14 JACK
Le corté el césped al viejo Harrison. Me alcanza para comer hoy, pero no tengo más trabajo hasta la próxima semana. Tengo que buscar algo más.
Me siento en uno de los bancos de piedra frente al río Charles . El aire frío me golpea en la cara, como todas las mañanas.
¿Qué estoy haciendo? No puedo seguir así para siempre. Estoy harto de esta maldita rutina sin sentido. Cansado de estar cuidándome las espaldas cada momento del día. Pero ¿qué opciones tengo?
Necesito recordar. Eso debo hacer. Y el Charles…
me ayuda. No recuerdo grandes cosas de mi pasado, ni siquiera mi nombre.
Pero, cada vez que estoy aquí, flashes de lo que asumo son recuerdos de mi vida cruzan por mi mente.
No logro unirlos. No logro entenderlos, pero allí están.
No sé si es el río, el agua o la tranquilidad, pero me hace bien estar aquí.
Me tenso.
Las imágenes inconexas batallan por mi cerebro dañado. No me gusta lo que veo... No me gusta en absoluto. No hay nada feliz ahí. Solo sangre y violencia.
¿Quién mierda soy? ¿Qué rayos hacía?
El metal del rifle de largo alcance se siente frío al tacto.
Estoy solo y el bosque a mi alrededor me engulle por completo, como si fuera parte de él.
Un árbol más entre tantos otros. Preparo el arma, me agacho y coloco el ojo por la mirilla.
El hombre al que estoy apuntando es canoso y viste bien.
Elegante. Está cazando animales, pero yo lo estoy cazando a él.
Apunto.
Disparo.
La bala atraviesa su frente y cae al suelo en un golpe seco. Un grito resuena en el bosque. Una mujer está con él, pero a ella no la lastimo. Ella no es el objetivo. Guardo mi arma y me fundo con el bosque hasta desaparecer entre las sombras.
El corazón me late acelerado en el pecho.
Las respiraciones son cada vez más pesadas.
Trato de sacudirme las imágenes, pero la sangre es difícil de limpiar, incluso aunque esté solo en los recuerdos.
Cuando veo este tipo de cosas en mi mente, no estoy seguro de si quiero saber quién solía ser.
Me gustaría poder empezar una nueva vida y ya.
Como dijo Rebecca: buscar un trabajo y empezar de cero.
Pero esa no es una opción para mí. Tengo que descubrir quién intentó matarme o no podré hacer nada de eso que me gustaría.
A veces, lo que hay que hacer es justo lo que más asusta. Y eso me jode.
Tal vez mi cabeza me está protegiendo. Tal vez hay algo que no quiero ver.
Tengo el mal presentimiento de que, cuando lo haga... no me va a gustar un carajo.