Cualquier destino menos contigo Capítulo 71
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Capítulo 71

Ethan

D OS SEMANAS DESPUÉS

¿FIN DE LA LUNA DE MIEL?

DESDE LOS RUMORES DE SU FALSO ROMANCE NO SE HA VUELTO A VER A LOS INFLUENCERS JUNTOS. FUENTES CERCANAS A LA PAREJA AFIRMAN QUE HAN TOMADO CAMINOS SEPARADOS TRAS EL FIN DEL VIAJE.

EL JURADO DESCALIFICA A ETHAN ADAMS DE LA COMPETICIÓN DE CREADORES DE CONTENIDO QUE YA TENÍA EN EL BOLSILLO

EL INFLUENCER NO HA QUERIDO HACER NINGUNA DECLARACIÓN. ACTUALMENTE SE REFUGIA EN SU PUEBLO NATAL Y NO HA SUBIDO NADA A SUS REDES SOCIALES.

Como todos los días, me levanto justo antes de la salida del sol y veo cómo poco a poco se eleva en el horizonte. No he vuelto a ver el rayo verde.

Hago lo mismo que ayer, sigo la misma rutina de todos los días desde que estoy aquí. Me he acostumbrado a mirar el teléfono más tiempo del que debería. Leer todos los artículos, comentarios y publicaciones sobre Dahlia sigue provocando la misma sensación de inestabilidad en mi pecho.

«Pasará», me digo a mí mismo. Eso también se ha convertido en una rutina.

Quince días. No sé por qué tacho cada uno de ellos en el calendario, como si fuese una especie de cuenta atrás en lugar de los primeros días de lo que va a ser el resto de mi vida.

Joder, yo normalmente no soy tan dramático, estar tan cerca de Taylor de nuevo está empezando a afectarme.

Pero el caso es que todavía no ha desaparecido esta sensación extraña que me oprime desde que he regresado. Mi casa siempre había sido libertad, un hogar al que volver. Ahora siento que estoy atrapado en una jaula.

Llego a la oficina antes que mi padre, antes que nadie, en realidad, y aprovecho para ponerme al día con todo el trabajo. Tras estas dos semanas, ya formo parte del negocio familiar de nuevo.

Para mi padre, soy la pieza que faltaba.

Yo, sin embargo, me sigo viendo como esa pieza que no sabes muy bien dónde encajar.

Para cuando llegan los demás, ya casi he terminado con todo el papeleo. Mi padre me saluda con un apretón de manos y una palmada en la espalda.

—Llegas pronto. Otra vez.

Asiento con la cabeza, distraído. Si le molesta que no entremos juntos al trabajo, no lo dice. Apenas hemos hablado fuera de la empresa y nunca de nada diferente al trabajo.

Saltarse muchas de las cenas familiares puede tener algo que ver y, por supuesto, es culpa mía.

¿Qué puedo decir? Se me da bien huir de los problemas, o solía ser así. No se puede escapar eternamente, supongo.

La figura de mi padre no es la única de la que busco huir. Taylor sigue enfadada conmigo, aunque por lo menos ha acabado de castigarme con el trato del silencio. Andrew, por otra parte, lo domina a la perfección.

—He pensado que, como es viernes, podríamos ir todos a tomar unas cervezas después del turno. Invita el jefe. —Esas últimas palabras las dice suficientemente alto para que lo oiga el resto de la plantilla, que responde entusiasmada levantando las manos.

—Tal vez otro día —respondo yo, sin alzar la mirada de un contrato que llevo «leyendo» desde hace media hora.

Es lo mismo que dije la semana pasada.

Otro día, porque será igual el próximo viernes. Y el siguiente.

—Me alegra que estés aquí, hijo. La empresa algún día será tuya y podrás empezar tu vida de verdad. —Mi padre posa su mano en mi hombro, dándome otra palmadita en la espalda—. Esto es madurar, James, pronto te darás cuenta de que...

Mi móvil comienza a sonar y doy gracias por la interrupción. Me levanto de la silla como un resorte.

—Tengo que cogerlo.

Es la primera vez que voy a responder a un número desconocido, pero cualquier cosa con tal de huir de esa charla.

—¿Ethan Adams? Soy del Comité del Concurso de Creadores de Contenido, hemos revisado la causa que presentó...

«¿Qué causa?».

Andrew debe de haber presentado la petición para que me admitieran de nuevo en el concurso. A pesar de estar enfadado, no puede evitar hacer algo al respecto, tratar de solucionar los problemas de los demás. Como siempre.

—... y se ha resuelto a su favor. Se le acepta de nuevo como nominado en su categoría sin admitir a concurso los vídeos subidos en el intervalo del... incidente.

«Incidente», en eso se ha traducido mi viaje con Dahlia. Seis semanas juntos se resumen en un incidente.

La noticia de mi descalificación llegó cuando todavía estaba en el aeropuerto. Me quedé allí durante horas, vi salir su avión sabiendo que no estaba con ella y me pregunté si estaría asustada por la lluvia que había empezado a caer unos minutos antes del despegue. Supe que sí.

«Te da igual porque todo fue mentira».

Una mierda. Estaba harto de fingir que me lo creía.

Me obligo a volver a la realidad cuando soy consciente de que la voz al otro lado de la línea sigue hablando.

—He remitido toda la información a su correo de contacto esta mañana.

—Gracias.

Cuelgo sin escuchar nada más. Ni siquiera abro el nuevo email que aparece en mi bandeja de entrada, encima de los otros muchos que tengo sin responder.

Me repito que me da igual las veces suficientes para acallar la otra parte de mí que me recuerda que he fracasado en otra de las cosas que tenía que lograr antes de volver y que no he hecho.

Un millón de dólares hubieran podido pagar el tratamiento experimental que podría ayudar a Andrew a volver a andar. Habría sido una forma de devolverle una pequeña parte de lo que él me había dado a mí con esto.

«¿Ha valido la pena?», me preguntó Taylor.

Todavía no sabía la respuesta, pero un millón de razones se habían perdido por el camino.

Pasan los días y cada uno de ellos se cierne sobre mí. Porque nada es igual que antes y, al mismo tiempo, ahora nada cambia.

Esto es mi vida, lo que va a ser mi vida. Día tras día, siempre igual.

Me levanto justo antes de la salida del sol y veo cómo poco a poco se eleva en el horizonte.

Hoy tampoco veo el rayo verde.