CUANDO TU MUJER SE ARREGLA PARA OTRO. (Confesiones de un cornudo) 2 #9
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—¿Tú quieres seguir acostándote con otros? —le pregunté directamente.

—Si no nos destroza, sí. Y siempre que tú estés bien. Claro que me gusta sentirme deseada por los hombres, pero lo primordial es salvaguardar lo nuestro.

El ambiente en la habitación se relajó ligeramente. Por primera vez en toda la noche, sentimos que estábamos hablando de verdad, sin reproches ni lágrimas. Adriana se acercó un poco más y apoyó su cabeza en mi hombro. Olía a alcohol, a sexo y… algo a vómito.

—Otra cosa… —añadí.

—Sorpréndeme —dijo ella con una sonrisa débil, intentando aligerar el momento.

—No quiero amantes fijos. No quiero que el sexo mute en algo afectivo. Nada de repetir con el mismo varias veces, nada de crear vínculos emocionales. Solo encuentros puntuales.

Adriana levantó la cabeza y me miró con una ceja arqueada.

—¿Ni siquiera si el amante es como el de hoy? Te aseguro que es para repetir… Era muy bueno en la cama, atento, tenía un cuerpo increíble y sabía exactamente cómo volverme loca.

Hice una pausa, respirando hondo. La imagen de Martín follándosela en nuestra cama volvió a mi mente con fuerza, pero intenté mantener el control.

—Precisamente por eso —respondí—. Si es tan bueno, es más peligroso. No quiero que empieces a pensar en él cuando estemos juntos. No quiero que te acostumbres a su forma de follar, a su olor, a su voz. Quiero que sean experiencias aisladas. Intensas, sí, pero sin continuidad.

Adriana asintió lentamente, aunque se notaba que no estaba del todo convencida.

—Entiendo tu miedo. Pero… ¿no crees que eso limita mucho las cosas? A veces la química surge y repetir puede ser aún mejor.

—Puede ser —admití—. Pero para mí es el límite. Si empezamos a repetir, tarde o temprano uno de los dos va a desarrollar sentimientos. Y eso sí que nos destruiría.

Se quedó pensativa, mordiéndose el labio inferior.

—Está bien —dijo al fin—. Nada de amantes fijos. Solo encuentros esporádicos. Y tú decides.

—Exacto. Tú propones, yo apruebo o rechazo. Y siempre con antelación. Nada de mensajes de “ya estoy con él”.

Adriana soltó una risa corta y amarga.

—Parece que estamos negociando un puto contrato.

—Más o menos —respondí con una sonrisa cansada—. Porque esto es un contrato entre nosotros. Si no hay reglas claras, esto se nos va a ir de las manos y acabaremos odiándonos.

Ella se acercó más y me abrazó con fuerza. Sentí su cuerpo todavía caliente bajo el albornoz.

—Te quiero, Jose. No quiero perderte. Si esto es lo que necesitas para que funcione, lo intentaré. Pero prométeme que, si en algún momento sientes que te estás rompiendo, me lo dirás. Sin guardártelo.

—Te lo prometo —susurré, devolviéndole el abrazo—. Y tú prométeme que respetarás los límites.

—Lo prometo.

Nos quedamos abrazados un buen rato, en silencio, mientras la luz del amanecer se hacía más fuerte.

El cansancio de la noche caía sobre nosotros como una manta pesada.

Habíamos puesto palabras a algo muy complicado: celos, deseo, control, amor y miedo.

No sabíamos si aquellas reglas funcionarían, pero al menos por primera vez sentíamos que estábamos del mismo lado.

—Estoy agotada —murmuró Adriana contra mi pecho.

—Por golfa… —dije bromeando—. Anda, vámonos a la cama. Mañana seguiremos hablando.

Una aclaración del autor.

He pedido a Selena cerrar yo esta historia, que para eso es la mía.

He tratado de transmitirle nuestros comienzos en esta forma de vida, con las dificultades iniciales lógicas en una relación tan intensa y compleja.

Sé que a muchos no os cabrá en la cabeza el tipo de relación con mi mujer, pero como he ido diciendo, a lo largo de esta historia, yo soy así.

Me gustaría aclararos, que Adri, no es una hotwife (odio esa palabra) Es una chica maravillosamente dulce, atenta y cariñosa, que se pliega a mis deseos (y a los suyos, seamos francos).

Nuestra sexualidad ha mejorado de manera sorprendente desde que interactuamos con otras personas, y os adelanto, que esta historia, es solo el comienzo de todo lo que aconteció después, y de lo que todavía sigue pasando entre nosotros.

Los hechos que aquí he relatado, se desarrollaron entre el mes de julio de 2025 y las navidades de ese mismo año.

A partir de ahí, hemos continuado experimentando con situaciones morbosas, y os reconozco que hemos incumplido la norma de no repetir amantes.

Si habéis disfrutado con el polvo entre Adriana y Martín, creo que lo comprenderéis…

Personalmente, cada vez disfruto más, y sufro menos.

He vuelto a utilizar la jaula, he vuelto a servirle la cena a mi mujer y a su amante, y también he interactuado con ellos.

Adri ha mantenido relaciones con varias chicas, en las que yo también he participado.

Y sí, también he sufrido, y hemos tenido problemas.

Una relación como la nuestra, no es fácil.

Respecto a las webs que aparecen en la historia, son reales.

Una es Morbocornudos (hasta su cierre) y la otra es Flickr (hasta que decidió cobrar por subir fotos para adultos).

Después de salir de esa última, creamos un grupo en Telegram, que sigue activo en la actualidad.

(Y no, no me pidáis acceso al grupo ni que os muestre a mi esposa, porque no lo haré).

Para terminar, quisiera agradecer a Selena Valente haberme dado voz para contar nuestra historia. Creo que pocos escritores como ella para plasmar los sentimientos encontrados, y la tormenta que se desató en nuestro matrimonio aquellos días.

Como os he dicho, esto es solo el inicio de una vida sexual llena de sorpresas y que a Adri y a mí nos llena plenamente. Si os apetece conocer más historias, estaré encantado de contarlas.