Cruceros Taylor (Hermanas Taylor 2) Capítulo 17
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Capítulo 17

—Buenos días, señora Taylor —saluda Asher sonriente cuando ve llegar a Katherine.

—¿Qué tal, Asher? ¿Está ocupada? —pregunta Katherine señalando el despacho de su hermana pequeña.

—Siempre lo está —responde Asher divertido—, pero no está reunida con nadie.

—Eso es suficiente —dice Katherine, que abre la puerta sin llamar, haciendo que Caroline levante la mirada sorprendida.

—¿Qué haces aquí? —pregunta la menor de las Taylor irguiéndose en la silla—. ¿Ha pasado algo?

—Lo que pasa es que tengo hambre y no quiero desayunar sola, anda, acompáñame y me invitas —responde Katherine.

Caroline levanta una ceja, después entorna la mirada.

—¿Qué estás tramando? —pregunta mientras se levanta y coge su bolso.

—Nada, solo quiero estar un rato con mi hermana y hoy tengo un día complicado, este es el único tiempo que voy a tener libre.

Las dos hermanas cogen el ascensor hasta la planta baja y cuando salen del edificio, Caroline saluda a Mike con la mano y ambas cruzan la calle para ir a la cafetería que hay en frente, donde solían desayunar juntas cuando Katherine también trabajaba en las oficinas del grupo Taylor.

—¿Me cuentas ahora qué haces aquí? —pregunta Caroline cuando toman asiento.

—Recabar información —suelta Katherine de manera descarada. Caroline sonríe divertida.

—¿Qué tipo de información? —pregunta con un brillo en la mirada que sorprende y asusta a su hermana—. ¿Es porque me viste anoche con Indira? Solo estábamos cenando.

—Es porque jamás te he visto subir a la azotea con nadie, Caroline —responde Katherine—, ni siquiera cuando estuviste saliendo con Rebeca o Alexis las llevaste a ese espacio que consideras tan tuyo, así que entiende que me sorprendiera un poco verte allí con esa mujer.

No sabía que era Indira, aunque lo imaginé, claro.

Caroline se ha quedado boquiabierta, paralizada en esa apreciación que ha hecho su hermana, porque ella no se había detenido a pensarlo, pero ahora que lo dice, es cierto, jamás ha llevado a nadie allí.

Y anoche no solo llevó a Indira, si no que se abrió en canal con ella dejándole muy claro lo que sentía por ella, y ahora tiene vértigo.

—Supongo que me gusta más de lo que quiero admitir —dice Caroline suspirando.

Katherine asiente y le coge la mano, tratando de entender lo que sucede.

—Me has de perdonar, hermanita, pero estoy bastante confundida, porque lo último que sé de ella es que ibas a delegar las negociaciones del contrato para no tener que verla. ¿Qué me he perdido?

—Muchas cosas —sonríe Caroline, echándose hacia atrás cuando llega el camarero con los desayunos .

Katherine le da las gracias al chico y enfoca a su hermana esperando a que se explique, y Caroline lo hace. Le habla de esa cena que tuvo con Indira y le explica todo lo que le contó la empresaria sobre la relación con su marido, para rematarlo con lo que sentía hacia ella.

—No me hace ninguna gracia que siga estando casada con él, pero si me pongo en su lugar después de lo que me explicó, entiendo sus razones, yo tampoco sé si dejaría una relación así de cómoda por algo que no sé si va a funcionar, al fin y al cabo, son buenos compañeros de vida, y eso es muy difícil de encontrar.

Katherine la mira mientras va dando sorbos a su café.

Intenta ponerse en la piel de Indira y tal vez la entendería si la otra persona no fuera su hermana, pero ve a Caroline demasiado enganchada a esa mujer y la situación no le hace ninguna gracia, aun así, decide no decir lo que piensa y seguir escuchando a su hermana.

—Quizá me estoy equivocando al aceptar esta situación —continúa Caroline—, pero Indira me gusta muchísimo, Katherine.

Ese brillo que Katherine ya ha percibido antes en la mirada de su hermana pequeña, parece intensificarse, así que le coge la mano y le sonríe.

—Pues me alegro entonces, yo lo único que te voy a aconsejar es que no prolongues mucho esta situación. Si ves que la cosa funciona tanto por su parte como por la suya, tienes que pedirle que zanje el tema con su marido cuanto antes para que no se acomode y piense que puede tenerlo todo.

—Indira no me haría eso, pero tranquila, no tengo intención de ser el juguete de nadie por mucho que me guste —asegura Caroline y su hermana le cree, porque si hay algo que siempre ha tenido la pequeña de las Taylor, es determinación .

—Por cierto, anoche hablé con Rachel —dice Katherine—, iba a hacer una llamada grupal, pero como te vi tan ocupada… —dice con sorna, haciendo reír a su hermana.

—¿Y qué se cuenta?

—Ya le han terminado la reforma del bar para poder hacer conciertos. Ahora le toca limpiar y en un par de semanas puede inaugurarla. La noté un poco nerviosa.

—¿Por qué? —frunce el ceño Caroline con preocupación.

—Bueno, yo creo que se ha complicado un poco la vida.

Es cierto que la idea es muy buena, pero Ashley no está ahí para ayudarla y Rachel ya tiene bastante con llevar el bar como para gestionar también el tema de las bandas.

Tendrá que contratar más personal, negociar los pagos con los grupos y hacer publicidad, y ya sabes que a tu hermana no le van ese tipo de cosas.

A ella lo que le gusta es estar detrás de la barra y tocar la guitarra de vez en cuando para desconectar.

Caroline se deja caer contra el respaldo de la silla mientras asiente y piensa en su sobrina, tan visionaria para los negocios como ella y Katherine, pero con ganas de triunfar en la música.

Se marchó hace varios años a Los Ángeles con una meta en la cabeza, abrirse un hueco en la música y, aunque no lo consiguió, allí sigue todavía, llamando a su madre cada noche para contarle cómo le ha ido el día, y en una de esas llamadas la convenció para que hiciera una pequeña sala de conciertos en su bar, convencida de que eso revitalizaría el público y tal vez algún día ella podría tocar allí.

Y obviamente, su madre no puede negarle nada.

—Deberíamos buscar un hueco e ir a verla —dice Caroline—, me refiero a un hueco de verdad. Siempre decimos que vamos a ir, pero lo vamos posponiendo por una cosa u otra. Nosotras la podemos asesorar y ayudarla con esas gestiones, y así aprovechamos y pasamos unos días con ella.

—Sí, tienes razón, es solo que me gustaría ir con Jodie para que vea todo aquello, estoy segura de que le encantará. Tengo que buscar a alguien que pueda sustituirla en el Magnolis unos días, en cuanto lo haga, te aviso para que empieces a liberar tu agenda y, en cuanto lo cuadremos, nos vamos.