Cuando Javi ghosteó a Mari Capítulo 32. Javi
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Capítulo 32. Javi

En la actualidad

No alcanzó. Por eso, este fin de semana estoy celebrando la inminente boda de Mari con otra persona.

Y, aunque despertarse en un paraíso en Belice es una experiencia surreal, lo primero que se me viene a la mente no son las aguas cristalinas que se ven desde el balcón de mi habitación.

No, lo primero que se me viene a la mente es Mari.

El juego de anoche la puso de mal humor, y me tortura pensar que el hecho de no haber sido cuidadoso con la respuesta fue lo que provocó que su ánimo se derrumbara.

Intenté hablar con ella, pero se fue directo a dormir.

Me incorporo en la cama, me desperezo y corro al baño. Hago pis rápido, apago la luz y me choco con Mari. Literalmente.

–¡Ay! –Se cruza la bata–. Perdón, iba a… –Señala la puerta del baño, con una sonrisa falsa en el rostro somnoliento, continúa de largo y cierra.

¿Sería mejor esperar? ¿Darle espacio? ¿Por qué soy tan indeciso cuando se trata de ella?

Doy vueltas por el área que oficia de sala de estar, ordenando los pocos artículos personales que dejamos desparramados ayer. Doblo el suéter de Mari y me lo acerco a la nariz para inhalar los rastros de su aroma; así me encuentra cuando sale del baño.

Dirige su mirada hacia mí y, luego, al suéter en mis manos.

–Eres un bicho raro.

Me río nervioso y dejo el suéter sobre el brazo del sillón.

–Me estaba fijando si tenía olor a humo, a comida o…

–Claro –me interrumpe, sonriendo.

Estamos bien. Es lo que me indica esa sonrisa. Pero ¿ella lo está?

–¿Estabas preparando café? –pregunta, mirando por encima de mi hombro.

Giro sobre los talones para quedar de cara a la cocina.

–Todavía no, pero puedo preparar.

–Por favor –se estremece–, mi cabeza no funciona sin café.

–Anoche nos abandonaste –comento, mientras enjuago la cafetera en el lavabo.

Se acomoda en uno de los taburetes de la barra para el desayuno.

–Fui a caminar por la playa, y Sasha se me unió después. Y, bueno, ya sabes cómo es Sasha: terminamos jugando a las cartas con algunos de los que trabajan en el bar. Benito hace un pésimo ponche de ron, te aviso.

–Lo tendré en cuenta.

–¿Y ustedes qué hicieron?

–Brittany se escapó a la habitación. Chloe y yo nos quedamos un rato junto a la piscina y luego vinimos para aquí.

–Ajá. –Es toda su respuesta.

Jugueteo con la cafetera hasta que comienza el goteo; luego, me doy vuelta y quedo frente a ella.

–Lo único que quería era aliviar la tensión. Por lo que dije anoche en el juego. Es verdad, pero no imaginé que te resultaría tan incómodo. Debería haberlo pensado. Perdón.

Desestima mi pedido de perdón con un gesto con la mano.

–Está todo bien. En serio. Simplemente me sorprendió. Y estoy nerviosa. Me caso en menos de un mes.

Mi corazón acelera su latido.

–¿Tienes dudas?

–Para nada. Es que soy perfeccionista, ya lo sabes. No puedo dejar de pensar en las mil y una tareas que faltan hacer antes del gran día. Por ejemplo, ni siquiera elegimos la lista de temas para la DJ, aunque Alex prometió que se encargará de eso.

Le alcanzo una taza de café con crema y tres cucharadas de azúcar, como le gustaba.

–Gracias –dice antes de beber siquiera un sorbo. Se pasa la lengua por los labios, canturrea para demostrar que le gusta, y yo me esfuerzo por fingir que nada de todo esto me afecta.

–Bueno –carraspeo–, armar una lista es fácil. ¿Cuántas canciones necesitas?

–La DJ sugirió entre veinticinco y treinta. Quiere tener una idea del clima que buscamos.

–Quizás sería mejor empezar por las canciones que no quieres que pase por ninguna razón.

–Oh, esa es una buena idea –se entusiasma.

–Espera. –Troto hasta mi dormitorio y tomo el teléfono–. Voy a anotar.

–No es necesario que hagamos esto –se ríe.

–¿Por qué no? Soy tu caballero de honor. ¿No debería ayudar con algo?

Pone los ojos en blanco y una sonrisa a medio dibujar.

–Bueno, está bien.

Nos sentamos en el sofá, uno de cara al otro, con nuestros cafés entre las manos.

–Bien, primera canción que no quieres que pasen en tu boda. Ya.

Mari responde sin dudar, con la taza de café entre las manos.

– Macarena

–¿Qué? Estuve practicando esa coreografía desde que me contaste que te ibas a casar.

–Totalmente descartada. –Alza la nariz.

–Está bien –me resigno y comienzo a apuntar la lista en el teléfono–. ¿Cuál otra?

– Baby Got Back –continúa, y apoya su café.

–¡Piensa en las Becky de la fiesta!

–No invité ni a una sola Becky –aclara, tratando, en vano, de mantenerse seria.

–Piensa en Chloe, entonces. Sin duda es una chica del estilo Baby Got Back . Seguro que se sabe la letra.

–Es un no. Podría incluir Despacito también.

Dejo caer el teléfono sobre el cojín y me doy una palmada contra la frente.

–Estás yendo demasiado lejos.

–Mejor la dejamos. Luis Fonsi canta bien hasta la guía telefónica.

–¿Y WAP ?

–Por Dios, no. Mi padre se caería muerto ahí mismo.

–Dejémosla, entonces.

Mari estalla en una carcajada y me da un empujón, pero yo le tomo la mano y la retengo en mi pecho. De inmediato, contiene el aliento. Su mirada se encuentra con la mía, lentamente, y abre apenas la boca. Eso me basta para saber que la cercanía entre nosotros la perturba tanto como a mí.

–¡Me muero de ganas por comer! –lanza de repente. Abre grandes los ojos y se pone de pie de un salto–. ¡Vamos a vestirnos!

–Claro –acepto, tratando de recordar qué estábamos haciendo unos segundos atrás–. Pero espera, la lista –me río–. Se la enviaré a Alex. ¿Captará el chiste?

–Es capaz de captar un chiste. –Hace un mohín con la boca como si se ofendiera por él.

–Veremos. Voy a agregar algunas canciones más.

–Como quieras. –Se aleja a los trancazos–. Nos vemos en el desayuno.

Cuando se va, le envío a Alex un mensaje rápido: «Mari me contó lo de la lista de canciones. Con esto debería alcanzar». Alex me responde a los segundos: «Gracias. La miro cuando no esté conduciendo. ¿La están pasando bien?».

No sé qué responder. ¿La estoy pasando bien porque estoy con ella? Sí, como siempre. ¿La estoy pasando bien celebrando su próxima boda con él? No. Lamento cada segundo que me acerca más a ese día fatídico. De todos modos, aprieto la opción del pulgar para arriba y pongo punto final al asunto.