Capítulo 54
Sara Brito le mencionó a Paco, casi de pasada, un aviso que UHEDO acababa de recibir sobre una talla románica del siglo XII con destino sospechoso a Qatar, un caso completamente ajeno a Melián que, por un instante, hizo temer a ambos que sus escasos efectivos tendrían que dividirse todavía más en los días que quedaban.
—No puedo permitirme perder ni una sola tarde en esto, Sara, por importante que sea la pieza.
—No te la voy a pedir, Paco. Ingrid y Anke pueden encargarse solas. Tú tienes un asesino que atrapar en muy pocos días, y ese caso, comparado con el tuyo, puede esperar una semana más sin que nadie salga herido.
Paco asintió, agradecido por no tener que pedirlo él mismo, consciente de que aquella pequeña muestra de solidaridad institucional valía, en aquel momento concreto, más que cualquier otro recurso que le hubieran podido ofrecer.
*
Anke Müller, encargada de facto de seguir la pista de la talla mientras Sara se centraba por completo en Melián, resolvió el caso en apenas un día, localizando el contenedor todavía en el puerto gracias a un chivatazo de Altuza, que seguía pagando, poco a poco, su colaboración forzosa con la investigación principal.
—Un día, Paco. Eso es lo que ha tardado Anke en resolver lo suyo —comentó Sara, casi con envidia—. Ojalá el tuyo se dejara atrapar con la misma facilidad.
—Ojalá, sí. Pero este lleva toda una vida practicando para no dejarse atrapar por nadie.
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Charlie Maka, localizado por fin tras días de búsqueda discreta por el entorno de Altuza, aportó un detalle que ninguno de los dos había valorado hasta entonces: un intermediario que compraba «autentificaciones» documentales pagando siempre en efectivo, en un bar cerca del muelle, los martes por la tarde.
—Hoy es martes, Paco —dijo Carmela, mirándolo con una chispa de esperanza que llevaba días sin permitirse.
—Hoy es martes —confirmó él, ya cogiendo las llaves del coche—. Vamos a ese bar ahora mismo.
El intermediario, sin embargo, no se presentó aquella tarde, y la espera, larga y silenciosa, se sumó a la lista cada vez más corta de días que le quedaban a Paco antes del final de todo.