Danza de legado y libertad (Corona de sombra y luces 1) 6. La libertad de Rhysartyr. #6
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6. La libertad de Rhysartyr. #6

El camino es mucho más corto que hacia Néferien, las alas respiran al no tener que volar durante tanto tiempo.

Parece que los dioses decidieron seguir un orden al establecer los reinos según su creación.

El lugar de los elfos es el más cercano a Ravenbell seguido de Ohiris, donde viven las ninfas.

El bosque ancestral como barrera de defensa contra brujos y enanos, lo que mi padre considera escoria social.

El elegante y refinado palacio asoma por encima de los árboles del bosque de pinos.

Sobre los pueblos de Rhysartyr y sus torres, su majestuosidad como vistas principales.

Sobrevuelo Ylnasari y Ela Maeli hasta que las calles en forma de laberinto alrededor de la estructura en forma de semicírculo justo en el centro desembocan en la ciudadela.

En la cercanía, no se ve como una estructura tan sencilla.

Las casas son completamente cuadradas. Blancas y lisas.

Se estrechan alrededor de la ciudadela y, según se alejan, hay más habitantes y casas más grandes y alargadas.

La capital, Eigton, está destinada a los elfos de la sabiduría, aquellos que trabajan en recoger la información que se guarda en la ciudadela.

Asimismo, los guardias que se encargan de custodiarla tienen casas para ellos y sus familias.

Aunque hay pocos niños correteando en este lugar, son criaturas demasiado disciplinadas como para perder el tiempo en sentimientos.

Inicio el despegue en la entrada. La estructura deja de parecer un semicírculo para convertirse en paredes grises y lisas, con solo unas pocas ventanas.

No recordaba sus puertas con tanta imponencia.

Hace tanto que no venía que, cuando el olor del aire me roza, siento como la nostalgia me golpea el estómago con fuerza.

Dentro, sus paredes azules oscuro con detalles dorados, sus estanterías infinitas hasta el techo con escaleras en caracol para llegar a todos los archivos, me hacen sentir en casa.

—Bienvenida, princesa —uno de los guardias del interior me hace una reverencia.

—Gracias —asiento. Estrecho los ojos para distinguir quién es a través del casco.

—¿Ha ocurrido algo en Ravenbell? —su voz se vuelve grave tras la armadura—. Hacía mucho tiempo que la ciudadela no recibía vuestra visita.

—Es una simple visita de ocio —le sonrío.

—En todo caso, es un honor recibiros, mi señora —me hace de nuevo una reverencia para colocarse en su puesto de una zancada.

Parece que no solo yo recuerdo a la ciudadela.

Me adentro de manera inconsciente en el pasillo de los archivos del reino de Avka.

En la sección de ejércitos y creaciones.

Recuerdo algunas de las cosas que leí sobre la división de las civilizaciones y los problemas que eso trajo para Azabel, el dios padre.

Y para Nagen, la reina de los cielos. Necesito mirar más a fondo si quiero descubrir por qué querrían luchar contra nosotros después de tantos años de paz.

Un hormigueo lento empieza a recorrer la parte baja de mi abdomen cuando estoy subiendo una de las escaleras.

Hasta que se hace evidente en la boca del estómago.

Mi intuición brilla de forma intensa, me está avisando de algo.

Decido bajar y recorrer la estancia de con cautela, la desconfianza enfocada mi mirada en todos lados.

Al salir de los pasillos de los reinos, en la mesa central donde está Olen, veo a Drieden y Tien apoyados.

Conversan con él con una sonrisa de forma relajada.

Me escondo tras una de las estanterías para observar su charla. Si me quedo y me descubren aquí, no podré acercarme a buscar los archivos que necesito. Pero si me marcho, haber venido hasta aquí no habrá servido para nada.

Prefiero quedarme aquí. Saldré a tomar un poco de aire para ayudar a que la punzada se alivie, y servirá para darles tiempo a ellos de marcharse.

Aunque se encuentren en una sala alejada de los archivos que debo buscar.

Son las cuatro. Un castigo me espera si no regreso a palacio a tiempo para la cena antes de las nueve.

Descontando lo que todavía me queda por llegar, y el tiempo que tardaré en encontrar algo relacionado con lo que estoy buscando, no me quedará tiempo para investigar.

No podría sacar ningún archivo si no entrego el sello de mi casa, esa opción tampoco es buena.

Me asomo con cuidado. Drieden ríe enérgicamente mientras charla con Olen.

Tien está a su lado con los brazos cruzados de espaldas a mi dirección.

Atravieso el pasillo y me coloco detrás de la siguiente estantería, observo de nuevo antes de continuar.

Ninguno presta atención hacia este lugar.

Me apresuro a cruzar las galerías hasta que los guardias me abren la puerta y consigo salir.

Entonces me detengo en seco a tomar algo de aire fresco.

Tomo distancia de la puerta. Me llevo la mano al pecho cuando la respiración es más agitada por el susto de verlos aquí, que por haber tenido que salir huyendo.

—Princesa —una voz serena que sería imposible no reconocer me atraviesa desde mis espaldas.

Mi cuerpo se tensa cuando reconozco el tono y la fastidiosa expresión. Sé que es el teniente solo por el cosquilleo que he sentido al escucharle hablar.

—Esperaba encontrarte aquí —Azohr habla tan serio, que sus palabras se sienten como un reproche.