EL VIAJE
Felicitas Guerrero había nacido en Febrero de 1846. Hija mayor de Carlos Guerrero y Felisa Montes de Oca, pertenecía a una familia de la alta sociedad porteña.
Dueña de una belleza extrema, era una niña fresca y simpática.
Como la familia no estaba pasando su mejor momento económico, el padre decidió prometerla en casamiento a Don Martín de Alzaga, quien poseía una cuantiosa fortuna, no solo en dinero, sino también en campos y propiedades.
Alzaga, quien era 35 años mayor que Felicitas, tenía familia y 4 hijos no reconocidos en Río Grande. Pero eso no impediría el futuro casamiento, ya que el hombre era soltero.
Felicitas tenía solo 12 años. En esa época las muchachas no podían elegir con quien casarse, y casarse era casi una obligación. De no ser así el futuro que les quedaba era el convento.
Las hijas mujeres eran una especie de “pertenencia” del padre, quien era el encargado de decidir su destino.
Pero Felicitas, que era una rebelde, estaba entusiasmada con un muchacho de casi su misma edad: Enrique Ocampo. Eran como una especie de “noviecitos” adolescentes. Una relación pura.
Jugaban en la estancia La Postrera, en el actual partido de Castelli, provincia de Buenos Aires a orillas del rio Salado.
Cuando Felicitas cumplió 15 años, la obligaron a casarse con Alzaga. Ella en un principio se resistió, pero finalmente aceptó su destino.
Una tarde, el padre de la muchacha, descubrió la relación que tenía con Enrique. Los vio corriendo en el bosque de la finca y amenazándolo con una faca, le dijo:
No lo quiero ver más por acá! Tengo mejores planes para mi hija! Desaparezca o le va a pesar !!!!
La boda se celebró en la estancia y, cuenta la leyenda que antes de dar el SI, la niña se encontró con Enrique en el parque de la estancia, detrás de unos olmos, y él le juró amor eterno,
Felicitas era “cordialmente desdichada” en su matrimonio, pero se sentía protegida y cuidada por Alzaga.
Dos años más tarde, nació Féliz, su primogénito.
Félix llenó de dicha al matrimonio, Felicitas vivía para ese niño. Su vida oscilaba entre la estancia y la mansión de Barracas.
A la edad de 3 años, y debido a la epidemia de fiebre amarilla que azotó nuestro país, Félix contrajo la enfermedad y, a pesar de tener los mejores médicos y cuidados, el niño falleció.
Fue un golpe muy duro para ambos padres. Felicitas no encontraba consuelo.
Poco tiempo después, la joven vuelve a quedar embarazada…pero la tragedia la seguiría golpeando ya que Alzaga, quien no se había repuesto de la muerte de su hijo, enferma gravemente y muere un día antes de que ella diera a luz a su segundo hijo: Martín.
Y para completar la tragedia, el bebé había nacido muerto.
Felicitas Guerrero, destrozada por sus pérdidas, se recluye a vivir su duelo.
Mientras tanto, Enrique Ocampo participaba de la guerra del Paraguay. Durante ese tiempo, había mandado un sinfín de cartas de amor a su enamorada, que fueron interceptadas y destruidas por su prima Manuela.
Tiempo después, Ocampo decidió volver a Buenos Aires, donde se entera de la viudez de su enamorada.
Felicitas, viuda a los 24 años, bella y única heredera de Alzaga, se transforma en la mujer más rica de Argentina y es apodada LA FLOR MAS BELLA DE BUENOS AIRES.
Pasado el duelo, Felicitas comienza a frecuentar reuniones y fiestas de la alta sociedad, y muchos jóvenes porteños, comienzan a pretenderla.
Un día Ocampo se apersona a La Postrera para ver a Felicitas. Lo intercepta un hermano de ella, pelean y él amenaza con matar a la joven si no se casa con él.
—Prefiero verla muerta antes que casada con otro hombre! — grita Enrique.
Un día Felicitas, quien estaba en su casa de Barracas decidió viajar a la estancia con amigas.
Una tarde salieron a dar una vuelta con su carruaje. Se desató una enorme tormenta, y como el terreno era fangoso, el coche quedó empantanado.
Ya se estaba haciendo de noche cuando de pronto apareció un jinete con sus hombres a caballo, quien decidió darles ayuda.
Era el joven Samuel Sáenz Valiente, dueño de las tierras vecinas quien después de auxiliarlas, las invio a su casa.
A partir de ese momento, ambos sintieron una inevitable atracción..
Felicitas regresó a Barracas y Samuel, impactado por la belleza de la joven, comenzó a mandarle cartas de amor:
… “ Su belleza me ha cautivado desde el primer instante en que la vi... sueño con usted cada noche… sus manos parecen palomas de alas sueves y sus ojos dos luceros que alumbran mis noches…”
Y así ambos jóvenes se intercambian cartas de amor.
Meses después, Sáenz Valiente decidió volver a Buenos Aires.
Comenzarían a vivir una hermosa historia de amor : le enviaba flores y costosos regalos a Felicitas quien por primera vez se sintió totalmente enamorada.
Samuel le pidió la mano de su hija a don Carlos Guerrero
Comenzaron a verse…tomaban el té…iban a cabalgar… paseaban por El Rosedal.. asistían a fiestas sociales y de beneficencia,
Finalmente decidieron comprometerse.
Darían una gran fiesta en la casona de Barracas. Una glorieta cubierta de flores fue preparada para presentar a la pareja en sociedad
Estaban invitados los personajes más renombrados y familias más adineradas de la sociedad porteña.
Felicitas lucía exultante: un suntuoso vestido de terciopelo bordó, con incrustaciones de encaje bordado.
Su cabello con rulos grandes estaba recogido con peinetas de perlas. En su cuello tenía una cadena y medalla de oro, regalo de su prometido, donde decía TE AMO Su belleza era única.
Zapatos de seda de tacón negros hechos a mano cubrían sus pies.
Los mejores modistos de la ciudad vestían a la joven con telas traídas de Europa.
Ya les estaban preparando el fabuloso vestido de novia que luciría el día de la boda meses después.
Pero el destino parecía haberse ensañado con Felicitas Guerrero. En el medio de la reunión se presentó Enrique Ocampo con un arma.
Venía a matar Felicitas.
Trataron de detenerlo en el portal los hombres de la familia cuando lo vieron sacar el revolver.
Felicitas escuchó bullicio y entró rápidamente a uno de los salones de la mansión
En la sala principal había un espejo de pie con bordes de plata.
Ella se paró frente al espejo y un reflejo que la encandiló salió de él.
El espejo se partió y por allí desapareció su imagen.
La muchacha apareció en un moderno piso de Recoleta, con su cabello suelto…vestida con un buzo blanco “oversize” con inscripción en el pecho de la marca Gucci, un jean amplio de Rapsodia con unos brillos y una rotura en sus rodillas y unas tennis blancas.
Se tocó el cuello y aún mantenía la cadena con la medalla de oro que le había regalado Samuel .
El espejo de pie estaba ahí. Se miró y se reconoció…pero estaba en el año 2026.
¿Había viajado en el tiempo??? ¿Dónde estaría Samuel ? ¿La fiesta de compromiso? ¿Sus padres?
Esa no era su casa Barracas… Estaba en un living comedor moderno, con sillones blancos, una mesa rectangular y había una TV de 75 pulgadas en una de las paredes. Cuadros modernos adornaban la sala y un enorme balcón corrido lleno de plantas recorría todo el espacio.
La joven salió al balcón y vio edificios altos, luces de neón, carteles luminosos, ruido, bocinas.. autos y motos en las calles…esa no era la ciudad de hace 154 años!
Estaba muy confundida…ella era Felicitas Guerrero, recordaba su historia…Pero ¿¿¿Dónde estaba todo????
Miró en su bolsillo trasero y encontró un celular. Estaba encendido.
¡Felicitas nunca había visto algo parecido!
Comenzó a tocar botones del celular y aparecieron varias fotos de ella con vestimenta actual.
FELICITAS, 26 años, SOLTERA. PAREJA ESTABLE.
Y arriba un logo rojo y la palabra TINDER.
Abrió la aplicación y comenzaron a aparecer fotos de varones.
¡Felicitas no entendía nada! – ¿Esto será el modo de conocer gente en estas épocas? — pensó— ¡Qué rareza...!!!
Comenzó a pasar fotos y a leer perfiles. Dedujo que si tocaba la X era para desechar y si tocaba el corazón…era para comunicarse.
De pronto encontró la foto de un muchacho muy apuesto:
MAXIMO, 28 años, SOLTERO. NADA SERIO.
Ingeniero agrónomo. Amo los caballos. Le agradan las redes sociales.
Le encantó su sonrisa, su mirada, incluso pensó que tenía el mismo gesto cuando se reía que Samuel. Le resultó muy familiar la imagen.
Puso un corazón.
—Hola Felicitas!¿ Cómo va…?
—Pero cómo…¿ Sabe mi nombre? ¿Cuándo nos conocimos?
—Hace tres días! ¿Ya te olvidaste de mí ? — contestó Máximo.
A Felicitas le late fuerte el corazón, le recuerda mucho a Samuel.
—¿Qué buscas en esta app? – preguntó el muchacho
¡Felicitas estaba horrorizada !
Piensa: cómo me tutea si no lo conozco. Nadie me lo presentó …nunca lo vi!!!... Dios !!! ¿Qué está pasando???
Ella estaba acostumbrada al cortejo, primero por carta, luego con flores e invitaciones.. Que la visiten en su casa con el permiso de sus padres…
—¡ Sos hermosa, Corazón! Me encanta tu cuerpo y tu sonrisa pero yo no busco NADA SERIO
—Perdón caballero…no nos hemos conocido aún y usted me tutea. Tal confianza, no le parece una osadía ?
Felicitas desconcertada le pregunta:
— Y entonces…Para qué me busca?
—Para conocerte!
—¿Y después?
—Después vemos…
A Felicitas esto le parecía inconcebible.
— Perdón si no te contesto enseguida, pero estoy chateando con otras chicas también! _ confesó Máximo
Felicitas descubrió que Máximo estaba hablando con 3 mujeres a la vez!
—¿ Quienes son esas mujeres?
— Matches!
—¿ Y eso que significa?
— Nena…de dónde venís? De Marte?
— Significa que nos gustamos
— ¿Con todas?? - Felicitas contestó ofuscada
— Estoy acostumbrada a que los hombres den su palabra a UNA señorita. Y a que se jueguen la vida por ella!... ¡En estos tiempos se desliza el dedo…y YAAA!
¿Es que no existe la palabra de honor??? ¡Qué manera tan triste de encontrar el amor de su vida!!!
Máximo sintió atracción por aquella chica tan particular que, por su forma de escribir, parecía venir del 1800... y también quedó cautivado por su inocencia y la imagen en sus fotos.
— ¿Qué te gusta hacer en tus ratos libres?
— Me gusta mucho leer poesías…bordar y pasear por mi estancia. También mi madre me enseñó a tocar el piano.
— No estudias?
— Si…tuve maestros en mi casa y en mi estancia, como mis hermanos.
— ¿Y no salís? ¿No vas a boliches?
— ¿Qué son boliches? No le entiendo… Me gusta bailar en fiestas familiares o de beneficencia. También me agrada cabalgar. En la estancia tenemos varios caballos.
— A mi también! ¡Amo los caballos! Juego al polo y soy ingeniero agrónomo. ¿Te gustaría que nos encontremos?
— No lo sé. Estoy un poco confundida…— contestó Felicitas.
Ella se sentía muy desilusionada del amor actual. Piensa que ya no existe. El amor moderno es superficial.
Por su parte, Máximo, sin saberlo también e inconscientemente, busca el amor. Por eso tiene varias citas. Por eso ninguna mujer le alcanza.
Sus citas son breves…muchas veces duran solo un café o un trago. Otras, salen dos o tres veces y tienen sexo. Pero tampoco le alcanza y las deja de ver. Sale con varias chicas a la vez.
Máximo volvió a mirar la foto de Felicitas y le resultó extrañamente familiar y atractiva.
Entonces insistió en invitarla a salir.
Se encontraron en un bar de Palermo y charlaron en forma muy amena…
Se sentaron en la barra. Máximo pidió un gin-tonic y cuando le preguntó a ella qué quería tomar, contestó:
— Un té de hebras con leche fría y algunas masas!
— Qué graciosa! – dijo el joven
Miró al bar tender y pidió:
— Dos gin-tonics, por favor.
Charlaron, rieron, pasaron un muy buen momento y quedaron de acuerdo en encontrarse el domingo por la tarde para ir a pasear.
Se encontraron en la Plaza Colombia, y a Felicitas le resultó sumamente conocido el lugar, de no ser por las avenidas, el bullicio del tránsito y los juegos modernos de colores para los chicos que había en la plaza,
En ese momento, la joven miró hacia el frente y descubrió una iglesia hermosa!
Sintió un golpecito en su corazón y mucha curiosidad.
Cruzaron la calle y leyó el cartel : IGLESIA DE SANTA FELICITAS.
En ese momento, se dio cuenta que ella vivió ahí…y que esa iglesia fue construida en su memoria
Leyó el nombre de la avenida : MONTES DE OCA. Ese era el apellido de su madre!
Comprendió todo…ELLA ERA UNA VIAJERA DEL TIEMPO…
—Hábleme un poco de tu familia — le pide a Máximo
— Me llamo Máximo Sáenz Valiente.
Y mi familia tiene una historia bastante particular.
Cuentan que mi bisabuelo Samuel se iba a casar con el amor de su vida, y el día de su compromiso mataron a la novia. Aquí mismo, en una casona edificada en Barracas.
Pasaron algunos años y mi bisabuelo se casó…tuvo seis hijos, uno de ellos era mi abuelo Tomás, pero Samuel nunca olvidó a ese amor y mi bisabuelo finalmente terminó quitándose la vida.
Felicitas no podía creer lo que acababa de escuchar...Máximo era el bisnieto de Samuel, su único amor.
La joven se tocó la cadenita que le había regalado su enamorado…y Máximo al verla dijo:
¡No me vas a creer pero es igual a una que tiene mi padre, que heredó de mi bisabuelo !
Máximo se acerca a Felicitas, le toma la mano. Se miran unos instantes y la besa apasionadamente.
Siente por ella mucha atracción, una extraña familiaridad…como si se conociesen de antes.
— Mi apellido es Guerrero, Felicitas Guerrero _ dijo la joven.
Felicitas comprendió que, a pesar de tantos sufrimientos, la vida le devolvió el amor.
Amor que sigue intacto aún después de 154 años, aunque el mundo haya cambiado completamente.