Cruzar la Raya (DC Jake Tanner 4) Capítulo 36
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Capítulo 36

COMO EL ENEMIGO

— J ake, ¿qué haces aquí? —preguntó Darryl mientras irrumpía en el despacho de su jefe—. Pensaba que era tu día libre.

—Un robo —empezó Jake, retirando la silla de detrás de la mesa—. Ha habido un robo en Stratford.

—¿Te has visto implicado? ¿Estás bien? ¿Elizabeth está bien? ¿Y las niñas?

Jake alzó una mano en el aire. —Sí, sí, sí. Están todas bien.

—¿Qué ha pasado? ¿Quieres tomar algo?

—Estoy bien, de verdad. Ha sido un atraco a mano armada. En la joyería Royal Hallmark. Eran un grupo de siete. Han asaltado el local con armas y se lo han llevado todo.

—¿Llegó el apoyo a tiempo?

Jake negó con la cabeza. —Momentos después de que se marcharan.

Darryl susurró algo entre dientes. —¿Ha habido víctimas?

—Una mujer. De unos treinta y tantos, creo. IC1. Morena. Un disparo en el pecho.

—¿Estás seguro?

Jake lo miró, estupefacto. —La he visto con mis propios ojos.

—Vaya...

—Pero hay algo que me escama —dijo Jake—. Algo que tienes que oír.

Darryl abrió mucho los ojos y se echó hacia atrás en su silla como si se estuviera preparando. —¿El qué?

Jake vaciló antes de responder. —No me llames loco, pero... creo que ha sido un imitador de los Crimsons.

Si Darryl sintió algún tipo de incredulidad ante el comentario de Jake, no lo demostró. En su lugar, se mantuvo profesional y respetuoso. —¿Qué te da esa impresión? —preguntó.

—Porque llevaban monos naranjas y pasamontañas negros ocultándoles la cara.

—Es echarle un poco de imaginación, ¿no crees? De todos modos, no tiene nada que ver con nosotros. Es competencia de la Brigada Móvil.

Jake había estado esperando que Darryl dijera eso; haría que su siguiente argumento fuera un golpe aún más duro en el estómago.

—Escúchame, jefe, pero creo que está relacionado con nuestro caso.

Creo que la banda de Henry Matheson lo ha llevado a cabo.

Vi a uno de ellos, me puso una pistola en la cara.

Y tenía ese tatuaje en el cuello. —Jake señaló el lado izquierdo de su esófago—.

El del águila y el pez. El que vi cuando Ashley y yo estábamos en la vigilancia.

—¿Tu vigilancia ilegal ?

No necesitaba que se lo recordaran, pero Darryl iba a aprovechar cualquier oportunidad que tuviera para retorcer un poco más el cuchillo.

—No hay pruebas suficientes para sugerir que exista un vínculo —continuó Darryl—. Probablemente cientos de personas tengan ese tatuaje.

—Eso sí que es echarle aún más imaginación, y lo sabes.

—No quiero ir pisándole los pies a nadie.

He pasado los dos últimos meses intentando forjar relaciones con esta gente.

Desde lo que hizo Liam, todo el mundo parece pensar que a los de este equipo nos cortan por el mismo patrón.

No quiero sabotear la investigación de la Brigada Móvil de repente y cabrearlos.

Hay una forma diplomática de lidiar con esto.

—¿Así que se trata de política? —Jake se acomodó buscando una posición más confortable, aunque por dentro se sentía de todo menos cómodo. La adrenalina de haberse visto atrapado en el atraco aún le recorría el cuerpo.

—Siempre se trata de política, Jake. Lo entenderías si estuvieras en mi lugar.

En ese momento, Jake sintió ganas de saltar por encima de la mesa y darle varias bofetadas a Darryl, recriminándole por ser tan gilipollas y por no escucharle. En lugar de eso, se conformó con discutir; por la vía diplomática.

—Pero tú has estado en mi lugar antes —dijo, rascándose la parte inferior de la barbilla—. Estoy seguro de que hubo veces en las que sabías que algo era correcto pero nadie te escuchaba. Te ignoraban. Te reprimían. Y ahora parece que tú me estás haciendo lo mismo a mí. —Suspiró profundamente.

—¿Qué propones que hagamos?

Una sonrisa se dibujó en su rostro, y luchó por reprimirla. Aún no había ganado la guerra, pero la primera batalla empezaba a parecer una victoria clara.

—Propongo que metamos a alguien en las filas de Matheson. Un agente encubierto.

Darryl se mofó. —Tendrías más suerte buscando el iceberg que hundió el Titanic . Se podría tardar días en rellenar el papeleo para un agente encubierto. Por no mencionar el hecho de que no tienes ni una puta prueba en la que basarte.

Era raro oír a Darryl soltar un taco, y Jake siempre lo llevaba como una medalla de honor cada vez que lograba enfurecer a Darryl hasta ese punto.

Como si fuera el santo grial de los logros policiales, superando con creces el reconocimiento que había recibido por su trabajo en la Operación Jackknife.

—Jefe, no lo sugeriría si no pensara que es absolutamente necesario.

Si no por el robo, hazlo al menos por la muerte de Jermaine Gordon.

Alguien de esa banda sabe exactamente quién más estuvo implicado.

Todo lo que tenemos que hacer es sacarle esa información a alguien lo bastante estúpido como para hablar.

Darryl se acercó más a su escritorio, puso los codos sobre la mesa y entrelazó los dedos, lo que le hacía parecer un villano de Bond de serie B.

—Te encanta tocarme las narices, ¿verdad?

—Solo porque me dejas.

—Eso sienta un precedente peligroso. —Darryl sonrió con sorna, luego miró la pantalla de su ordenador y la activó con un movimiento del ratón. Sus ojos se dirigieron a la hora en la esquina inferior derecha—. Escucha —continuó—, hablaré con el Ministro del Interior, a ver qué podemos hacer.

Llamaron a la puerta y Brendan entró sin previo aviso.

—Jefe, ha habido un robo en... —Se detuvo en cuanto vio a Jake—. Tanner, ¿qué haces aquí?

—Da igual eso —interrumpió Darryl—. ¿Es el informe inicial?

—Sí, jefe. Dice que eran siete individuos en total, vestidos con monos naranjas y pasamontañas. Asaltaron el lugar y las primeras estimaciones sugieren que robaron mercancía por valor de cientos de miles de libras.

—¿Alguna víctima?

Brendan apretó los labios. —No se menciona ninguna en el informe, jefe.

¿Qué?

—Gracias por esto. —Darryl extendió la mano y Brendan le entregó el documento—. Eso será todo. Puedes marcharte.

Brendan les dio la espalda y salió, cerrando la puerta con delicadeza tras de sí. Jake esperó a que la puerta estuviera bien cerrada antes de soltar su ráfaga de preguntas.

—Jefe, ¿por qué no...?

—Porque sé cómo eres. Te encanta sacar conclusiones precipitadas. Pero solo conocemos la mitad de los hechos, y ni siquiera tanto. Entiendo que estés paranoico con este tipo de cosas y empeñado en intentar resolverlo, pero no puedes hacerlo solo, y menos aún sin tener todos los datos.

Hizo una pausa, inspiró profundamente y luego soltó el aire despacio, como si intentara cabrear a Jake a propósito. —No puedes resolver esto en un día, tío, así que deja de actuar como si fueras a hacerlo. Si no tienes cuidado, empezarás a tratar a todo el mundo como el enemigo.