Cuando Javi ghosteó a Mari Capítulo 27. Javi
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Capítulo 27. Javi

Diez meses antes de la boda

Mari atiende a la segunda llamada, con una sonrisa enorme en el rostro a pesar de estar sentada en la oficina a las siete de la mañana.

–Guau, es muy temprano para ti –se sorprende–. Debe de ser importante.

–Lo es.

Su expresión risueña se transforma en un gesto de preocupación.

–¿Qué pasa?

–Estuve averiguando, y vas a tener que cancelar tu salida con Brian Wilcox.

–Por Dios –suspira–, ¿cuál es el problema? Revisé su Instagram y no encontré nada preocupante.

–Pero yo revisé su Facebook.

–Carajo. –Hace una pausa y agrega–: Un momento. ¿Tienes una cuenta de Facebook?

–La culpa es de mi madre. Nos obligó a todos a abrir una cuenta para cerciorarse de que estemos a salvo en el caso de que se declare una emergencia nacional.

–La adoro –dice entre risas.

–Y ella te adora a ti. Pero vamos al grano: el tal Wilcox se convirtió en un fantasma el 6 de enero de 2021. Ningún posteo en Instagram. Ningún posteo en Facebook. Ningún posteo en TikTok.

–Javi –frunce las cejas–, ¿con esos datos pretendes que llegue a la conclusión de que estuvo en el ataque al Capitolio? En la otra punta del país.

–Es una posibilidad.

–Supongo que Sofía no dejó una huella digital ese día.

–Ya no salgo con Sofía, así que el comentario es irrelevante.

–¿En serio? ¿Desde cuándo? ¿Por qué?

–Desde hace unas semanas. Está intentando recomponer la relación con su ex. Por Danny.

–Lo siento, Javi.

–No pasa nada. No tenía que ser.

Me escudriña a la vez que se mordisquea una de las comisuras del labio inferior.

–¿Te importaba?

–Me gustaba. Es una buena persona y adora con pasión a su hijo. Nada más.

–Bien –asiente con la cabeza–, pensemos un poco. Yo tampoco dejé una huella digital el 6 de enero.

–Tú no eres Brian Wilcox, así que ese comentario también es irrelevante.

–Estás diciendo cualquier disparate. –Se larga a reír–. Voy a cortar.

–¡Espera! ¡Hay algo más!

–¿Qué?

–Fue a un recital del trumpista Kid Rock.

–Bueno, los recitales de Kid Rock tuvieron su momento de apogeo. No voy a culpar a Brian por lo que hizo cuando era chico.

–El recital fue hace tres meses.

–Mierda.

–Sí.

–Nunca lo hubiera imaginado.

–Tienes suerte de que yo esté aquí para guiarte en la dirección correcta.

–Sí. Adiós.

Mari me corta, y eso no me hace mella. Me tomo en serio la función de guardián de sus relaciones amorosas. Después de todo, fue lo que me pidió. El que quiera salir con Mari deberá conseguir mi aprobación.