Capítulo 21 #3
—Veréis —comenzó a explicarles Sam—, llevo un tiempo buscando a una pareja que tenga la complicidad que tenéis vosotros porque es necesario para el vídeo.
De momento, no he encontrado a nadie que me resulte lo suficientemente creíble para hacerlo.
Lo he intentado con actores, modelos… pero ninguno ha dado la talla, aunque lo han hecho muy bien en los castings , debo reconocer.
Estos días con vosotros he visto lo que llevo buscando tanto tiempo y por eso quiero que participéis en el video.
Cada vez que os miráis, que os tocáis, tenéis algo…
no sé… llamadlo química o como queráis, pero eso es lo que busco.
«Amor, eso es lo que has visto. El sentimiento más maravilloso que une a dos personas», estuvo a punto de soltar Breixo.
—Pero nosotros somos escorts . No sabemos actuar —comentó Kenia, saliendo de su asombro.
Breixo la miró, pensando que precisamente eso era lo que hacían siempre con los clientes. Actuar. Pero claro, Kenia no se refería a este tipo de actuación, si no a la que llevan a cabo los actores y las actrices de verdad, los del cine, el teatro o la televisión.
—Es que no tenéis que actuar. Solo debéis ser vosotros mismos.
Nada más —le aclaró Sam y añadió—: Os necesito.
El vídeo será un poco… erótico, sexual… y necesito a alguien como vosotros para hacerlo.
Bueno, con sinceridad, me he encaprichado con vosotros dos y no quiero a nadie más.
Decidme que sí, por favor —suplicó mirándolos a ambos.
—¿Cuánto nos vas a pagar? ¿Dónde será el rodaje y por cuánto tiempo? —quiso saber Breixo, con su mente para los negocios trabajando a toda velocidad.
—A ver, el rodaje será en Mar de Plata, Argentina, y estaremos…
—¿En Argentina? —lo cortó Kenia, mirándolo como si fuera un extraterrestre recién salido de una nave espacial—. ¡Yo no puedo ir a Argentina! —se quejó.
Su novio se volvió hacia ella para hablarle.
—¿Por qué no?
—Pues porque es un viaje muy largo y significaría, entre ir, volver y el tiempo que estemos allí rodando, más de una semana sin acudir a clase. No puedo perder tanto tiempo. —Miró a Sam y añadió—. Lo siento, pero mis estudios son más importantes que tu videoclip.
—¿Estás estudiando? —preguntó Sam sorprendido. No se le había pasado por la cabeza esa posibilidad.
—Sí. Yo estudio Criminología y él… —Señaló a Breixo—… Administración y Dirección de Empresas.
—¡Vaya! ¡Qué interesante! —exclamó Sam.
—Kenia, cielo, ¿no podrías pedirle a algún compañero que te mandara los apuntes por email mientras estamos allí? —comentó Breixo—. Podrías estudiar cuando no estemos rodando, no sé, por las noches, en la hora de la comida… —añadió para convencerla.
Sam, viendo que su oportunidad de tenerlos en el video peligraba, se apresuró a indicarle a la joven escort cómo se desarrollaría todo.
—Si las cosas marchan bien y salen a la primera estaríais pocos días sin asistir a la universidad.
Calcula dos días de viaje, uno de ida y otro de vuelta, y luego otros dos días o tres rodando el videoclip.
Todos los gastos correrían de mi cuenta.
Billetes de avión, hotel, comidas, cenas…
Además, tendrás la oportunidad de conocer a Ash…
—mencionó al cantante—… en persona, algo con lo que sueñan millones de jovencitas de tu edad.
Y cuando vuelvas, tendrás en el bolsillo veinte mil euros para ti solita.
Bueno, para los dos —finalizó, observando también a Breixo.
—Si son treinta mil, acepto —negoció el joven.
—Veintidós mil —propuso el inglés.
El escort sacudió la cabeza.
—Veintiocho mil —pidió.
—Veinticinco mil y no se hable más —ofreció Sam.
—Yo acepto —confirmó Breixo.
Kenia aún se debatía entre aceptar o no.
Lo que su novio le había dicho sobre que el temario de la facultad podría pedírselo a algún compañero o compañera era cierto.
Pero no se quedaba tranquila respecto a esto.
Podrían enviarle los apuntes equivocados o faltarle algunos o no enviárselos, con lo que sería una semana de estudio totalmente perdida.
—Vamos, cariño, di que sí —insistió su novio con voz dulce, agarrándola por la cintura para pegarla a él—.
Es una oportunidad única. ¿Cuántas veces en tu vida vas a tener la posibilidad de participar en un videoclip de un cantante famoso a nivel mundial?
¿Cuántas veces vas a poder viajar a Mar de Plata? ¿Cuántas veces…?
Kenia le interrumpió.
—¿Cuándo nos iríamos? —le preguntó a Sam.
—A mitad de noviembre. Entonces la temperatura allí será de unos veintitrés grados. Cuando aquí en España es otoño, allí es primavera. La época ideal para rodar en los lugares que quiero.
Kenia cabeceó. Veinticinco mil euros le vendrían muy bien para ir ahorrando como tenía previsto para cuando se quisiera marchar a estudiar a Estados Unidos. Bueno, en realidad, sería la mitad de ese dinero porque lo repartiría con Breixo, era lo más justo.
—Déjame pensarlo un par de días. Tengo que ver cómo me voy a organizar —contestó.