Dar el salto Oslo, Noruega
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Oslo, Noruega

Anthea

Me pongo el casco y me lo ajusto. Me he asegurado de que el moño trenzado que me he hecho quede bien firme, pero, aun así, me llevo las manos de manera nerviosa a las horquillas que lo sujetan. No quiero que ningún mechón rubio se escape en medio del recorrido.

La siguiente en salir a la pista soy yo.

Uno de los mozos contratados por la WEL me comunica que debo subirme ya a Hickstead, mi caballo.

Asiento un par de veces para mí misma y me encaramo a la escalerilla para llegar al estribo.

Subo con un movimiento ágil y me cercioro rápidamente de que los estribos están a la altura ideal. Me inclino hacia delante.

Sí, están perfectos.

El jinete que tenía el turno anterior al mío está a punto de terminar.

El corazón comienza a latirme con rapidez.

No es mi primera vez compitiendo en la liga europea. De hecho, es mi segundo año. El pasado quedé séptima.

Nadie me conocía, pocos sabían entonces de mi existencia; al fin y al cabo, era una amazona sin experiencia en el torneo de los más de cincuenta participantes de la copa occidental.

Pero pronto se aprendieron mi nombre y el de mi caballo.

Les demostré que, a pesar de mi corta edad, había llegado para quedarme.

Que esta amazona galesa iba a escribir su nombre en las estrellas.

Y así fue: no solo obtuve el séptimo puesto en la competición europea, sino que quedé tercera en el mundial.

Tercera con tan solo dieciocho años.

Todo un hito, sin duda.

Desde entonces, todas las revistas, los medios deportivos y los clubes ecuestres me han estado observando muy de cerca.

Este año esperan que demuestre si lo de la temporada pasada fue pura suerte o si deberían empezar a tomarme en serio.

Pienso seguir enseñándoles que esta es mi pasión y que mi objetivo es convertirme en una de las grandes.

El presentador por fin me llama.

«Anthea Blaine».

Esa soy yo.

Escucho los aplausos comedidos que me dedica el público noruego en cuanto mi caballo y yo entramos en la pista.

Hickstead no está nervioso, nunca lo está.

Es un ejemplar único; de color castaño oscuro, pelo brillante y las cuatro patas manchadas de blanco.

Tiene una presencia que impone debido a su impresionante altura.

Es uno de los caballos más altos de todos los que compiten este año.

Le doy un par de palmaditas en el cuello para infundirle ánimos.

O quizá simplemente para recordarme que no estoy sola en esto, que puedo contar con él. Mi corazón se ha serenado; su melodía ahora solo habla de calma, concentración y éxito. Y entonces, llegado el momento, echamos a volar.

Todo el mundo hablará de lo bien que lo hicimos, del tiempo tan estupendo que conseguimos y de cómo la amazona más joven de entre todos los participantes se hizo con la atención del público.

De cómo mi habilidad sobre el lomo de un caballo parecía ser innata y del futuro tan brillante que tengo por delante.

Y ninguno se equivocará.

Este ha sido solo el principio de mi primer año cabalgando hacia el éxito más absoluto, más rompedor en la última década de la equitación.

Mi sonrisa al acabar el recorrido, y todas las que vendrán después en la liga europea del 2011, llenarán las portadas de los periódicos y las retransmisiones en los canales de televisión que se encargan de cubrir el campeonato.

Todos comentarán mi carácter dulce, mi brillo imposible de borrar y mi amor por el deporte. Me llamarán la Niña de Oro.

Me entusiasma el hecho de que me hayan puesto un mote, ya que no todos los jinetes consiguen uno.

No me lo tomo como un insulto, entiendo que llamarme «niña» es por mi corta edad, la más joven entre todos mis rivales.

Lo del oro también tiene sentido; mi pelo rubio suele resplandecer bajo los focos.

También empezaré a ganar dinero, mucho dinero, gracias a los patrocinadores.

Así que sí, la Niña de Oro encaja bien conmigo.

Obtengo la mejor puntuación en Oslo.

Y después de esa ciudad, solo puedo pensar en todas las que vendrán.

¿Y mi próximo destino? El mundial.

Western European League (2025-2026)

Helsinki, Finlandia

Effy

Retransmisión en directo en Eurosport EU del recorrido de Elizabeth Vaux el 26 de octubre, en Helsinki.

Aino Lehtinen: Y ya tenemos en pista a Effy Vaux, más conocida como Rocket Effy. La amazona inglesa viene dispuesta a volver a hacer historia por quinto año consecutivo.

Mikko Virtanen: Y que lo digas, Aino. Effy Vaux es la amazona femenina más joven de la historia en conseguir cuatro mundiales de salto consecutivos, solo equiparable a Rainer Keller, jinete alemán que fue el primero que obtuvo ese récord.

Y hablando del exjinete… ¡Qué gran revelación haber descubierto que este año pasa a ser el entrenador de la joven Effy!

A. Lehtinen: Así es, Mikko, totalmente inesperado. Ha sido una combinación que nos ha pillado totalmente desprevenidos a los fans de la FEI, pero que nos ha dejado también con un mensaje de unidad: ¡juntos serán imparables!

M. Virtanen: Veremos qué nos depara esta copa europea, ¡pero algo me dice que se vienen grandes sorpresas!

A. Lehtinen: Ahora sí, Elizabeth parece que va a empezar, hoy con su yegua nívea Sodashi, que demostró un gran nivel en la apertura en Oslo.

Recordemos que Effy salió de Noruega colocada en la segunda posición del ranking, justo detrás de la francesa Eloïse Dumas y con la alemana Lina Vogel pisándole los talones en la tercera.

M. Virtanen: Sí, Aino, la WEL empieza fuerte este año.

Oslo ya nos dejó claro que no hay margen para errores.

Hoy en Helsinki, el diseñador de la pista ha montado un recorrido exigente: trece obstáculos, dieciséis esfuerzos, con la triple combinación en diagonal que ya ha dado problemas a varios jinetes.

Recordamos que el tiempo permitido es de setenta y ocho segundos, con un tiempo límite de noventa y cuatro. ¡Aquí no se galopa, aquí se vuela!

A. Lehtinen: ¡Allá va Effy! Primer vertical, segura, muy recta.

Ahora el oxer amplio de la diagonal… ¡y qué facilidad tiene Sodashi para abrirse en el aire!

Sin duda, Mikko, tengo buenas sensaciones con esta yegua.

Línea de cinco trancos hacia el vertical con agua de fondo…

¡Perfecto! ¡Ni se acerca a la barra! ¡Qué manera de saltar!

M. Virtanen: Ahora la curva cerrada a la doble: vertical-oxer en dos trancos… ¡Uy, ajustadísimo el primero! Pero Effy mantiene la calma, la yegua responde y sale limpia. ¡A eso lo llamo yo la buena templanza inglesa!

A. Lehtinen: Llegamos al salto de muro, que sabemos que es pura psicología.

A pesar de no haber riesgo para los caballos, pues está compuesto por bloques desmontables, es uno de los saltos más complejos y…

Sodashi parece pensárselo, pero lo pasa con autoridad.

¡Sí! La tribuna aplaude. Varios jinetes han derribado este mismo obstáculo en esta etapa.

¡Y ojo al cronómetro! Treinta y ocho segundos y va por la mitad del recorrido, lo que la mantiene dentro del margen.

Elizabeth Vaux ha hecho bien en competir con dos caballos.

M. Virtanen: Se acerca a la triple combinación: oxer, vertical, oxer.

Uno…, dos… ¡y tres impecables! Qué contacto más sutil de Effy con las manos, dejando trabajar a la yegua sin forzarla.

Así se ve la compenetración. Muchos aseguran que con su otra montura, el famosísimo Hello Sanctos, la amazona inglesa se entiende mejor, pero… de momento lo que vemos ¡nos encanta!

A. Lehtinen: Penúltimo obstáculo, Mikko. Un vertical en curva. Y ahí va… ¡Uf, lo roza con la pata trasera! ¡Pero aguanta arriba! Y ahora sí, último oxer, el más ancho del recorrido, con uno sesenta de altura y casi uno ochenta de fondo… ¡Eso es! ¡Lo vuela Sodashi! ¡Qué clase tiene esta yegua!

M. Virtanen: ¡Paran el cronómetro en 75.42 segundos! Cero puntos, dentro del tiempo. ¡Recorrido brillante de Rocket Effy y Sodashi en Helsinki!

A. Lehtinen: Con este resultado, Effy se asegura seguir en el podio provisional de la liga.

Eloïse Dumas, que ganó en Oslo, mantiene por ahora la primera plaza.

Ha empezado la temporada con muchas ganas la amazona francesa.

Effy se consolida en la segunda, y Lina Vogel, que terminó tercera en Noruega, está a pocos puntos en la general.

Esto promete una lucha apretadísima en las próximas sedes de la WEL.

M. Virtanen: Y todavía queda mucho: Verona, Stuttgart, Madrid… Si las primeras dos etapas ya están así de apretadas, la temporada promete ser de infarto. ¡Que comience el espectáculo!

Western European League (2010-2011)

Lyon, Francia

Anthea

Conversación telefónica entre Anthea y su padre, el exjockey de carreras Stuart Blaine, 1 de noviembre.

—¿A qué hora salías mañana?

—A las diez y doce de la mañana, papá.

—Cómo me gustaría estar allí contigo, pero con todo lo de la abuela…

—Papá, ¡no pasa nada! Lo entiendo. Nos veremos en la siguiente etapa. Además, prometiste llevarme a ver la estatua de Romeo y Julieta.

—Dalo por hecho, princesa. Y ¿Anthie? Sabes que a tu madre también le encantaría estar allí contigo, ¿verdad?

—Sí, lo sé. He hablado con ella antes. Me ha dicho que te llamará para cuadrar los vuelos para venir a Verona.

—Estupendo, lo pasaremos bien, ya verás.

—¿Cómo está la abuela? ¿Mejora?

—Tu abuela es muy mayor…, pero creemos que saldrá de esta. ¡Pero cuéntame tú! ¿Cómo ha ido la prueba de hoy con Hickstead? Lo hemos visto por la tele desde el hospital, has estado impresionante, hija.

—Dios, papá. No sé qué está pasando este año, pero te juro que tengo muy buenas sensaciones… Creo que esta temporada puedo quedar entre los cinco mejores si seguimos a este ritmo. Mi entrenador me ha dicho que está convencido.

—Tu entrenador es un hombre listo. ¿Sabes?

Cuando yo competía también tuve un año en el que supe que todo cambiaría para mí.

Lo recuerdo perfectamente: fue la primera vez que monté a Lexinton, y al principio no sentí nada de conexión con él.

Era un grano en el culo, de los peores. No, no te rías, lo digo en serio, cariño.

Nuestra primera carrera fue un completo desastre, la peor de toda mi vida.

El muy mamón se me rebotó en el cubículo y al salir estuvo a punto de lanzarme al suelo… Llegamos penúltimos.

—Nunca me lo habías contado.