Cruces y sombras Capítulo 34
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Capítulo 34

La discusión estalló sin previo aviso, como suelen estallar las que llevan días gestándose bajo la superficie de la paciencia. Empezó por algo tan pequeño como una cena que se enfrió sobre la mesa mientras Paco terminaba una llamada con Carmela, y terminó siendo, para ambos, mucho más que eso.

—Necesito unos días en casa de mi hermana, Paco. No porque quiera irme de verdad, sino porque necesito comprobar si me echas de menos cuando no estoy, ya que aquí, contigo delante, no consigo sentir que lo hagas.

Las palabras cayeron sobre la cocina con un peso que ninguno de los dos supo aligerar durante un largo instante.

—Elena, por favor, no hagas esto ahora, con todo lo que hay encima.

—Siempre hay algo encima, Paco. Ese es exactamente el problema. Si no es este caso, será el siguiente. Necesito saber si, cuando esto termine, todavía va a quedar sitio para nosotros, o si me he pasado los mejores años que me quedan compitiendo con fotografías de víctimas por un lugar en tu cabeza.

Ella recogió su abrigo del respaldo de la silla, sin llegar a hacer una maleta, sin llegar tampoco a marcharse esa misma noche, dejando la amenaza suspendida en el aire como un ultimátum que ambos sabían real, aunque ninguno de los dos, todavía, quisiera nombrarlo con esa palabra exacta.

—Duerme en el cuarto de invitados esta noche, Paco. Necesito espacio para pensar, aunque sea bajo el mismo techo.