Curso Grado 12 Capítulo 4 #6
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Capítulo 4 #6

En la entrada del Instituto, Kaori y Kasumi esperaban a Ai. Juntas siempre realizaban el trayecto de regreso a sus casas. Ayanami siempre era la primera en retornar, y justo dos casas más abajo, Asamiya. El escaso trayecto restante, Ai lo hacía sola, aunque nunca a deshoras.

—¿Qué tal ha ido, Ai? —preguntó Kasumi con interés—. ¿Miura ha sido muy duro contigo?

—La verdad... desde sus celos por Yuu, nunca había vuelto a actuar de esa manera —confesó Ai, ajustando la correa de su maletín.

—Realmente lo de Yagami es diferente —comentó Kaori—. Ambos actuáis en el Club de Teatro, y desde que se te declaró, todo se volvió muy problemático.

—Shun sabía que en primaria me gustaba, pero nunca se interesó por mí —reveló Ai—.

Pero cuando supo que Yuu, en secundaria, sí se interesó por mí, sus celos resurgieron, a pesar de que yo ya no sentía nada por Yagami y lo había elegido a él.

Nunca le ha gustado vernos actuar, pues piensa que Yuu lo utiliza para intentar engatusarme. Pero eso pasó hace tiempo...

Kaori se sumó a la conversación.

—No puedes comparar a Hole con Yuu Yagami. Miura solo envidia a Hole por la idea de que podáis estar bajo el mismo techo. Aunque, la verdad, nos ha dado un buen corte antes.

—¡Es un borde! —replicó Ai—. Y aún no puedo creer que haya podido resolver la matriz con éxito.

—¡Dice que irá descubriendo sus secretos! Ha tenido gracia... —rio Kaori.

—Por cierto... ¿le habéis visto salir? Mi padre me dijo que le echase un ojo.

—Estaba hablando con Makoto cuando se marcharon sin decir nada —confirmó Kasumi.

—La verdad, es raro que Aoyama se haya implicado en conocerle —señaló Ai, sorprendida—. Normalmente suele huir de ese tipo de personas. Los matones nunca le han gustado.

—Puede que esa disputa los haya unido, y que Hole verdaderamente le ayudase con lo de Sasaki —sugirió Kaori.

—Yo creo en la palabra de Makoto —afirmó Kasumi con suavidad—. Nunca me ha mentido.

—Por cierto... ¿dónde se ha metido Karai? —preguntó Ai, mirando a su alrededor.

—Ha discutido con Kasumi. Estaba muy interesada en su vida privada —explicó Kaori.

—¿Es eso cierto?

—Se ha puesto muy pesada —dijo Kasumi, todavía molesta—. No deja de decirme lo que tengo que hacer... ¡Que si le gusto a Makoto, que si Nagano se muere por salir conmigo!

—Karai siempre ha sido muy impulsiva —concluyó Ai con un suspiro—. No le des importancia. Solo tú sabes bien lo que es lo mejor para ti.

Pensión Hikari.

Ai llegó a la pensión. Su padre se encontraba tras el mostrador y, nada más verla, se acercó con interés.

—¿Cómo ha ido? ¿Han aceptado a John?

—Menudo recibimiento... —respondió Ai con un suspiro.

—Lo siento —Seiya le ofreció un beso en la frente—. ¡Solo estoy algo impaciente! Por cierto... ¿no ha venido contigo?

—¿No ha llegado todavía? Salió mucho antes que yo.

—Te dije que le echases un vistazo. Puede que se haya extraviado.

—¡Vamos, papá! No soy su niñera —protestó Ai—. Además, él hace lo que le da la gana... se fue sin tan siquiera despedirse. Pero no te preocupes, estará por ahí... Superó las pruebas perfectamente y lo han aceptado en... ¡mí misma clase! —resopló, exasperada.

—¡Sabía que lo conseguiría! —exclamó Seiya, con los ojos brillantes—. Ahora espero que no desista en su empeño.

—Aunque debes saber que ha estado a punto de meterse en un buen lío —agregó Ai, con el ceño fruncido—, y no se le ocurrió otra cosa que desafiar al capitán de judo... Según dicen, solo defendía a un compañero. Pero es muy inestable, papá, y si sigue así me meterá en algún problema.

—Ten un poco de paciencia —rogó Seiya—. Solo necesita adaptarse. Todo esto es nuevo para él.

En ese momento, John llegó a la pensión. Su rostro no era muy animado. Con desgana, arrojó su mochila al suelo.

—¡Enhorabuena! —exclamó Seiya—. Ai ya me ha comentado tu ingreso... ¡Estoy muy orgulloso! Pero no pareces muy animado...

—No sé si el Kōtōgakkō es lugar para mí, Seiya —respondió John, cruzando los brazos—. Hay gente muy pedante allí.

Ai se entrometió, ya visiblemente molesta.

—¿A quién llamas pedante, Hole?

—Los amiguitos de Ai suelen ser muy arrogantes y se burlan de los más débiles —replicó John con frialdad—. No es muy diferente de la calle.

—El presuntuoso de Sasaki no es mi amigo... solo le gusta alardear de su fuerza con cualquiera que le apetezca. Mis amigos suelen ser bastante respetuosos...

—Lo que tú digas... ¿Igual que ese arrogante de pendientes de diamante?

—Se llama Shun... y él mismo piensa lo mismo de ti. ¡Has sido un maleducado! Y ni siquiera te has despedido.

—¡Venga, chicos! —intervino Seiya, intentando mediar—. ¡Solo es el primer día! ¡No hay que desanimarse! ¡Mañana será mucho mejor! —Alzó la voz y elevó el puño al cielo con un entusiasmo contagioso.

John no pudo evitar sonreír ante el gesto del hostelero.

—La verdad es que tienes el don de animar a la gente. Ahora vas a enseñarme esa temida sala de lavandería, y cuando arregle todas esas máquinas, tendrás que ofrecerme un buen suplemento. —Alzó el puño, imitando el gesto que Seiya había hecho momentos antes.

Ai soltó una carcajada involuntaria mientras los veía alejarse hacia la sala de lavandería, bromeando como si fueran viejos compañeros.