Cuando nos encuentren 52 REBECCA BEAUMONT
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52 REBECCA BEAUMONT

Número desconocido

Hola, Rebecca, ¿cómo estás? Soy Oliver. El amigo de Lina. Me pasó tu número, y la verdad es que me encantaría llevarte a cenar un día. Me dijo que ya te lo había comentado y que te escribiera para coordinar. ¿El viernes te parece bien?

Al parecer, Oliver va al grano.

Es el peor momento para tener una cita.

No tengo ganas de salir con nadie, y menos teniendo en cuenta todo lo que está pasando en mi vida, pero no puedo negarme.

Primero porque se lo prometí a Lina, y no voy a echarme para atrás ahora.

Segundo, porque la verdad es que necesito salir de mi casa y despejar la mente.

Quizás así me pueda distraer… y dejar de fantasear con mi guardaespaldas.

Yo

Me escribió tu amigo…

Lina

¡¡¡¡Qué emoción!!!! ¿Cuándo se ven?

Yo

No sé si aceptar…

Lina

¿Me estás jodiendo? ¡Me lo habías prometido!

Yo

Quizás te olvidaste la parte en que el psicópata de mi ex está acosándome y mató a uno de mis guardaespaldas.

Yo

No me olvido, Becca. Es una mierda. Pero con más razón deberías ir. Ya Benjamin te cagó la vida una vez. No dejes que vuelva a hacerlo. ¿Cuál es la alternativa? ¿Vivir presa en tu casa quién sabe por cuánto tiempo?

Yo

Podría esperar a que lo atrapen.

Lina

¿Y si vuelve a huir? ¿Y si nunca lo atrapan?

No lo hicieron hasta ahora; podría estar atormentándote y huir de nuevo del país.

¿Vas a vivir así toda tu vida? Ya tienes un séquito de guardaespaldas, escoltas de la policía, del FBI.

Estás deprimida y pasando por un momento de mierda.

No digo que te vayas a enamorar de Oliver, pero es una buena persona y la vas a pasar bien.

Y no lo hagas por mí, hazlo por ti. Te mereces una noche de no pensar en todo lo que te está pasando.

Odio que tenga razón.

Yo

De acuerdo… Le voy a decir que sí.

Aunque… ¿Cómo funcionaría una cita en esta situación? Si quiero que pase algo más, ¿Jack se quedaría viendo desde una esquina de la habitación para asegurarse de que no me mate mientras...?

No, por supuesto que no. De pronto, un escalofrío me comienza a recorrer el cuerpo por imaginarme a Jack viéndome tener sexo.

Nunca más en mi vida quiero que alguien externo me vea en esa situación.

Me dan náuseas de solo pensarlo. Pero en mi fantasía, Jack no está en la esquina…

Está sobre mí, con sus grandes y musculosos brazos tatuados y…

¡Basta!

Esto es precisamente lo que estoy diciendo.

Ese casi beso me dejó idiota, porque cuando no estoy pensando en que me quieren matar o en mi hija, estoy pensando en Jack.

Todo el maldito día. En bucle está Jack en mi mente, y me estoy volviendo loca; lo peor de todo es que no solo está en mi cabeza, sino que también está cerca de mí, todo el día, todos los días.

Quizás es eso… No es que me guste Jack, sino que es el único hombre que tengo cerca, y pues… es obvio que me va a atraer, ya que está como un tren. Lo que necesito es otro hombre para distraerme. No solo de él, sino también de todo lo demás.

Quizás la idea de la cita no es tan mala después de todo. La puedo pasar bien, y es sin compromiso. No tiene que pasar nada que yo no quiera.

Aunque no me vendría mal un polvo. Ya perdí la cuenta de hace cuánto tiempo que solo somos yo y mi mano en la habitación.

Yo

¡Hola, Oliver! Me alegra saber de ti. El viernes está perfecto.

Oliver

Genial. Te paso a buscar. Pásame tu dirección.

No existe forma de que me vaya con él. Claro que Oliver no tiene nada que ver con Benjamin, pero estoy segura de que esa opción no pasa los protocolos de seguridad. De todos modos, tampoco quiero que él sepa que hay protocolos de seguridad vigentes.

¿Cómo hago para que no vea a los guardaespaldas? Tendré que hablar con ellos y armar un plan.

Yo

Mejor nos vemos allí. Pásame el lugar y la hora y allí estaré.

Oliver

Me encantaría llevarte, pero si insistes nos vemos en Zuma a las 7:00 p.m. del viernes.

Yo

Excelente, allí nos vemos.

James se contactó con Zuma y organizó todo para que mi cita parezca una cita normal. Jack se mantendrá en la barra como un cliente más, y dos de su equipo cenarán en una mesa al lado de la nuestra. Todo está fríamente calculado.

¡Estoy nerviosa! Mucho más de lo que imaginé. Hace mil años que no salgo en una cita. Una punzada de culpabilidad se me clava en el pecho. Mientras yo voy a salir en una cita, Cade está…

No está.

Me sacudo y trato de no pensar en eso. No puedo dejar de vivir. Tengo que escuchar a Jack y a Lina. Nada de lo que pasó es culpa mía.

Oliver es muy guapo. Una buena primera impresión.

Cuando llego al restaurante, él ya está esperándome en la puerta.

Se levanta de la silla para saludarme y no pierdo oportunidad de detallarlo.

Su piel es oscura y tiene la barba bien cuidada.

Sus ojos marrones brillan cuando me toma la mano y me saluda.

—Rebecca, es un placer por fin conocerte. Estás increíble. —Me recorre rápidamente con la mirada, pero no de una forma grosera, sino como si estuviera embelesado.

Llevo un vestido de seda verde esmeralda ceñido al cuerpo y tacos que hacen que parezca más alta de lo que en realidad soy.

—El placer es todo mío —respondo de inmediato, y tomo lugar en la mesa. Los nervios me consumen por dentro, pero doy lo mejor de mí para que no se note.

—He pedido un vino, espero que te guste. Si no, podemos pedir otra cosa, claro. Lo que quieras.

—Vino está bien, gracias.

Tomo la copa y la levanto, esperando el sonido familiar del brindis, pero él se limita a elevar la suya en el aire y sonreír.

A pesar de los años fuera de Venezuela, no logro acostumbrarme a algunos choques culturales.

En mi país chocamos las copas, pero aquí no es tan común.

Me limito a devolverle la sonrisa y beber un sorbo en silencio.

Está delicioso.