Capítulo 33
Los animales en la capilla están alborotados, mezclados entre ellos sin importar la especie.
Siseos, croares, graznidos, gruñidos y zumbidos desentonados entre sí. Anunciándose las cosas que ya saben. Que la tierra tiene hambre. Que no deben ser ellos, debe ser alguien más, pero, si no es alguien más, tendrán que ser ellos.