MAR DE FONDO
Corría el Otoño de 1988. Ana estaba tirada en su cama…llorando amarga y desconsoladamente, preguntándose una y otra vez por qué Marcos se había ido de repente…sin una charla…sin ningún motivo aparente…sin explicaciones…
Después de 24 años juntos la había abandonado así, de repente.
Solamente le dijo: —”Quiero estar solo!”.
Se preparó una valija y se fue, así sin mediar palabra.
Ella tenía 56 años y él 60.
No habían podido tener hijos pero…¿ llevaban una vida feliz!!!??? Quizás solo felíz para ella…! ¿Habría otra mujer???... ¿Tendía otra familia???
Nooo…no podía ser esooo!...él siempre estaba en casa o trabajando…y los fines de semana siempre juntos…
Tenían las discusiones normales de cualquier pareja…por cosas tontas a veces…pero se amaban. Se amaban realmente…??? O sería costumbre…???
Tendría Marcos una vida paralela??? Las últimas vacaciones en el Sur la habían pasado muy bien…!
Ana lo adoraba… Marcos era menos demostrativo pero también parecía quererla.
Se habían conocido en el cumpleaños de una amiga… comenzaron a salir…se pusieron de novios y a los dos años se casaron.
Si bien buscaron denodada e infructuosamente tener un hijo…parecía que eso los había unido más como pareja.
Los días transcurrían tristes y sombríos para Ana, quien continuaba devastada…
Siempre pensó que envejecerían juntos… Nunca imaginó que esto pasaría!
Ella lo había llamado por teléfono en varias ocasiones al trabajo, pero él nunca había contestado.
Un compañero de Marcos le dijo que él había pedido una licencia laboral y nadie sabía dónde estaba.
Como si se lo hubiese tragado la tierra!
Ana trabajaba en una agencia de turismo y, durante el día, atendiendo clientes y a los requerimientos de sus jefes, el tiempo le pasaba bastante rápido.
Pero al llegar a su casa no encontraba paz ni alivio sin Marcos. Su mente la torturaba…pensaba mil cosas, y todas horribles.
Ana se había dedicado a él en los últimos 24 años…
Entonces todos comenzaron a opinar: la familia, los amigos, los compañeros de trabajo.
Le aconsejaban mil cosas: que se cambie el look, que fuera al gimnasio, que comenzara terapia, que consultara con una tarotista, que hiciera algún curso de pintura, practicara yoga o mindfullnes, que fuese a bailar con las amigas, etc, etc, etc.
Pero Ana solo quería saber el motivo del alejamiento de Marcos y poder recuperarlo. Su vida estaba vacía sin él…no tenía sentido.
Todos opinaban, todos tenían la solución…pero Ana solo pensaba en él.
Obsesivamente, noche y día. Tomaba pastillas para poder conciliar el sueño aunque fuera por unas pocas horas… No encontraba consuelo en nada.
Algunas amigas que tenían pareja, opinaban que era lo mejor que le podía pasar…—“ Marcos es chinchudo, solo le gusta la comida casera, no le gusta mucho salir, es muy solitario”… —”Y eso sin contar los problemas de salud que él tuvo el año pasado!”
—”Por qué no le ves el lado positivo a la situación?”— le decían. –“Ahora podes salir sin horarios, no tenés que cocinarle, ni lavar su ropa, no tenés que cuidarlo cuando se enferme…!
Nada de eso parecía importarle a Ana…
Las amigas que no tenían parejas estaban contentas porque ahora podrían salir juntas.
—”Qué bueno, amiga! Planeemos un viaje…salgamos a tomar algo juntas como en las buenas épocas! Te recuperamos Anita!”
Solo quienes no la miraban con ojos de egoísmo, la cuidaban y estaban muy preocupados por ella.
Su corazón estaba destrozado, nada le interesaba, comía solo para sobrevivir. Todas las tardes le parecía escuchar las llaves y que Marcos entraba después de trabajar…
Sonaba el teléfono y atendía de prisa pensando que él la llamaría con miles de disculpas… veía su sombra… olía las cosas que habían quedado de él…
Su hermana le recomendó un buen psicólogo y, un poco a regañadientes, comenzó una terapia dos veces a la semana
.
Poco a poco comenzó a darse cuenta que ella actuaba con él casi como una madre, estaba pendiente de cada detalle, tenía una actitud asfixiante… y su vida personal estaba vacía! Ni siquiera sabía qué le gustaba hacer…
¿Cómo era ella antes de Marcos??? No lo recordaba…fue dejando su vida, sus cosas, sus gustos, sus hobbies, sus salidas con amigas.
Lo dejó todo para dedicarle su vida a Marcos! Como si solo EL fuera la razón de su existir...su motor…! Pensó que siendo indispensable para él, nunca la abandonaría…?
Así fue como Ana día a día le resolvía todos y cada uno de sus problemas, hasta el mínimo inconveniente que él pudiese tener: turnos médicos, pago de facturas, pago de tarjetas, bancos, expensas del departamento, le compraba la ropa, le recordaba los cumpleaños de sus familiares,
llamaba al mecánico si se le rompía el auto, organizaba las vacaciones…
Como una madre meticulosa con un niño, como la mejor secretaria con su jefe. Lo cuidaba con obsesión.
Sus celos hacía él también la carcomían.
Marcos era productor de una Compañía de Seguros.
¿ Se habría ido con alguna compañera de trabajo? ¿O con alguna clienta?¿ O tal vez había conocido a una mujer más joven y más linda que ella?
Su mente no paraba. Sabía que si seguía así, enloquecería.
Grave error! Ella había pasado a ser un elemento de costumbre para él, un accesorio deserotizante que le servía en lo cotidiano, que le alivianaba la vida pero se había transformado en una carga muy pesada de sobrellevar!
Había dejado de ser su mujer para convertirse en el más útil robot humano!
Los meses fueron pasando…llegó la primavera y así poco a poco comenzó a reconstruir su autoestima.
Aprendió a pintar con acuarelas, comenzó a visitar muestras de arte, a ir al teatro, a comprase ropa, se cambió el color de cabello, tomó clases de stretching, adoptó una gatita
…
Y se fue haciendo de nuevos amigos, un nuevo grupo en el taller de arte… Comenzó a charlar con Aníbal, un compañero de pintura. Disfrutaba de estar con él, charlaban mucho y salían de vez en cuando a tomar algo…o a pasear los domingos.
Y así un día Ana volvió a sonreir. Se sentía más segura. Comenzó a comprender sus errores respecto de su relación con Marcos. Fue entendiendo que había estado “enferma de amor” y que un amor así no era sano para ninguno de los dos
.
Era un amor mal enfocado, obcecado, obsesivo, transformado en idea fija. Ya no tenía tiempo para pensar en él…aunque de vez en cuando miraba sus fotos y lo recordaba.
El verano estaba cerca y empezó a planear las vacaciones Irían al mar con una amiga.
Una tarde de sábado de Diciembre, Ana estaba distraída preparando su viaje a Brasil. Y de pronto sonó el teléfono. Ella atendió sin ganas.
—”Holaaa… ¿ SIII…???”
La voz de Marcos retumbó en sus oídos.— “Hola Anita….Cómo estás? Te parecerá extraño oir mi voz después de tanto tiempo… Te debo varias explicaciones.. Quiero que hablemos. Te extrañé. Me gustaría invitarte a cenar esta noche”.
Ana permanecía muda y empalidecida. Ya había perdido todas las esperanzas de saber de él. Marcos había empezado a ser parte de su pasado.
Mil cosas pasaron por su mente en un instante…Su primer impulso fue cortar! El corazón le latía fuerte como a un potro desbocado y sus manos temblaban…
Sintió sensaciones encontradas: una tremenda curiosidad de saber de él, por volverlo a ver, pero también un miedo atroz a retroceder en sus avances y retomar ese amor enfermizo.
Así fue como tomando una profunda bocanada de aire… Lo pensó un instante y cambiado su voz dijo:
— “ NUMERO EQUIVOCADO”!— colgando rápidamente el auricular.
Saltó del sillón…se miró en el espejo con una actitud segura, se pintó los labios con su rouge preferido y se fue a su clase de step.