CUENTOS CASI VERÍDICOS AHORA Y ENTONCES
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AHORA Y ENTONCES

Era una tarde invernal de domingo. Habíamos terminado de almorzar. Estaba sola en casa.

Todavía se notaba el olorcito del último café en el ambiente. A la distancia, la sirena de una ambulancia rompía la monotonía del silencio.

Si afinaba el oído, podía escuchar el tintineo de la fina llovizna en el techo de chapa del quincho.

Estaba plácidamente acomodada en el sillón bordó del living y a punto de encender el televisor para ver una serie… cuando escucho un “toc toc” en la puerta.

Era una nena, como de 5 o 6 años. De cabellos castaños y un moño rosa que le ataba una colita de caballo. Llevaba un vestido con florcitas de colores y un gran cuello blanco, zapatitos negros de charol y zoquetes.

Traía una muñeca en la mano y un chupetín ”bolita” en la boca.

—”Hola!— le dije— Estas perdida? Buscas a tu mamá?”

Sabía que la conocía de algún sitio…le encontraba cara conocida…debía ser del edificio, la hija de algún vecino.

—”Hola! Vine a charlar un ratito con vos!”— Me contestó muy segura con una sonrisa.

—”Siiii….pasá…pasá…Qué linda muñeca! Cómo se llama?”

—”Claudia —me dijo—Es mi muñeca preferida!”

—”Tenés hermanitos?”— pregunté

—”No, todavía no tengo pero tengo muchas amigas del cole, de danzas, de inglés! Me encanta jugar con mis amigas!”

—”Y… a qué juegan?”

—”A la mamá…a la maestra y a veces hago desfiles de modelos con mis muñecas porque a mi mamá y a mi tía Elena les gusta coser! Yo siempre miro como cosen porque pronto les voy a hacer vestiditos a mis muñecas!”

—”También me gusta ir a la playa! Nadar en el mar. Siempre vamos a Mar del Plata y nadamos en el mar con mi papá!”

— “Qué bueno!”

—” Y me gusta mirar dibujitos: Los PIcapiedras..la Pantera Rosa y El Correcaminos.. y siempre la pido a mi mamá que me cuente cuentos!”

—”Qué lindooo! Me encantan la playa y los cuentos! Siempre les leía cuentos a mis hijos cuando eran mas chicos!”

—”Sabes que a veces si hago algún lío, mi papá me pega…y después al otro día me regala cosas…por eso yo quiero más a mi mamá que a mi papá!”

— “Mi papá también lo hacía, pero de grande entendí que mi abuelo también le pegaba a él y a los hermanos cuando se portaban mal…y así se había criado…”— contesté.

—”Vos no le tenés miedo a la oscuridad?— preguntó la niña inquieta— Yo sí porque le tengo miedo a los fantasmas y a los monstruos.!”

—”No tenés que tenerles miedo!...Los fantasmas y los monstruos no existen!”— contesté tratando de darle seguridad y sin contarle que yo siempre dejo un velador encendido en el pasillo por las noches.

— “A mí no me gusta estar sola. Por eso quiero tener hermanos. Pero tengo una perra que se llama Canela y siempre juego con ella”

—”Me encantan los perros…pero desde hace unos años también amo a los gatos. Tenemos una gatita que se llama Bruma y ahora está durmiendo debajo de la cama de mi hija.

Justo cuando iba a preguntarle su nombre y darle un vaso de Coca, me sobresaltó el ruido de las llaves en la puerta.

Eran Emilio y los mellis, Bruno y Ramiro, que a pesar del día feo, había ido a ver fútbol.

Detrás venía Eliana, mi hija mayor que volvía de la casa de su mejor amiga.

—”Holaaaa! Estoy acá con esta nen…” —Miré a un lado y al otro, pero la niña ya no estaba…¿ Donde se habría metido?

Había desaparecido!

Qué raro, pensé…si habíamos estado charlando hasta recién?

Los chicos me besaron y Emilio abrazándome me dijo:

—“Te extrañé!”

—”Yo también”!— Le dije a Emilio saludándolo con un beso

—”Y esa muñeca, Maaa…?”— preguntó Ramiro, quien es el más curioso y observador de mis tres hijos.

En un costado del living estaba mi vieja muñeca Claudia apoyada en el sofá.

— “ES MI MUÑECA PREFERIDA…!”