcangelo Capítulo 7 #3
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Capítulo 7 #3

La maga blanca, con una fuerza sorprendente, alza el cetro en el aire y lo clava en el suelo del apartamento, haciendo que salten chispas. Luego comienza a recitar una especie de rezos u oraciones en un idioma que no reconozco. Se inclina hacia el suelo en una especie de reverencia, con los ojos completamente cerrados.

Continúa con los rezos, pero esta vez su voz se vuelve más fuerte y el cetro comienza a iluminarse a medida que aumenta el volumen. De repente se queda sentada en el suelo con los ojos completamente blancos. Nos observa con una mirada perdida y no puedo evitar dar dos pasos hacia atrás intentando acercarme a la puerta.

Desten nota mis movimientos porque se gira hacia mí y niega con la cabeza. Hago lo que me indica y me quedo donde estoy, muy consciente de que, si esto sale mal, saldré volando de aquí si es necesario.

Eleanor vuelve en sí cuando nos mira por segunda vez y sus ojos recuperan la normalidad. Sin embargo, el cetro comienza a brillar de una forma casi celestial y, de improviso, una figura femenina de luz blanca aparece en medio de la habitación.

—Me han convocado —dice una voz fantasmal proveniente de la figura luminosa—. ¿Cuál es la pregunta?

—Disculpa nuestra brusca interrupción, pero nos gustaría que resolvieras algunas interrogantes —Eleanor vuelve a hacer una reverencia.

—Niña —responde la voz—, sabes que normalmente permito una sola pregunta a quienes vienen a mí.

Hace una pausa y recorre la habitación con la mirada.

—Pero tú, que me has cuidado tan bien, puedes hacerme dos más —mira a Desten— porque sé que le tienes afecto a este arcángel.

—Muchas gracias —hace una pequeña inclinación de cabeza—. Adelante, Des.

Desten se acerca sin dudarlo hasta quedar al lado de Eleanor. Mira a la figura y luego directamente a lo que supongo es su rostro.

—¿Nuestros destinos se separarán en algún momento? —pregunta mirando primero al oráculo y luego a mí.

El oráculo imita el gesto antes de responder.

—Sus destinos estarán unidos hasta el fin de los tiempos. Ya deberías saberlo, guardián.

Desten baja la vista pensativo durante un instante, pero continúa.

—¿Qué hay de los Maleficis? ¿Podremos vencerlos?

—Sus enemigos son despiadados, no lo dudes. El camino será difícil. Todo dependerá de sus decisiones. Así sabrán si alcanzarán la victoria o no. No se separen y confíen el uno en el otro. No será lo único que los pondrá a prueba.

El oráculo vuelve a mirarme y Desten la acompaña en el gesto.

—Pero... —comienza Desten.

—Tus preguntas han terminado, guardián. Has consumido las últimas dos —lo interrumpe el oráculo—. Mi momento ha llegado.

Hace una pausa mirando a Eleanor antes de continuar.

—Dado el cariño que le tengo a la maga, les concederé una última respuesta.

Una mano luminosa surge de la figura y nos señala con el dedo índice.

—En tus sombras nacerá tu luz y tu oscuridad brillará más que el sol mismo.

El cetro cae al suelo con un ruido seco, dejándonos a todos más confundidos de lo que ya estábamos.

Un silencio incómodo se instala en la estancia y no puedo evitar notar que Eleanor y Desten se comunican únicamente con la mirada. Ella no dice nada, pero su expresión se ensombrece y su mandíbula se tensa.

—¿Puedo ir al baño? —pregunto de repente, rompiendo la intensidad del momento.

—Pasillo, al fondo a la derecha —responde sin mirarme ni parpadear.

Hago lo que me indica y localizo una vieja puerta al final del corredor. Estoy a punto de llegar cuando los escucho susurrar.

Me detengo para escuchar.

—Sabes de qué está hablando el oráculo. Lo entiendes. Lo sabes, Des —susurra Eleanor.

Desde donde estoy no puedo verlos, pero sí escucharlos y estoy casi segura de que su expresión debe estar más tensa que una cuerda.

—No hables estupideces, Eleanor —la corta.

—Tienes esta oscuridad dentro de ti y no sabes de dónde proviene. Y no intentes mentirme, no a mí, Des.

—Sé lo que soy —susurra—. No intento ocultarlo.

—“En tus sombras nacerá tu luz”. ¿De quién crees que habla? ¿De una bombilla o de una vela?

Me acerco un poco más para escucharlos mejor, pero lo que dice Eleanor me deja petrificada.

—¡Habla de ella! ¡Ella es tu luz! —exclama emocionada.

—Baja la voz —la reprende Desten.

¿Yo? ¿Cómo demonios voy a ser yo? ¿Quién cree que soy para cambiar a un hombre como él? Ni siquiera nos agradamos. No me gusta y yo a él tampoco. No soy más que una extraña en este mundo de seres inmortales. No puedo... no soy la solución... no lo soy.

—Ella no es la respuesta —afirma con firmeza.

Su confesión me saca de mis pensamientos.

—Sí lo es, deja de negarlo. Siempre te has preguntado por qué eres diferente a los demás arcángeles. Quizás ella sea la respuesta —hace una pausa antes de continuar—. No me dejaste acercarme en el pasado y lo entiendo. Y no me malinterpretes, lo superé con el mejor hombre que he conocido. Pero, mi querido amigo, quiero lo mismo para ti.

Con curiosidad me acerco un poco más para poder verlos. Ella toma una de sus manos y lo mira directamente.

—Tu oscuridad brillará más que el sol mismo. Ella revertirá la oscuridad que hay en ti.

—Mi única misión es evitar que la maten —asegura con firmeza, casi con rabia—. El oráculo está equivocado.

Eleanor dice algo más, pero no alcanzo a escucharlo porque Des se levanta y, antes de que ella pueda continuar, se escucha un portazo.