Capítulo 15 #2
—Es verdad —dice echando un poco más de vino en su copa—, pero no fue algo que yo hubiera planificado.
Jamás me he planteado engañarlo, yo no salí del camarote aquella noche pensando en engañar a mi marido.
Ya te he dicho que me siento cómoda con la relación que tengo con él, y ahora, sin embargo, tengo la cabeza a punto de explotarme.
—¿Por qué? —pregunta Caroline, a la que, por algún motivo, se le ha disparado el pulso.
—Porque para mí lo que pasó no fue una simple aventura de una noche, Caroline.
Me siento muy atraída por ti —confiesa haciendo que a Caroline comiencen a temblarle las manos—.
Pienso en ti constantemente y lo que realmente me gustaría es pasar más tiempo contigo, y no me refiero solo para follar, lo que quiero es conocerte mejor, saber quién es Caroline Taylor.
Caroline quiere decir algo, pero está tan impactada que las palabras no le salen de la boca, así que Indira continúa.
—¿Sabes cuánto tiempo hace que no cocino para alguien? —pregunta sonriendo—. Ni siquiera me acuerdo, pero cuando estaba contigo en el sofá me han entrado unas ganas locas de prepararte algo.
El silencio invade la cocina tras esas palabras, aunque no es un silencio incómodo para ninguna, solo algo necesario para que Caroline interiorice lo que acaba de escuchar e Indira se tome un respiro tras sentir que se ha sincerado por completo y que ahora ya no depende de ella.
La empresaria apaga el fuego y sirve la cena en los platos, dejándolos en el mármol de la isla antes de sentarse frente a Caroline, que asiente complacida y olfatea como un animal hambriento.
—Huele muy bien —dice sonriendo.
Indira le devuelve la sonrisa y asiente mientras la mira.
—Yo ya he dicho lo que tenía que decir, Caroline, ahora te toca a ti abrirte un poco —dice Indira, haciendo que Caroline levante la mirada de su plato para posar sus ojos azules sobre ella.
—Para mí esto es complicado, Indira, porque a mí también me gustas, pero cuando me di cuenta de que estabas casada fue como retroceder en el tiempo y entré en cólera.
—¿Por qué sentiste que retrocedías? —pregunta Indira, que quiere saberlo todo sobre Caroline.
—Yo solo me he enamorado dos veces —dice y sonríe.
—Bueno, yo me he enamorado una y tú eres bastante más joven —hace una mueca Indira.
La risa espontánea de Caroline es como música para los oídos de Indira.
—Dejaremos el tema de tu edad para otra ocasión — dice con una mueca burlona, provocando una sonrisa divertida en Indira—, el caso es que ambas me terminaron engañando.
Las dos me fueron infieles de una manera tan descarada que solo puedo pensar que no solo no me respetaban, sino que, en ningún momento me quisieron.
—Siento que te pasara eso, Caroline, de verdad —dice Indira, mosqueada—, pero no es lo mismo, ya te he dicho que yo a William…
—Ya lo sé, pero entonces no lo sabía y para mí tú eras como ellas, y era muy frustrante darme cuenta de que eras así y ver cómo, a pesar de eso, mi atracción por ti no dejaba de crecer.
Desde que rompí con la segunda de ellas, me prometí a mí misma que me alejaría de las mujeres infieles, y mírame.
Me ligo a una mujer despampanante en mi barco que me deja suspirando por ella y al día siguiente me entero de que está casada.
Fue como si me hubieran tirado un cubo de agua fría por encima.
—Lamento que te sintieras así, en serio —dice Indira—, pero te puedo garantizar que yo no me sentí mucho mejor, de hecho, me sigo sintiendo una miserable por no haber sido capaz de contárselo a William, pero ese es otro tema que ya solucionaré cuando toque.
—¿Qué propones que hagamos, Indira? —pregunta Caroline de pronto.
—¿A qué te refieres?
—A nosotras. Fuiste tú la que quisiste tener esta conversación y ahora ya tenemos claro que nos gustamos, pero tú estás casada, así que no sé, estoy un poco perdida ahora mismo.
—Lo que yo te propongo es que nos conozcamos mejor, Caroline, que nos sigamos viendo y veamos a dónde nos lleva esto.
—¿Y William? —pregunta molesta .
—Olvida a William, esto es cosa nuestra.
—Perdona, pero me resulta difícil olvidarme de tu marido —dice Caroline, dejando la servilleta de malas formas sobre el mármol.
Indira se levanta, rodea la isla y gira el taburete de Caroline para dejarla frente a ella.
—Tienes que ponerte en mi sitio, Caroline, yo no puedo mandar a la mierda todo lo que tengo construido con William por algo que ni siquiera sé si va a funcionar. Tú y yo lo único que sabemos es que nos gustamos y que funcionamos en la cama, pero aparte de eso, nada más.
—También sabemos que cocinas bien —dice Caroline poniendo una nota de humor que Indira agradece.
—Pues ya sabemos otra cosa —sonríe Indira—, y quiero saber muchas más sobre ti, pero yo no puedo volver a casa y decirle a William que quiero el divorcio y todos los dolores de cabeza que eso implica si no estoy segura de que lo nuestro puede ir bien.
Ya sé que suena egoísta y que puede parecer que me conformo, pero ya te he dicho que me gusta la vida que tengo con él, y si no es por algo por lo que merezca la pena luchar, no quiero cambiarla, Caroline. ¿Qué harías tú de estar en mi lugar?
Caroline suspira, baja la cabeza y piensa, pero lo hace aferrándose a la cintura de Indira.
—¿Me prometes que no te acostarás con él? —pregunta levantando la mirada.
—Te lo prometo, piensa en él como mi compañero de piso o mi socio, al fin y al cabo, es lo que es —asegura Indira.
—Pero antes has dicho que os acostáis de vez en cuando —le recuerda Caroline.
—Eso se ha acabado, a mí solo me apetece acostarme contigo, eso te lo aseguro —dice Indira, apartándole un mechón de pelo de la frente con delicadeza.
Caroline se estremece.
—Está bien, lo entiendo —dice Caroline levantándose del taburete, pegando su cuerpo al de Indira hasta que la acorrala contra la isla.
—¿Sí? —trata de asegurarse la empresaria, aunque le está costando concentrarse porque Caroline le está desabrochando el pantalón.
—Sí. Ahora tenemos otro acuerdo, uno entre tú y yo. Vamos a conocernos mejor y después vamos viendo, pero ahora necesito el postre para que la cena sea perfecta.
El pantalón de Indira acaba en sus rodillas junto a sus bragas, ella sentada sobre el mármol de la isla y sus piernas abiertas mientras suspira de anticipación cuando Caroline vuelve a sentarse en el taburete y se sitúa frente a ella.