¿QUIEN ME QUITA LO BAILADO?
Vivo en la Ciudad de Buenos Aires.
Habitualmente viajo en colectivo o en subte. Vendí mi coche hace algún tiempo. Acá es imposible estacionar…y de noche es más práctico tomar un auto de aplicación.
No me molesta hacerlo y hasta diría que a veces me divierte…ojo! Siempre y cuando no sea hora pico. Me gusta observar a la gente.
Los que van prolijos al trabajo o vuelven medio “desvencijados”, señoras que van de compras, mamás que llevan (o traen) a los chicos al cole, jóvenes que sentados en los asientos de adelante, se hacen los dormidos para no darle el asiento a alguna embarazada o persona mayor,
gente que va con auriculares sumidos en otra dimensión, siguiendo el ritmo de la música…
Si prestas atención a las conversaciones, parece que estuvieras en un aeropuerto, un sin fin de tonadas latinoamericanas… “Oye chico”!...”Que vaina”! “ Ahorita pues!”…o gente hablando en ruso…o portugués.
Hay de todo…”como en botica”…diría mi abuela.
Pero el hábito más común de los pasajeros es el celular…ya forma parte de la mano…llamadas al trabajo, discusiones con el novio, charlas de amigos…o simplemente Facebook o juegos en línea.
Entradas a Tinder, Tik Tok, Instagram…fotos…De todo…todo el tiempo…
Muchas mochilas, pocas corbatas, muchas zapatillas, pocas alianzas, demasiados celulares, pocos libros…
Y con respecto a los “aromas”…Qué decirte!
Gente perfumada, señoras con olor a spray, fumadores con olor a tabaco, y mejor no acercarse a los que salen del gimnasio!
Pero esa mañana, había tomado el 152 para ir al médico, un control de rutina… ensimismada repasando las compras para preparar la cena, cuando sentí un perfume EMbrIAGADOR…
Enseguida reconocí el perfume…Inmediatamente me transportó a mis dieciséis años…ese primer amor…inocente de juventud …que conocí en un baile de Carnaval en el club de mi barrio… la ciudad donde había pasado mi niñez y adolescencia.
Levanté la vista buscando al depositario de tan bello aroma… parado a mi lado había un hombre regordete y de anteojos…como de 45 o 50 años y bien vestido.
Traté de estirar el cuello para poder percibir aún más la fragancia…
Ya no quedaban dudas…era el mismo perfume amaderado que me había enamorado de aquel chico en mi primera juventud.
Inmediatamente me retrotrajo a esos años…el primer beso robado bailando lentos… ¡Cuántos recuerdos! Que habrá sido de Alejandro? Bello…con esos ojos claros …tan canchero y pulcro con ese perfume tan fabuloso que usaba.
Y qué bien bailaba!
Cerré los ojos y me vi de minifalda, ensayando el paso de moda frente al gran espejo del living de mi casa.
Recuerdo la voz de mamá preguntando: —”Van todas las chicas? ¿Quién las acompaña hoy a la salida? Solo tenés permiso hasta las 12.30…la 1 a más tardar eh…!Si no el otro sábado NO salís…!”
Perfume de ilusión, de risas, de miradas… Perfume de Phil Collins, de Bee Gees…del Extraño de pelo largo…
Perfume de 4° Nacional…de juntadas con amigas para hablar de chicos…de risas y llantos pasajeros … del final de química... de clase de Inglés.
¡Qué buena época! De pocas responsabilidades y con un mundo nuevo por descubrir que se abría ante nosotros…las reuniones para el viaje de egresados…los cumples…las vacaciones…
Sumida en mis pensamientos el colectivo dio una frenada y abrí los ojos…Estaba embelesada en mi mundo…Pero no reconocía las calles!
Dónde estaba? Uy…me había pasado un montón de Callao y Santa Fe!
Estaba por Plaza San Martín!
Tendría que tomarme el colectivo de vuelta y quizás perdiera el turno con el médico…! Con lo que me había costado conseguirlo!
Pero bueh….valió la pena…fue un hermoso viaje al pasado!
Después de todo…¿ Quién me quita lo bailadooo???