DIECISÉIS #3
La misión oficial consistía en desmantelar el enclave y neutralizar a quienes aparecían vinculados a las muertes. Claire lo explica con la mandíbula rígida, mirando un punto junto a la cama en lugar de a mí. Entraron con nombres concretos. Objetivos. Gente a la que debían localizar.
Después empezó la pelea.
Algunos miembros del enclave atacaron antes de que pudieran separar a los buscados del resto. Otros intentaron protegerlos. Todo se volvió rápido, confuso y violento.
Claire tarda un poco más antes de llegar a la parte que realmente la ha traído así.
—Entramos con una lista —dice—. Al principio importaba.
Levanta la mirada.
—Después dejó de importar.
No necesito que continúe para entenderlo.
—¿Los matasteis?
—Sí.
Lucien aclara que algunos consiguieron escapar y otros salieron sin participar en el enfrentamiento. Claire gira hacia él con una rapidez que deja claro que no tolerará ninguna formulación más amable.
—No hagas que suene mejor de lo que fue.
—No lo estoy haciendo.
—Murió gente que no estaba en la lista.
Lucien sostiene su mirada.
—Sí.
No añade excusas.
Claire aparta la cara. Dice que no piensa convertirlos ahora en víctimas inocentes solo porque se sienta como una mierda. Algunos habían matado. Otros se alimentaban de humanos que jamás habían aceptado ser utilizados y había gente dentro del enclave que llevaba años encubriendo aquello.
Todo eso sigue siendo cierto.
También había otros que simplemente vivían allí.
Tenía una orden, una lista y cadáveres humanos suficientes para no necesitar otra versión en aquel momento.
Se sienta finalmente en el borde de la cama y junta las manos entre las rodillas.
—Eso es lo que me está jodiendo.
Claire aprieta los dedos.
—No dudé hasta después.
La confesión llega sin defensa.
—Uno se sentó en el suelo.
Su voz se rompe apenas.
—No sé si se estaba rindiendo, si intentaba ganar tiempo o si ya sabía que no iba a salir de allí.
Cierra los ojos.
—Ni siquiera se lo pregunté.
Cuando vuelve a abrirlos, están otra vez bajo control.
Casi.
—Lo maté.
Lucien levanta la cabeza.
—Claire…
—No.
Ella lo corta sin subir la voz.
—No quiero que me expliques por qué podía ser peligroso. Ya lo sé. Esa es la parte fácil.
Hasta ahora he pensado en los grupos de vampiros sobre todo como estructuras. El Círculo. Los refugios. Las normas. Los que obedecen y los que no. Incluso en el club había tantos cuerpos juntos que resultaba fácil convertirlos en una masa.
Nunca la había visto así.
La he visto divertida, furiosa, tensa en el club y suficientemente enfadada por lo que Óscar me hizo como para que por un instante pareciera querer encontrarlo ella misma.
Esto es distinto.
Lucien rompe el silencio.
—Ese enclave no podía seguir funcionando como estaba.
Claire gira lentamente hacia él.
—¿De verdad crees que lo que hicimos era la única forma?
Él tarda.
Ese retraso importa.
—No.
La respuesta inmoviliza a Claire.
—Creo que había que intervenir —continúa—. Creo que dejarlo crecer habría terminado causando más muertes. No sé si lo que ocurrió allí era la única manera de terminarlo.
Claire suelta una risa seca.
—Casi habría preferido que dijeras que sí.
—No voy a mentirte para que te resulte más fácil odiarme.
Algo pasa por la cara de Claire.
—No necesito odiarte. Tú estabas allí conmigo.
Lucien no responde. No hace falta. Claire lo resume mejor.
—Les convenía que desaparecieran.
Lucien gira hacia ella.
—Eso no significa que la operación fuera innecesaria.
—No. Significa que había más de un motivo.
El silencio que sigue trae a mi cabeza la nota escondida dentro del cajón de mi habitación.
Te están mintiendo.
No se la menciono.
Todavía.
Lucien me observa antes de hablar.
—No saques conclusiones sobre todo el Círculo a partir de una operación.
—¿Como no debía sacar conclusiones por el club?
Su expresión se endurece.
—No he dicho eso.
—Pero siempre falta algo.
Esta vez no aparto la mirada.
—En el club había vampiros rompiendo reglas delante de cientos de humanos y apenas sabíais hasta dónde llegaba aquello. Este grupo llevaba años fuera de vuestro control, sabíais dónde estaba y os enviaron a vosotros.
Lucien insiste en que las situaciones no son comparables.
—No sé si lo son.
Me inclino hacia delante.
—Ese es el problema. No tengo suficiente información para saberlo.
Esta vez no responde inmediatamente.
Lucien exhala lentamente.
—El Círculo lleva mucho tiempo manteniendo un equilibrio que tú acabas de descubrir. Se han cometido errores. También se han evitado cosas que no has visto.
—Entonces enséñamelas.
—No funciona así.
—Ya.
Lucien se dirige hacia la puerta y se detiene antes de abrir.
Mira a Claire.
Desaparece parte de la rigidez que lleva encima desde que ha llegado.
—Sentirlo no significa que hicieras mal en sobrevivir a ello.
Claire baja los ojos.
—Tampoco significa que hiciéramos bien.
Lucien no responde. Sale. La puerta se cierra suavemente.
Claire permanece sentada en el borde de la cama, mirando sus propias manos. La habitación recupera el sonido bajo de la ventilación y, en algún lugar del corredor, alguien pasa junto a la puerta sin detenerse.
No sé qué se supone que debo decir.
Hace un mes no conocía a esta mujer. La primera vez que la vi estaba preparada para detenerme si intentaba matar a alguien. Desde entonces la he convertido sin querer en una de las pocas cosas familiares dentro de un mundo que no entiendo.
Me levanto y cruzo la pequeña distancia hasta la cama. Me siento a su lado, dejando espacio suficiente entre las dos para que pueda apartarse si quiere.
Tampoco la toco.
Simplemente me quedo.