CAPÍTULO 10
Ethan
No son ni las cuatro de la tarde y la tensión en mi despacho es insostenible.
Huele a miedo, a sudor y a la sangre que mancha mi alfombra.
Miro al hombre al que Bob mantiene arrodillado en medio de la estancia y me acerco a él a paso lento.
Muevo entre mis dedos una navaja a la que el pobre desgraciado no quita ojo.
Llora como un cobarde. El muy imbécil pensaba que vender su droga en mi zona no iba a tener consecuencias.
—Fuimos benevolentes contigo al advertirte lo que te pasaría si seguías vendiendo tu mierda por aquí. —Me agacho hasta que mi cara queda a la altura de la suya. Tiene un ojo medio cerrado por la paliza que le hemos dado y la sangre cae a chorros de su nariz—. Dime para quién trabajas.
—No… No puedo —balbucea.
La rabia se apodera de mí y le doy otro puñetazo que lo deja tumbado en el suelo escupiendo sangre. Bob se apresura a levantarlo y colocarlo de nuevo de rodillas.
—Última oportunidad. Dime para quién trabajas.
El chico, no tendrá más de 25 años, comienza a decir algo, pero la puerta del despacho se abre de golpe dando paso a mi abogado, que pierde todo el color de su cara al ver el panorama.
—Habla —le exijo.
—Se… señor Davenport —tartamudea—. El cartero ha traído esto.
Me limpio la sangre de las manos con una toalla que me lanza Anya antes de coger el sobre que me ofrece Anthony. Leo el remite.
—¿Qué coño es esto?
—Una citación para un acto de conciliación. Llega de la oficina de la nueva abogada.
—Eso ya lo veo. —De repente, el hombre que sangra sobre mi alfombra y la identidad de su puto jefe me la sudan. Solo puedo pensar en la rubia. Miro a Bob y Anya y me dirijo a ellos con dureza—. Sacad a este mierda de aquí. Encerradlo en la sala del sótano hasta que decida qué hacer con él.
Bob arrastra al hombre fuera de mi despacho y me quedo a solas con el abogado, que no puede disimular el pánico de su mirada.
—Llama y confirma nuestra asistencia.
Anthony abandona el lugar como una exhalación. Me sirvo una copa y me paso la mano por la nuca. Mañana es el día.
El juego ha comenzado.