OBSESION EQUIVOCADA
Karen estaba en su estudio ilustrando un cuento infantil que debía entregar en tres semanas.
— ¡ Hola, cariño! ¿Cómo va todo? – Patricio, que recién llegaba de trabajar, la saludó con un beso — Y las niñas?
— Bien, amor! Jugando en su cuarto… ¿Cómo fue tu día?
— A decir verdad…no ha sido el mejor! Leonor se jubila el mes próximo … Tendré que buscar otra persona idónea y prepararla…No va a ser fácil…Quince años que Leonor es mi mano derecha!
Patricio Iturbide es un afamado arquitecto, director del estudio Iturbide y Asociados.
Karen Mayorga es una exitosa ilustradora, recibida en Bellas Artes. Trabaja freelance y tanbién para una editorial infantil.
Patricio y Karen están casados desde hace doce años y tienen dos niñas: Belén y Azul, de 9 y 6 años.
Se conocieron un verano en Cariló, el famoso balneario de la Costa Argentina
Karen había ido de vacaciones con su mejor amiga Erica y Patricio, con Claudio, su amigo de la infancia.
Una tarde comenzaron a charlar los cuatro en la playa y así comenzó el romance.
Su matrimonio es feliz, todo parece ser “ideal”: dos hijas preciosas y sanas, posición económica holgada, hermosa casa, viajes al exterior, autos de alta gama…de no ser por algunos problemas en el pasado debido a los celos enfermizos de Karen. Infidelidades que nunca fueron comprobadas.
Erica y Claudio también se pusieron de novios y se casaron tres años más tarde.
Actualmente, las dos parejas continúan con la amistad y salen los cuatro muy frecuentemente.
Patricio es un hombre buen mozo, alto con unos enormes ojos marrones y dueño de una simpatía arrolladora.
Karen es glamorosa, rubia, muy elegante. Desde niña le gustó el arte. Su pasión es el dibujo y la pintura. Pero su inseguridad emocional es tan grande, que no puede dominar sus celos.
Así fue como Patricio decidió buscar una nueva secretaria, dentro del rango de arquitectas recién recibidas.
Karen comenzó a sentirse impaciente por el hecho de que una mujer nueva iba a entrar en la vida de su marido. Deseaba que fuese una muchacha poco agraciada, o sin demasiados atributos físicos.
Hubiese querido hacer ella la búsqueda y entrevistas.
Casi todos los fines de semana y desde muy jóvenes, Patricio y Claudio juegan golf y, aunque a Karen no le gusta ese deporte, lo acompaña casi siempre para “no descuidar” a su marido.
Erica es psicóloga y como amiga y confidente de Karen siempre le aconsejó que haga terapia a causa de su problema de celos…quien siempre veía fantasmas donde no existían.
— No tengas miedo amiga que Patricio es un buen hombre…jamás te ha engañado! No vuelvas a hacer mención a esos momentos del pasado donde desconfiaste de esa clienta a quien tu marido le remodeló la casa!
O como hace dos veranos que lo acusaste de serte infiel con la madre de la amiguita de Azul..!— Le decía Erica cada vez que salía el tema.
— Entonces sería mejor que no me provoque…si no me da motivos, yo no pienso nada malo! — Contestó Karen con cierta furia.
— Casi se separan ese verano — recordó Erica
Pero Karen siempre dejó la terapia para más adelante con la excusa que no tiene tiempo por las niñas y por su trabajo, y contesta que “QUIEN AMA… DEBE CELAR..” Al menos está convencida de eso.
Veinte días más tarde, Patricio vino con la noticia que ya tenía nueva secretaria: Mara Aguirre. Conocida de su hermano y recomendada por su capacidad de trabajo y por las excelentes notas con que se recibió de arquitecta.
Una tarde, Karen cayó de improviso al estudio de Arquitectura para conocer a la nueva secretaria.
Mara es una muchacha joven, bella, muy atenta. Tiene cabello largo negro e inmensos ojos verdes.
Se presentó diciendo: — Mucho gusto! Yo soy Mara Aguirre, la nueva secretaria del Sr Iturbide.
_ Usted debe ser… Karen, su esposa.!
— En efecto, lo soy. Mucho gusto!— contestó Karen con tono imperativo
— Deduje que era usted por las fotos que el arquitecto tiene en su escritorio.
El Sr Patricio fue a ver una obra. Creo que viene en media hora. Le gustaría tomar un café?
— ¿Por qué no?¡ Gracias! Un capuchino por favor— Contestó Karen, quien comenzó a mirarla exhaustivamente mientras la muchacha caminaba hacia la cocina.
— Es joven…y hermosa…— pensaba mientras tomaba su capuchino.
A partir de ese momento Karen comenzó a sentirse intranquila por la posible relación íntima de su marido con Mara.
Días más tarde, la pareja daría una de sus habituales reuniones en su casa, con amigos y algunos clientes.
Karen le sugirió a Patricio que invite a Mara con “su novio”.
Llegó el día de la reunión, Karen estaba exultante con un hermoso vestido rojo de satén que marcaba su silueta.
Comenzó a llegar la gente.
Cuando sonó el timbre y Karen fue a abrir la puerta se encontró con Mara, quien llevaba puesto también un vestido rojo divino, muy parecido al de ella, pero con un escote más insinuante y la falda más corta.
—Buenas noches!— dijo Karen mirándola de arriba abajo._ Parece que tenemos el mismo gusto!
— ¡Hola Karen Una casualidad…¡ Gracias por la invitación ! — respondió la muchacha.
— ¿Viniste sola Mara? Le dije a Patricio que invitara también a tu novio!
— Es que no tengo novio !— Contestó Mara con mucha seguridad entrando a la casa y saludando a varios clientes del estudio.
Karen encendió su “radar” y en vez de disfrutar de la reunión, observó toda la velada a Mara y a Patricio para ver si notaba algún detalle en particular,
Erica se dio cuenta de ello, y le dijo a su amiga disimuladamente en el oído:
— Dejá de mirar así a esa chica, amiga! Te veo venir…! Tenés que disfrutar la noche que no pasa nada entre ellos!
Karen llevó a la cocina a Erica y le hizo prometer que le preguntaría a Claudio como cosa de ella, si Patricio gustaba de su secretaria.
Erica se negó rotundamente, pero fue tal la insistencia de su amiga, que terminó por aceptar a regañadientes.
Así fue como Karen comenzó a revisar a diario el celular de su marido para ver si encontraba alguna pista de su infidelidad.
Días después, Karen llamó a Erica para saber si había averiguado algo con Claudio.
Su amiga le contestó que Claudio se rio ante tal pregunta y que nada pasaba entre Patricio y su secretaria.
Pasaron cinco meses y Karen comenzó a descuidar su trabajo y a sus hijas por perseguir a su marido.
Tomaba taxis para que no la descubran con su auto, caía de improviso al estudio de Arquitectura, escuchaba las conversaciones por celular de él…
Una tarde, Patricio le dijo a Karen que tendría que viajar a Rosario esa semana por un nuevo proyecto de un edificio torre.
—¡Es un proyecto magnífico!— contó Patricio muy entusiasmado.
—Son clientes nuevos que pretenden edificar en varias ciudades más!
— Y..¿ Cuántos días te vas?— Preguntó Karen
— Dos o tres a lo sumo, lo suficientes para hablar con los clientes, ver los terrenos y llegar a un arreglo con ellos.
— Buenísimo! — Respondió Karen. — Te acompaño y aprovechamos el fin de semana para tener unos días de “segunda luna de miel”!
— Viajo con Mara. La necesito para que tome nota de todos los detalles y me asista! _ Contestó Patricio en tono casi molesto _No me parece prudente que viajes y que las niñas falten al colegio!
— Se las puedo dejar a mamá! — Contestó Karen. Si faltan tres o cuatro días a la escuela no es tan grave!
— Pero..¿ No es que estabas tan atrasada con tu entrega de dibujos?
¿ Cuál es tu problema?— Preguntó Patricio con cierto enojo.
— Mi problema es que quieras viajar a solas con Mara!
— ¿Otra vez vas a empezar con tus celos absurdos? ¡ Hace tiempo que te noto nerviosa…rara…! ¡No lo puedo creer! — gritó Patricio ofuscado dando un portazo al salir del dormitorio.
Al día siguiente, Karen fue a la casa de su madre para decirle que le llevaría a las nenas unos días a su casa.
Lo seguiría a Rosario para descubrir su infidelidad.
Karen les pidió a las nenas que no le digan nada a su papá lo de su abuela, porque quería darle una sorpresa.
Esa noche revisó la agenda de Patricio: Reserva: HOTEL DAZZLER.
El clima en la casa comenzó a enrarecerse. Se hablaba poco y las miradas mutuas eran gélidas. Ya no había esa cordialidad entre la pareja.
Llegó el miércoles, Patricio se despidió de sus hijas, saludó fríamente a su esposa, subió al coche y fue a buscar a Mara para viajar a Rosario.
Karen, llevó a las nenas a lo de su mamá y tomó la ruta 9 para seguirlos.
La mujer se hospedó en un hotel cercano al Dazzler.
Acto seguido, llamó desde su hotel al de su marido:
— ¡Con la habitación del arquitecto Iturbide, por favor!
—Buenos días, ya la comunico – Contestó la recepcionista.
— Hola! Hola???— Era la voz de Patricio.
Karen colgó.
Volvió a llamar al hotel:
— Con la habitación de Mara Aguirre, por favor!
— Siii…quien habla? — Preguntó una voz de mujer.
Karen volvió a cortar, chequeando que no estaban juntos.
— Al menos tuvo la decencia de pedir dos habitaciones — Susurró Karen nerviosa.
Volvía a estar consumida por los celos…Segura de descubrir que eran amantes. Se vistió de negro, se recogió el cabello y se puso lentes oscuros.
Se estacionó frente al Dazzler a esperar que salgan.
Al rato salieron juntos. Patricio estaba con un saco sport color camel, pantalón marrón y camisa blanca.. muy elegante.
Mara estaba vestida con un traje con chaleco azul de corte perfecto. Su hermosa cabellera suelta le cubría media espalda. Llevaba un ataché de cuero marrón y lentes oscuros.
Subieron al coche de Patricio. Karen los siguió. Fueron a unas oficinas en pleno centro de Rosario y a los quince minutos salieron con dos hombres más a verificar los terrenos.
Así los siguió hasta el día viernes, detrás de árboles, mirándolos entrar a restaurantes con clientes…o en el buffet del hotel donde cenaban sin demostrar ningún tipo de proximidad entre ellos.
Las habitaciones de ambos estaban en pisos diferentes y ella los veía circular simulando leer el periódico para que no la identifiquen.
Solo una noche Patricio la llamó al celular para preguntarle por sus hijas.
El viernes por la mañana él fue al spa para una sesión de masajes. Necesitaba relajarse.
Mientras tanto Mara desayunaba tomando unas notas en su agenda.
Nada hacía suponer que había un vínculo entre ellos fuera de lo profesional
Karen emprendió el viaje, retiró a las niñas de la casa de su mamá y se dirigió a su casa.
Al volver le contó a Erica lo sucedido.
— ¿Estas loca, Karen? Estas enferma, amiga… Tenes que empezar una terapia YAAA! No podes seguir así. Vas a arruinar tu matrimonio!
— ¡Es que aún no tengo pruebas…pero veo a Patricio cómo la mira…! Tarde o temprano van a ser amantes…si ya no lo son!
Patricio vino del viaje distante, frío y evasivo.
Ya habían pasado por esas discusiones en varias oportunidades y no estaba dispuesto a volver a repetirlas.
Ese domingo Patricio se vistió muy bien, se perfumó y dijo que iría a jugar golf.
Ella se apareció en el club escondiéndose detrás de varios árboles. Se fumó cuatro cigarrillos esperando encontrarlo con Mara.
Tal fue su sorpresa cuando media hora más tarde lo vio terminando de jugar un torneo “fourball” con Claudio y dos amigos más.
Karen respiró aliviada, subió a su auto y se fue a su casa sin que la vean.
Una noche Patricio llegó más tarde que de costumbre.
— ¿Qué pasó? Por qué a esta hora? – le preguntó molesta a su marido.
— Mañana te explico! Estoy exhausto!
Karen apenas pudo dormir
Al día siguiente, esperó que él entre a bañarse y revisando el celular de su marido, vio un mensaje de Mara que decía:
ANOCHE NO DEBIÓ PASAR. NO VOY A VOLVER HACERLO. PERDÓN
Karen sintió que se iba a desmayar!. Le temblaban las piernas… Al fin había encontrado la prueba de su desconfianza.
Al día siguiente, estaba decidida a recuperar a su marido. No quería perderlo.
Ël llegó a la casa con un semblante raro… e inmediatamente le contó a Karen lo sucedido.
El día anterior, había tenido una discusión muy fuerte con Mara por el proyecto nuevo y ella había querido renunciar. Luego todo se pudo aclarar. El mensaje concordaba con lo dicho.
Karen nuevamente se sintió aliviada y avergonzada por haber pensado mal.
Entonces decidió relajarse y confiar. Dejaría de perseguirlo.
Habló por teléfono con Erica. Le comentó que todo estaba mejor en su casa, que había sido un mal entendido.
Pero una noche, Patricio entró a tomar un baño como de costumbre dejando el celular abierto en la mesa de luz. Inmediatamente entra un whatsapp.
Karen pensó en leerlo… se arrepintió…— Nooo .. nooo tengo que parar con esto— Se dijo a sí misma.
Pero no pudo con su genio y finalmente lo leyó:
TE ESPERO EN EL HOWARD JOHNSON DE PILAR EL SABADO A LAS 5. HABITACION 306. TE AMO.
Enseguida miró quien lo enviaba y era de número desconocido… entonces supo que Mara tendría dos celulares.
Llegó el sábado, Patricio dijo que iba a jugar golf con Claudio.
— Te acompaño?— Preguntó su mujer tanteando la situación.
— Pero Belén, no tiene un cumpleaños esta tarde ?— Respondió el marido con otra pregunta.
— Ah…si, si, …lo había olvidado — Respondíó en tono bajo.
Patricio se preparó como siempre en forma impecable dejando un halo de perfume a su paso.
Karen estaba muy nerviosa. Esperó hasta las 4:20 p.m., tomó su auto y se dirigió al hotel de Pilar.
Lo primero que vio al llegar fue el coche de su marido en el estacionamiento. El corazón le palpitaba muy fuerte porque sabía que estaba punto de corroborar sus sospechas.
Se escondió cerca de la entrada principal.
Vio a Patricio cruzando el lobby y dirigiéndose al ascensor que se detuvo en el tercer piso.
Ella respiró profundo encaminándose a la habitación 306.
Golpeó la puerta y disimulando la voz, dijo:
— Servicio de habitación!
La puerta se abrió.
Patricio estaba allí. Karen enseguida dirigió su mirada adentro para encontrarlo con Mara… Y de pronto ambos se quedaron PERPLEJOS!
En la cama estaba Claudio cómodamente recostado, semi desnudo, con dos copas de champagne en la mano.
Karen quedó sin palabras. Miró a los dos hombres y comprendió que todo este tiempo había estado buscando en la dirección equivocada.
Y por primera vez en mucho tiempo, no sintió celos.
La traición no siempre tiene el rostro que imaginamos. Karen comprendió que algunas sospechas simplemente te llevan a la persona incorrecta.
Cerró la puerta sin decir palabra. Hay verdades que no necesitan explicación.
El verdadero secreto había estado siempre mucho más cerca de lo que se imaginaba.