CAPÍTULO 32 #3
Pero sí, cada vez que los depredadores interactúan entre sí, corren el riesgo de exponerse.
De ahí el elaborado sistema de referencias personales o el requerimiento de aportar pruebas explícitas, como imágenes comprometedoras que harían a la nueva persona tan vulnerable como a todos los demás de la red.
—Por lo tanto, el primer requisito para ser miembro es un historial de criminalidad.
Pero una operación criminal, en el fondo, no es tan diferente de un negocio.
No solo te interesa tener un puñado de empleados; quieres habilidades.
Lo que nos lleva al segundo requisito para ser miembro: tener algo que ofrecer al grupo.
Reflexiono sobre ello.
—Martha tenía el hotel, una estación de paso en la que otros miembros del grupo pueden operar sin que nadie se dé cuenta.
Jacob... Él podría haber proporcionado transporte.
Quizá incluso chicas. Es posible que él secuestrara a Lilah Abenito.
Pero no se la quedó. La trajo aquí, para el grupo.
—Levanto la cabeza—. Entonces, ¿por qué no hizo eso conmigo?
¿Por qué me retuvo? Sobre todo teniendo en cuenta que me trajo a estas montañas, justo donde estaban sus amiguitos.
—He estado dándole vueltas a eso. Socialmente hablando, Jacob era un solitario. Nunca se relacionaba con otros.
—Nunca.
—He pensado que quizá estuviera aprovechándose de la dark web: puede que utilizara lo que sea que esté pasando aquí como una especie de clase magistral.
Es decir, los ayudó y, a cambio, aprendió a borrar sus huellas en el ordenador, a utilizar cabañas abandonadas en el bosque, ese tipo de cosas.
Dijiste que aceptaba que era un monstruo, que no tenía interés en reformarse.
—No. Era quien era y estaba orgulloso de ello.
—Por eso creo que esto fue una especie de formación para él. No tuvo más remedio que apretar los dientes y relacionarse con los demás. Pero un solitario como él nunca cambia, ¿no? Así que, una vez que aprendió lo que necesitaba...
—Volvió a su vida solitaria.
—Con la confianza de que ahora podía perpetrar un crimen aún más elaborado; no solo secuestrar a una chica, sino retenerla durante más de un año.
Asiento con la cabeza. Por descabellado que suene, tiene sentido.
—El trato es el siguiente. Un negocio es un negocio y todos tienen un papel dentro de él.
Tomando eso como punto de partida, deberíamos poder empezar a localizar a personas del pueblo para interrogarlas.
Transporte. Con Jacob fuera de juego, habrían necesitado a alguien más que les proporcionara chicas para el trabajo ilegal, los trasplantes de órganos o lo que sea.
—Walt Davies —murmuro—. Sus viajes a Atlanta para vender microvegetales. Quizá todo eso sea solo una tapadera para encubrir lo que en realidad trae de vuelta.
—Ya lo había pensado. Tendremos que volver a hablar con él.
Asiento.
—Howard y Martha Counsel proporcionan el alojamiento. El hombre misterioso... Creo que es un sicario. El encargado de hacer cumplir las órdenes. Si una chica se rebela más de la cuenta, si un miembro de la organización está a punto de irse de la lengua...
—Él entra en acción.
—Exacto. Ahora, pensemos en otros papeles.
Marketing. Supongo que se lleva a cabo en la dark web.
Esos turistas fantasma que llegan al pueblo, ¿quién se pone en contacto con ellos o cómo saben que tienen que venir aquí?
Debe haber una interfaz en la dark web. Es la única forma en la que podría funcionar.
—Tiene sentido.
—Lo que significa que hay que empezar a buscar a alguien con conocimientos de informática. Esa persona tendrá en su posesión una enorme cantidad de información. Si la encontramos, podríamos destapar todo este asunto.
Miro a Keith.
—¿No mencionó algo el tipo de los quads? ¿Una secretaria municipal que llevaba diez años trabajando con el alcalde para impulsar la imagen de Niche y atraer turistas?
—Dorothea —murmura Keith—. Creo que se llamaba así.
Y sí, encaja perfectamente. «Promocionar la ciudad» podría ser un eufemismo para anunciar productos en la dark web.
Los paquetes vacacionales podrían referirse a todo tipo de cosas.
Sí, empecemos por interrogar a la secretaria municipal. ¡Perfecto!
—Se te da bien esto.
—Recuérdalo mañana cuando la agente especial Quincy y la sargento Warren echen por tierra mi teoría.
Pero, Flora, hay un papel aún más importante del que aún no hemos hablado.
—Keith se endereza y me mira con seriedad—.
¿Quién dirige el negocio? ¿La cocinera desaparecida?
No parece tan inteligente. ¿La sirvienta desaparecida?
Quincy ha dejado claro que lo más probable es que sea una víctima, no una criminal.
Eso nos deja a este sudes del que han hablado, pero, en mi opinión, parece más un matón que el cerebro de la operación. Lo que significa...
—Que seguimos sin saber quién está al mando.
—Lo que significa que seguimos sin saber en quién confiar.
Nos miramos fijamente durante un largo rato a la luz de la lámpara de la mesilla.
—Me alegro mucho de haber traído mi navaja —digo.
—Y yo me alegro mucho de viajar contigo a mi lado —responde Keith.