Cuando nos encuentren 15 REBECCA BEAUMONT
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15 REBECCA BEAUMONT

Ahora que terminé la reunión, puedo enfocarme en las dos cosas que me están carcomiendo la cabeza: la carta y Jack.

Cierro la puerta de cristal de la oficina tras de mí y busco mi teléfono para llamar a un número que esperé no tener que volver a marcar nunca más.

—Rebecca, ¿estás bien? —Es lo primero que dice al responder. Hace mucho tiempo que no escucho su voz, y me trae recuerdos que prefiero mantener enterrados.

—Isaac. Gracias por atenderme. No quiero molestarte, sé que debes de estar ocupado, pero…

—No es molestia. Por favor, dime qué pasa.

—Estamos bien, pero… —Titubeo. Quizás es absurdo llamarlo por esto.

Isaac Hayes ya no es un simple agente que está iniciando su carrera en el FBI.

Han pasado seis años desde la última vez que hablamos, y lo estoy llamando por una nota que podría ser apenas un chiste de mal gusto—.

Ayer recibí un paquete. Quizás estoy exagerando, pero…

Me interrumpe.

—¿Qué paquete?

—Una caja. En la puerta de mi casa, y tenía una nota escrita por computadora que decía… —Busco el papel arrugado que había guardado en mi cartera y la leo en voz alta—. «Cada día más hermosa, Becky. Pronto estaremos juntos».

—Dame un segundo y ya te llamo. ¿Ahora dónde estás? —pregunta antes de cortar.

—En la oficina —respondo.

—Bien, quédate allí. ¿Y tu hija?

—En la escuela.

—De acuerdo, déjame hacer unas averiguaciones.

Los minutos comienzan a parecer horas. No recordaba lo que se sentía el miedo, pero cala por cada uno de mis huesos como si nunca hubiese desaparecido.

Isaac se tomó en serio el tema. Quizás no estoy exagerando. Estoy segura de que pasaron diez horas desde que colgó, pero veo el reloj y han pasado menos de diez minutos. Necesito ocupar la mente mientras tanto. Tiempo de ponerse en acción con el otro punto de mi agenda.

Tocan a la puerta de mi oficina.

—Adelante. —Roxy ingresa y me entrega una taza de mi café favorito, caramel latte .

—Me preguntan desde Prensa si está todo confirmado para la entrevista que te quieren hacer la semana que viene, ¿qué les digo?

Se supone que la semana que viene estaré de viaje, aunque dudo que Mason firme los papeles. Me había olvidado de la entrevista, pero prefiero reprogramarla.

Sonrío como si no me estuviesen pasando mil cosas a la vez.

—Pásala para dentro de quince días, por favor; la semana que viene no estoy segura de poder.

—¿Está confirmado el viaje? —me pregunta.

—No lo sé aún, pero igualmente estaré complicada.

Asiente y se dirige a la salida.

—De acuerdo —responde, y abandona mi oficina.

Mi teléfono vibra con un mensaje.

Mason

Hoy tampoco podré ir. Dile a Frannie que paso por ella el domingo a las 10:00 a.m.

No me sorprende que cambie los planes. Tan alterado que parecía y no ha tenido el tiempo de ver a su hija luego del accidente. Quisiera gritarle, insultarlo por lo que me hizo y por lo hipócrita que es, pero, si quiero calmar las aguas, debo cuidar mis palabras.

Yo

De acuerdo. ¿Podemos hablar tranquilos del viaje y del accidente? Lamento no haberte llamado en el momento, pero estaba en  shock .

Mason

¿En shock ? ¿O estabas muy ocupada metiendo a un tipo en mi casa? No seas descarada.

Ya le había intentado explicar qué hacía Jack allí, pero al parecer no fui muy convincente.

Yo

Ya te expliqué que no es lo que parece. Él le salvó la vida a Frannie y necesitaba ayuda. Solo estaba ayudándolo.

Mason

Yo también quiero ese tipo de ayuda, entonces. Andar desnudo por mi casa, con mi mujer. Qué noble eres, mi amor.

¡Por Dios! Qué frustrante es este hombre. Exhalo una bocanada de aire antes de responder, e intento contener toda la ira que tengo por dentro. ¿¡Cómo se atreve a cuestionarme cuando me agarró por el cuello como un psicópata!? Dejo todo eso de lado y me concentro en el objetivo: el permiso de viaje.

Yo

Mason, por favor. Frannie está ilusionada con el viaje, no le hagas esto.

Mason

Ya te dije qué tienes que hacer si quieres el permiso de viaje. Déjame volver a casa y vamos todos juntos a Venezuela a ver a tu familia.

Eso que me pide no es una opción. No volveré con él, y menos con amenazas. Tendré que desilusionar a mi hija y buscar la forma de que mi madre pueda venir a visitarla.

No le respondo.

Que se joda.

Cierro la conversación y vuelvo a ver la hora. Isaac aún no me ha llamado. Han pasado veinte minutos.

Mis pensamientos vuelven a Jack. Tengo que ayudarlo. Conseguirle trabajo. También le daré algo de dinero. Hoy me fui tan rápido que ni lo pensé. Aunque es bastante probable que no lo acepte.

¿En qué podría trabajar? Seguramente en construcción. Repaso mi lista de contactos y llamo a un conocido que trabaja en el sector.

Va al buzón.

Bueno, puedo mandarle un mail. Eso hago. Le explico la situación de Jack y le consulto si está buscando personal o sabe de algún trabajo.

También podría trabajar en cocina.

Llamo a una conocida que tiene un restaurante de lujo en Back Bay.

—¿De verdad, Rebecca? ¿Un mendigo?

Quizás no debí revelar eso…

—Pero no es como te estás imaginando…

Me interrumpe.

—Lo siento, pero mi restaurante tiene cierto nivel, y debo mantenerlo. No puedo contratar a un mendigo. Si sé de algo, te aviso, ¿te parece? Y debo irme, me están esperando.

Me había olvidado de lo crueles que podían llegar a ser los empresarios. Jack tenía razón… conseguirle un trabajo no será tarea fácil.

Quizás haya algún puesto disponible en mi empresa.

Pulso el botón que me comunica con Roxy y me responde de inmediato por el parlante.

—¿Sí?

—Por favor, llama a Recursos Humanos y averigua todas las vacantes disponibles que haya en la empresa. Envíame la lista por mail.

—¡De inmediato!

Entro a Spotify y dejo que una playlist aleatoria decida por mí. La música me envuelve. Suena un piano de fondo, perdido entre la melodía. El sonido me atraviesa y, sin pedir permiso, me arrastra a un lugar lejano. Un lugar al que ojalá nunca hubiera ido.

CATORCE AÑOS ATRÁS

La música invade mis sentidos de forma sublime y siento que vuelo cuando las hábiles manos de aquel hombre comienzan a fluir sobre el piano.

Esta noche se suponía que no haría nada, pero, cuando vi el cartel, algo en él me llamó. «Find what burns in silence. Concierto íntimo. Entrada gratuita. Sprague Memorial Hall».

Énfasis en «entrada gratuita».

Aún no he hecho amigos, y desde que llegué a Yale, hace un mes, lo único que he hecho es estudiar o trabajar en la cafetería. Necesito un poco de diversión por una noche.

Y menos mal, porque la música es cautivadora. El hombre, también.

Llegué temprano y conseguí un lugar en primera fila.

Estoy tan cerca del escenario que puedo detallar cada uno de sus rasgos definidos.

Algunos mechones de cabello son más claros que los otros y se mezclan como destellos que iluminan su rostro.

Su mirada, profunda. Desprende un aura mística y atrapante.

Cuando la música deja de sonar, el auditorio estalla en ovaciones.

Me pongo de pie junto al resto de las personas y me uno a los aplausos.

Se para frente a su público para recibir y agradecer.

Mi mundo se paraliza cuando nuestras miradas se cruzan en un breve instante.

Un instante que se siente eterno y efímero a la vez.

El teléfono vibra y me sobresalto. Es Isaac. Lo tomo, y me doy cuenta de que estoy temblando.

—¿Sí? —pregunto con nervios.

—Rebecca, hemos verificado las bases de datos y él no ha ingresado al país.

Un suspiro de alivio se me escapa de la garganta.

—Pero, entonces, ¿quién pudo ser? —pregunto—. Únicamente él me llamaba «Becky» .

—¿Quizás alguien que los conocía?

Me quedo pensando en esa posibilidad, pero no tiene ningún sentido.

Conocí a pocos de sus amigos, y por poco tiempo…

Muy al final. Pasó los primeros años aislándome del mundo y luego intentó que me adaptara a aquel grupo.

Obviamente no funcionó, por la forma en que terminó todo entre nosotros, pero supongo que, aunque sea remota, hay alguna chance.

Prefiero mil veces pensar que es algún amigo de él haciéndome una broma de mal gusto, en lugar de pensar que es él y que regresó.

—Puede ser.

—Igual, Rebecca, no me gusta esto para nada. Aunque fuese otra persona, ¿por qué enviarte eso? Quizás a pedido de él..., pero definitivamente no me gusta.

Mierda.

—Me estás asustando.

—No es mi intención, pero sí creo que es prudente que contrates seguridad para ti y para tu hija.

Durante un tiempo, cuando aún me sentía en peligro, había contratado guardaespaldas, pero Mason vivía con celos, y en un punto dijo que ya no tenía sentido mantenerlos.

—¿Ustedes no pueden enviar a alguien por unos días? Hasta que las cosas se calmen...

—No. No hay ningún caso activo que lo amerite, por lo que no podemos destinar recursos a tu protección sin una amenaza clara para tu seguridad, y aunque a mí no me guste lo de la nota, él sigue fuera del país… No puedo justificarlo oficialmente.

—¿Y qué hago?

Soy una mujer segura. Una empresaria con mucho dinero.

He logrado muchísimas cosas a lo largo de mi vida y de mi carrera, aun con todo lo que tuve que vivir.

Pero en este momento me vuelvo a sentir como una simple chica indefensa.

Como aquella chica que una vez fui y que, lamentablemente, a veces continúo siendo.

—Lo mismo que hiciste hace ocho años. Tienes los medios económicos para conseguir seguridad privada. Guardaespaldas. Haz eso.

¿Cómo hace la gente que no cuenta con recursos económicos? Yo soy una privilegiada, a pesar de todo.

—¿Y si no los tuviera? Que me maten.

—Muchas veces no estoy a favor del sistema. Y no tengo respuesta para tu pregunta, pero la realidad es que tienes los medios; úsalos a tu favor. Te enviaré una lista de empresas de seguridad para que te pongas en contacto con ellas. Hazlo cuanto antes.

—De acuerdo, gracias —respondo. No me gusta la idea de contratar guardaespaldas, pero me sentiré más tranquila así. Por lo menos, por un tiempo—. Gracias por todo, no era mi intención molestarte.

—Es mi trabajo, no es molestia. No dudes en llamarme si vuelve a suceder algo así. Mantenme al tanto. Estaré pendiente de ti, y mantendré una alerta por si intenta ingresar al país.

—Claro, lo haré.

—Suerte —replica antes de colgar.

Minutos después, me llega al mail la lista de diez empresas de seguridad privada, y siento que todo vuelve a empezar.