CUENTOS CASI VERÍDICOS LA MALDICION DE ASTRID
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LA MALDICION DE ASTRID

Esta historia sucedió en un pintoresco barrio del Gran Buenos Aires, conocido por sus calles empedradas y ricas en historia.

Sin embargo, en el corazón de este precioso lugar, se encuentra la calle de Seis Esquinas, un sitio donde desaparece el encanto y la maldición florece.

Hace décadas, en una de las casonas más antiguas, vivía una mujer llamada Astrid.

Era conocida en el vecindario por su misteriosa belleza, pero también por su afición a la brujería. Nunca hablaba con nadie y parecía un espectro caminante

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Astrid, una misteriosa y solitaria dama, a menudo era vista en las noches oscuras encendiendo velas y recitando conjuros frente a un espejo de su habitación.

La gente afirmaba que Astrid estaba tratando de comunicarse con fuerzas ocultas y hacer tratos con el mismísimo demonio para lograr la juventud y vida eterna.

Se rumoreaba que realizaba sacrificios con animales en un oscuro rincón de su jardín, lugar al que rara vez se acercaba la gente.

Un día Astrid desapareció sin dejar rastro alguno.

Los rumores y chismes comenzaron a circular. Algunos decían que el diablo finalmente había venido a cobrar su alma, mientras que otros afirmaban que Astrid había conseguido evadirlo con sus rituales y ofrendas a Lucifer.

La casona de Astrid quedó deshabitada por varios años… Nadie vino a reclamarla.

Los lugareños se mostraban aterrado por esas historias y evitaban pasar cerca de dicha casa tan singular.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes que la gente del lugar comenzara a escuchar susurros siniestros dentro de las habitaciones, sombras tétricas se veían ir y venir, las luces se encendían y apagaban solas sin motivo aparente.

Una joven y reconocida periodista, Julia Melián, especializada en casos tenebrosos y afecta a las historias de misterio y oscultismo, se propuso investigar sobre esa historia tan temida.

Julia tenía treinta y cinco años y una vasta experiencia en dichas historias, las cuales la habían posicionado en un lugar de excelencia entre sus seguidores.

Es así como una noche, tomó coraje y decidió entrar a la casona para descubrir la verdad y así lograr la ansiada primicia para su programa de televisión.

Trepó por la vieja verja de hierro y con una palanca, logró abrir la pesada puerta de madera del pórtico y entró.

En una mano llevaba su celular listo para grabar lo que pudiera suceder con la linterna encendida.

Un rosario le colgaba de su muñeca derecha, decidida a enfrentar cualquier mal que pudiera encontrar.

De pronto el cielo se puso negro, sonoros truenos y relámpagos comenzaron a escucharse y una lluvia torrencial comenzó a caer.

Al entrar, Julia sintió una presencia maligna en el aire. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. El corazón comenzó a latirle intensamente y estuvo a punto de escapar del lugar. Pero su codicia pudo más y decidió seguir.

Sabía que si obtendría una nota así, su reputación como periodista especializada en el tema, crecería aún más ...

Su objetivo era trascender las fronteras del país y así lograr ser más famosa.

La casa parecía cobrar vida. Las sombras danzaban en las paredes y los susurros se intensificaron transformándose en gritos de terror.

Finalmente y temblando la joven entró a la habitación principal.

Allí encontró un espejo con la imagen de una figura distorsionada. Era la imagen de Astrid.

La figura en el espejo sonrió de una forma malévola y sus ojos brillaron con un fuego infernal.

Una carcajada siniestra salió de la boca de Astrid y con una voz terrorífica gritó :— “Al fin…! Hace tiempo te esperaba”!!!..

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La joven comenzó a rezar con fervor cuando la figura comenzó a salir del espejo estirando una mano retorcida hacia ella.

La mano de Astrid finalmente pudo tocarla…

Julia huyó aterrada, pero la presencia la persiguió hasta la calle de Seis Esquinas.

La vieja casona comenzó a arder. Las lenguas de fuego se mezclaban con gritos estremecedores devorándolo todo…y rápidamente todo se consumió como si nada hubiese existido dejando un olor pestilente que aún ahora persiste.

Se dice que a Julia Melián rara vez se la ha vuelto a ver.

Otros cuentan que retiró todos los espejos de su casa…

Hay quienes aseguran que su aspecto actual es de una anciana de más de ochenta años.

Desde entonces la maldición se extendió por la calle de Seis Esquinas.

Miles de historias se han tejido alrededor de este misterio…pero nunca nadie pudo comprobar nada.

Quienes caminan cerca de allí por esas calles oscuras sienten una horrible presencia y un hedor insoportable… topándose con las mismísimas fuerzas del mal.

Susurros en la brisa y sombras inquietantes les recuerdan a los habitantes del barrio que el mal acecha en esa calle de Seis Esquinas.

(Inspirada en una historia mexicana)