Cuentas pendientes (Misterio en Heatherville: Spin off) CAPÍTULO 45
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CAPÍTULO 45

Ethan

Los primeros rayos de luz me pillan despierto, no creo que haya dormido más de dos horas; aunque, contra todo pronóstico, me siento bastante tranquilo.

En mitad de la noche, desperté a la rubia y volvimos a hacerlo de forma más lenta.

No sé cuándo podré volver a estar con ella y eso me está volviendo loco.

La miro dormir, está relajada y tranquila.

Me levanto de la cama sin hacer ruido porque no quiero despertarla y busco mis pantalones para sacar mi móvil.

Nada, no tengo ningún mensaje. Me visto para irme del motel y el teléfono me vibra con la llegada de un mensaje de Miller.

En una hora damos el soplo a Hatman .

Miro por última vez a la abogada y salgo de la habitación sin hacer ruido.

En el aparcamiento, miro que los explosivos estén bien colocados y pongo rumbo a la nave donde vamos a llevar a cabo del plan de huida.

Tardo aproximadamente hora y media en llegar y me preparo para que, cuando escuche el coche de Hatman, pueda escapar en el mío sin la necesidad de interactuar con él.

Cuando estoy terminando de fumarme un cigarro, vuelve a vibrarme el móvil con otro mensaje.

Miller parece realmente preocupado por mi integridad física.

Hatman va hacia allí. Está como loco. No lo subestimes .

No pasa demasiado tiempo hasta que escucho un rugido de motor acercarse por el camino, así que salgo de la nave y me coloco junto a mi coche para asegurarme de que quien llega es el inspector. Está a pocos metros cuando asoma la cabeza por la ventanilla y empieza a chillar como un demente.

—¡Alto! ¡Quedas detenido por asesinato y pertenencia a banda criminal!

Ignoro sus gritos, me subo a mi coche, arranco y rodeo la nave para incorporarme a la carretera que llega a la parte norte del pueblo. Tengo a Hatman pisándome los talones, pero, al dar la segunda curva, lo pierdo de vista.

—¡Joder! ¿Dónde coño te has metido? —gruño entre dientes.

Avanzo por el camino a toda velocidad; ya estoy a escasos doscientos metros de la curva en la que tengo que bloquear el acelerador, abrir la puerta y saltar del coche antes de que este caiga por el desfiladero y explote. Todo va según lo previsto.

Estiro el brazo para coger el bloque de cemento que colocaré sobre el acelerador para que el coche no frene y el impacto sea mayor.

Ya puedo saborear la victoria y mi nueva vida con la rubia; sin embargo, de pronto, todas mis alarmas saltan al escuchar un ruido a mi derecha: el coche de Hatman se acerca peligrosamente al costado de mi vehículo.

El maldito hijo de puta ha atravesado un terreno privado para atajar y pillarme por sorpresa.

No me da tiempo de frenar ni de redirigir el rumbo del coche.

Hatman impacta contra el lateral derecho de mi coche con un estruendo que me sacude el cuerpo.

El golpe hace que mi cabeza se estrelle contra el cristal de la ventanilla y que un hilo de sangre caliente descienda por mi sien.

Pierdo el control del volante y caigo por el barranco dando varias vueltas de campana.

Cuando el coche se detiene, intento reaccionar abriendo la puerta para salir de allí antes de que los explosivos lo hagan saltar por los aires, pero la puerta está atascada.

El dolor que siento por todo mi cuerpo me impide moverme con rapidez y alcanzar la puerta del copiloto, que tampoco creo que pueda abrirse a causa del choque con el coche de Hatman.

Miro el capó completamente abollado del que ya ha empezado a salir humo, el coche no va a tardar en explotar.

Este es mi fin.

Un estruendo me deja casi sordo y luego solo queda la oscuridad más absoluta.