Cuídate, cariño Capítulo 8
16%

Capítulo 8

A cuarenta kilómetros de El Álamo, Joel despierta tomando una bocanada de aire, con las sábanas pegadas al cuerpo por el sudor.

Le cuesta un poco regular su respiración, su corazón palpita más rápido de lo normal.

Seguro tuvo una pesadilla, pero no logra recordar lo que soñó.

Se toca el pecho con la mano, como si con ese gesto pudiera ralentizar su palpitar, y agudiza el oído para tratar de identificar cualquier cosa que esté fuera de lugar.

Escucha más de lo que ve, no se ha puesto sus lentes de contacto, que se retira cada noche antes de dormir, sin importar si llega borracho o cansado a su departamento.

Le aterra la posibilidad de que aquel lente plasticoso se le encarne en la córnea y después de un tiempo, vea como por entre la niebla o, peor aún, deje de ver por completo.

Así que agudiza el oído, todo parece estar en orden.

El aire acondicionado está apagado porque afuera hace frío, pero por alguna razón su cuerpo sigue húmedo por el sudor.

No hay ningún otro ruido: ni el viento, ni los vecinos, ni siquiera el colchón sobre el que se apoya para enderezarse hace algún sonido.

Ve la respuesta que mandó Verónica, aunque no recuerda haberle escrito anoche. No es ninguna sorpresa, no puede escapar a las lagunas mentales cuando toma con sus amigos.

De pronto, siente una necesidad intensa en el centro del estómago, una necesidad tan ardiente que bien podría haber sido la razón del sudor en el resto de su cuerpo. Quiere ver a Verónica, quiere pedirle perdón por lo que hizo, quiere que todo vuelva a ser como antes.

Guarda algunas cosas en la maleta abollada de aluminio y sube a su coche.

Pone su dedo sobre el botón de encendido, pero no lo presiona.

¿Debería escribirle a su exnovia para avisarle que irá hacia donde está ella?

Se decide por arrancar el coche y llegar de sorpresa.

Se sabe el camino a El Álamo de memoria, su abuelo tenía un terreno lleno de árboles de mandarina a solo tres kilómetros de ahí.

Quizá podría pasar y recoger algunas. Aunque ya no es propiedad de la familia, los nuevos dueños siguen siendo amigos de sus papás.

Sabe que a su exnovia le encanta la fruta cuando está en temporada.