Capítulo Veintidós
Julie
M e hundo a propósito en el incómodo sillón para sentir cómo la dura madera se clava en la parte baja de mi espalda.
Mantengo los ojos cerrados, escuchando el insufrible zumbido de las luces del techo.
Inspiro hondo para calmar los incontrolables latidos de mi corazón, pero me arrepiento al instante en el que huelo el fuerte aroma a antiséptico y alcohol.
Aprieto con fuerza los párpados, rezando para que no me vuelva a doler la cabeza.
Llevo dormitando en la misma posición varias horas, después de que Alice me obligara a ir a ducharme a su casa esta mañana. No quería separarme de esta mierda de sillón, pero justo llegó Sloane y me prometió que me guardaría el asiento en mi ausencia.
Aún me duele el pecho al recordar el miedo que pasé anteayer cuando Alice me llamó.
Estaba con Sage, echándole una mano con los nuevos caballos de Trust es la única manera de no volver a perderme en la distancia.
Paso con energía el cepillo de cerdas por encima de la enorme mancha de sangre, con cuidado de no arañar la madera.
Evan rasca con su mano sana, la derecha, la mesa de trabajo, que también tenía algunas salpicaduras.
Se ayuda de un paño húmedo, que en algún momento fue blanco.
Ahora todo está bañado de rojo, tanto su trapo como mi cepillo.
Aun habiéndonos puesto guantes, estos también están cubiertos de una capa rojiza.
Con la suerte que tengo, seguro que ha traspasado a la piel.
“¿Cómo va eso?,” pregunta Evan detrás de mí con la respiración entrecortada del esfuerzo.
Me giro para mirarlo por encima del hombro, dejándome caer sobre mis talones.
“Me siento como en Barbie y las Tres Mosqueteras , cuando tienen que limpiar el suelo con un cepillo de dientes.”
“¿Quieres que te deje uno? Creo que tengo un par sin estrenar,” contesta con un tono burlón, alzando las cejas.
“No, gracias, creo que es más rápido con este trasto,” contesto con una sonrisa irónica, levantando el enorme cepillo que él mismo suele usar para limpiar el suelo de los restos de astillas y viruta.
“Era por si te querías sentir parte de una película de esas de carcelarios, ya que estás aquí encerrada en contra de tu voluntad, ayudando a un inválido a limpiar su propia sangre por haber sido un idiota irresponsable.”