1 .El despertar de Eladriel. #6
Hay cierta voz interna que me culpa por desconfiar de él, pero no sé por qué… No puedo evitar sospechar de este repentino acercamiento. No puedo entender por qué lo hace a mis espaldas.
—¿De verdad crees que Rani entendió algo más? —Maren se rasca la frente—. Me sorprende que no sientas nada por él, pasáis bastante tiempo juntos.
—Me trata bien y es educado —fuerzo una sonrisa—, pero no creo que lo que siento hacia él sea amor, Maren. No de la manera en la que yo deseo sentirlo.
En el fondo, sí me apena decirle a Tien que mi corazón lo estima, pero que a pesar de quererle, no podría ser el príncipe de mi corona.
Dejando a un lado los sentimientos de eso que llaman amor, no encuentro nada que me una a él.
Yo ocupo la mayor parte del día entrenando el vuelo, practicando mi don…
Antes viajaba al reino elfo cuando mi padre me daba oportunidad para perderme entre sus archivos.
Soy princesa. Sin embargo, él, dedica gran parte de su día a entrenar a los lobos, y el resto del tiempo a hablar de ellos.
En pocas ocasiones es posible tener una conversación que consiga resultarme interesante.
Debo admitir que estar a su lado es más cómodo que compartir espacio con mi padre, quizás deba reconocer que me aproveché de eso.
O me dejé llevar a pesar de que yo nunca pedí ninguna de nuestras reuniones.
Solo sé que eso no es suficiente para amar, no cuando solo acato las órdenes de mi padre para contentarlo.
Algo me dice que, tras esa supuesta conversación que al parecer es necesaria, nuestra relación cambiará para siempre.
—Hablaré con él cuando tenga la oportunidad —sello los labios en un silencio sepulcral.
—Espero que sea lo correcto —Maren posa la mano sobre la mía.
—Hoy luces especial —carraspeo. Necesito cambiar de conversación hacia alguna otra cosa que no me genere ningún tipo de emoción negativa—. Mi padre elogió que consiguieras la insignia del curso de la primavera.
Contemplo los ropajes de Maren. Hoy lleva su traje especial de vuelo, lo usa siempre que quiere tener un buen día.
Quizás después de hoy, no vuelve a llamarlo así.
Contemplo los detalles de su insignia, el símbolo del reino sobre un costado de su pecho.
Sé que lo usará en cada momento. Es tan obstinada cuando algo le gusta…
Lleva tres semanas trenzándose el pelo de la misma forma.
Eso es lo que la convierte en la mejor de su don.
Es una asombrosa guardiana del equilibrio y su capacidad de comunicación con las plantas es bestial.
—Espero que me compense reduciéndome el trabajo —una amplia sonrisa baña el rostro de Maren.
La conozco tan bien como ella a mí.
En medio de uno de mis ademanes tratando de contestarle, el ruido de las imponentes puertas del castillo según se abren sella mis labios.
Ladeo el cuello y coloco postura de princesa.
Yeziel abandona el interior. Se mantiene en espera de quién fue a buscar cerca del imponente marco de madera.
Siento que, de forma incontrolable, mis párpados se expanden ante la figura que abandona la oscuridad.
Mi atención se detiene sobre él. Más que su altura, me impone su aspecto enigmático, nunca vi otra igual…
Podría detenerme solo a analizar la forma de su pelo negro.
Me gusta que sea lo suficiente largo en la parte superior como para que le caigan mechones brillantes sobre la frente.
Arrugo sutilmente el ceño ante la forma tan íntima en la que sus ojos azules me miran.
Me hace sentir como si ya se hubiera encontrado conmigo en algún lugar.
Sus cejas un tanto prominente acentúan su misterio, esa conexión que parece que compartimos.
Me obliga a no apartar la mirada. Mi estómago cosquillea cuando me encuentro con sus pómulos marcados que encajan con su definida mandíbula.
Me detengo sobre sus labios de forma inconsciente…
Lo siento irresistibles. Los más deseables de todo el reino.
Y que muerda su labio inferior…
Mientras avanza, su pantalón negro se ciñe perfectamente a la forma de sus piernas.
Una camisa negra y vaporosa con las mangas recogidas en la longitud perfecta dejan a la vista lo prominente de sus musculosos brazos dorados del sol.
Analizo sus tatuajes con curiosidad. Líneas y formas verdes que me hacen recordar a la lengua neferiana los conquistan hasta hacerse con su nuca.
Sus manos… No puedo negar que lo que veo me gusta.
Mucho. Por eso no puedo dejar que mis ojos se distraigan de los suyos.
No es la primera vez que vengo a este lugar y no lo recuerdo, pero sé que no lo hubiera olvidado.
El guardián llega ante nuestra presencia cuando aún estoy perdida entre mis observaciones.
—Princesa Eladriel —Yeziel me dedica una reverencia—. Conseguí al mejor brujo de magia verde de este castillo solo en ausencia de nuestro príncipe —me guiña un ojo—. Le puse al tanto de la situación de vuestro súbdito, y no ha podido objetarse a prestar su ayuda a la princesa de Ravenbell.
—Déjate de tanto peloteo y haz ya las presentaciones, que todavía queda el camino de vuelta —ordena el brujo que lo acompaña con media sonrisa.
—Os presento a Azhor Bradosck, teniente de los brujos de magia verde de Néferien. —Yeziel lo señala con la mano asintiendo con respeto ante su presencia.