Cuando nadie mira (Saga en las sombras 1) CINCO #3
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CINCO #3

Hasta ahora «no tienes creador» era otro hueco junto al nombre, los recuerdos y mi muerte. Ahora se abre un poco más. Debería haber alguien unido a mi transformación. Alguien que decidiera hacerla y estuviera allí cuando despertara.

No una tumba cerrada.

No cinco años de tierra encima.

No yo saliendo sola y descubriendo lo que era después de matar a cuatro personas.

—Entonces alguien tuvo que convertirme.

Claire inclina la cabeza.

—En condiciones normales, sí.

La precisión me hace levantar los ojos.

—¿En condiciones normales?

—Sarah, has despertado dentro de un ataúd después de llevar muerta más de cinco años. No recuerdas una transformación, no reconoces a ningún creador y no había nadie esperándote. Ahora mismo no utilizaría la palabra normal para describir prácticamente nada de lo que te rodea.

Genial.

Apoyo la bolsa sobre el escritorio.

—Pero si alguien me creó de la manera habitual, tendría que saber quién soy.

—Sí.

—Y debería haber estado conmigo.

—También.

—¿Y el Círculo tendría constancia?

Claire tarda un poco más esta vez.

—Probablemente.

No dice siempre.

Lo noto.

—¿Probablemente?

—Hay gente que incumple normas. Hay transformaciones que se ocultan, territorios donde la autoridad del Círculo pesa menos y vampiros suficientemente viejos como para creer que cualquier regla dejó de aplicárseles hace siglos.

Pero incluso si alguien hubiera decidido crearte a escondidas, seguiría existiendo un creador.

Seguiría habiendo un proceso. Y tú deberías haber despertado como una neófita, no aparecer cinco años después dentro de una tumba sin recordar nada.

Eso es lo que termina de encajar.

No es únicamente que falten datos sobre mi pasado.

Falta la parte que, según las propias reglas de su especie, debería explicar que esté sentada aquí.

Recorro la habitación con la mirada sin verla.

Los papeles sobre el escritorio, la ropa que se acumula fuera del armario y la cama que ya no dejo perfectamente hecha se difuminan mientras intento construir una transformación que no recuerdo.

Alguien eligiéndome. Sangre. Un proceso. Después una tumba.

Nada.

—¿Podría haber muerto antes de terminar?

—No estarías aquí.

—¿Podría mi creador haber muerto después?

—Sí.

Eso abre una posibilidad desagradablemente sencilla.

—Entonces quizá está muerto.

—Quizá.

—O desapareció.

—Quizá.

La miro.

—Eres extraordinariamente útil.

—No pienso inventarte respuestas para que duermas mejor.

Eso, por lo menos, se lo concedo.

Cojo otra vez la bolsa y termino la sangre. Está fría y cada noche me resulta más fácil beberla sin pensar demasiado en lo que contiene. Claire hace lo mismo con la suya mientras yo continúo dándole vueltas a la conversación.

—¿Por eso controláis tanto las transformaciones? ¿Por los neófitos?

—Entre otras razones.

Crear un vampiro significa introducir en el mundo a alguien que durante un tiempo puede escuchar un corazón desde varias habitaciones de distancia y perder el control por una herida minúscula.

Si después ese alguien mata, deja cuerpos o se expone delante de humanos, el problema deja de pertenecer únicamente al creador.

Entiendo por fin algo que hasta ahora había sentido principalmente como vigilancia sobre mí: las normas existen porque una criatura recién convertida puede convertirse muy rápido en un riesgo para todos.

Yo ya lo hice durante mi primera noche.

No necesito que Claire me lo recuerde.

—Así que cuando aparecí aquí sin creador…

—Nadie sabía quién debía responder por ti.

—Ni cómo me habían creado.

—Exacto.

—Ni por qué había tardado cinco años en salir.

Claire me mira por encima de la bolsa.

—Eso sigue siendo la parte más extraña.

Me dejo caer contra el respaldo de la butaca.

Ahora comprendo de verdad las caras de los seis cuando les dije de dónde había salido. No estaban impresionados porque hubiera sobrevivido sola ni porque fuera especialmente fascinante. Estaban mirando algo que no debería haber sucedido siguiendo las reglas que conocen.

Y yo soy ese algo.

—Entiendo por qué Éléonore me miraba así.

—Éléonore mira así a casi todo el mundo.

—Eso ayuda.

Claire sonríe apenas.

Después deja la bolsa vacía sobre el escritorio y se levanta.

No seguimos hablando de mi pasado ni intenta convertir la conversación en algo más personal.

Lo agradezco. Ya tengo suficiente con saber que en algún lugar de esos cinco años debería existir alguien responsable de haberme convertido y que, por alguna razón, ha desaparecido de mi memoria junto con el resto de mi vida.

Cuando Claire llega a la puerta, la miro.

—¿Crees que el Círculo sabe quién fue?

Se detiene.

—Creo que van a intentar averiguarlo.

No es la respuesta que quería.

Probablemente sea la única que tiene.

Claire sale y la puerta se cierra detrás de ella. Sus pasos se alejan por el corredor hasta mezclarse con el resto de la actividad del refugio, pero yo continúo sentada mirando la bolsa vacía sobre el escritorio.

En algún lugar de esos cinco años debería haber una persona capaz de explicar por qué abrí los ojos dentro de una tumba. No consigo encontrar ni siquiera una silueta.