Crónicas de los secretos: El despertar I 39
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Estuve a punto de desvanecerme, pero un fuerte estruendo hizo que la criatura salga disparada, separándose tan bruscamente de mí, haciendo que caiga al suelo mientras todo recuerdo llega de golpe a mí, haciéndome gritar.

Pero unos brazos me sostienen, haciéndome sentir una calidez mientras una de sus manos se posiciona en mi frente, provocando que el dolor comience a ser menos fuerte, lo que me hace recibir mis recuerdos con tranquilidad.

—Tranquila, Sylver – escucho a la profesora Gina. – Estoy aquí contigo.

Cada imagen parece más cálida, provocando sentimientos buenos en mí, pero, antes de llegar a mis recuerdos que me mantienen fuera de la cúpula, algo hace que vuelva a caer al suelo.

Mis ojos se abren de golpe, haciéndome respirar con dificultad mientras me incorporo y toso con fuerza, como si me hubiese ahogado en un profundo lago.

Miro hacia atrás, notando como la criatura comienza a golpear con insistencia el cuerpo de alguien que deja de moverse poco a poco.

—¡MAMÁ! – escucho a Tina gritar, mientras corre hacia la criatura, pero yo logro sacar mis últimas fuerzas para detenerla y abrazarla hacia mí.

Aquella criatura salpica la sangre proveniente de la profesora, para después mirarnos extasiado, como si disfrutara de la sangre, que comienza a ascender hacia su cuello, hacia la mancha negra.

Abrazo con mayor fuerza a Tina, la cual no para de llorar, pero ahora mismo yo solo puedo pensar en que moriremos, ahora lo haremos.

Retrocedo un poco con ella, la cual parece también tener miedo, su mirada lo muestra al momento en que la criatura se pone de pie y camina con lentitud hacia nosotras, mostrando como las venas comienzan a verse más llamativas, como si la sangre que consumió pasara con lentitud por ellas.

Como si los recuerdos que debió consumir de la profesora, fuesen fuente de vida para él, justo como lo hacía con los míos.

Parpadeé repetidas veces, sin creer lo que veo, sin saber el cómo puede existir algo así.

Sin saber cómo destruirlo.

Pero la puerta se abrió de golpe, mostrando a Javis, Oliver y Ezra con la ropa algo desgarrada, con algunos cortes en su rostro y con el cabello claramente despeinado, pero con mirada enfurecida.

La criatura se gira hacia ellos y suelta un grito gutural, para después ser golpeado por un Oliver claramente enfadado, el cual no teme atacarlo con su espada, pero la criatura lo toma del rostro y lo lanza lejos, como si no le interesara él.

Ezra no se queda atrás, también se acerca, dando un salto inhumano y rápido, lo que no le da oportunidad a la criatura para reaccionar y así recibir un fuerte golpe que lo tira al suelo, pero con una de sus cuatro manos, lo empuja lejos de él, cayendo a nuestro lado.

Finalmente, la mirada de la criatura, la cual se pone de pie con prisa, se fija en Javis, pareciendo extasiado con su esencia y sus recuerdos.

—¡Cuidado! – grito, llamando la atención de Javis. – ¡Se alimenta de tus recuerdos!

Javis asiente, para después esquivar con agilidad un ataque de la criatura, rodando por el suelo, para después ponerse en posición de ataque, sacando su daga y, a la vez, quitándose sus guantes negros.

Yo me sorprendo por las marcas que tiene en sus manos, que recorren hacia arriba, notando como sus manos ya no parecen ser libres de su poder.

Javis, respirando con fuerza, comienza a dejar salir algunas almas en pena, las cuales parecen utilizar sus manos para ayudarse a caminar, como si estuviesen encorvados, siendo completamente negros, con dos perlas brillantes y blancas como sus ojos, además de mostrar la neblina negra que los hace danzar un poco de lado a lado.

Pero hay algo que logro ver con precisión, y son unas especies de cadenas hechas con neblina, que parecen atarlos del cuello, uniéndose a las manos de Javis, como si fuesen sus mascotas, por ello puede utilizarlas a su favor, lo que me sorprende, por la magnitud de sus habilidades.

Las almas en pena, siendo cuatro de ellas, se lanzan hacia la criatura, clavándole las garras cada que lanzan su ataque, haciendo que la criatura se desestabilice un poco, cayendo al suelo, pero incorporándose con dos de sus manos, para después atacar a un alma, haciéndola chillar de dolor.

La criatura vuelve a sonreír, absorbiendo la neblina de ella, por lo que un alma en pena regresa a Javis, ocultándose.

Javis, mueve con fuerza su mano hacia la criatura, haciendo que las tres almas restantes ataquen a la vez, ahora provocando que la criatura chille de dolor.

Oliver se pone de pie al momento en que ve como esa criatura cae al suelo de nuevo, sin poder incorporarse por las almas que se encuentran encima, desgarrando su piel con insistencia, como si de ello de estuviesen alimentando, del dolor y sufrimiento.

Así que el rubio platinado se acerca con su espada, pateando con fuerza la criatura, haciendo que quede boca arriba, mientras Oliver toma su espada y con una precisión, además de la fuerza inhumana, la clava en la mancha negra.

La criatura suelta un fuerte grito gutural, que comienza a apagarse al momento en que un alma en pena desgarra el rostro de ella, arrancando su cabeza de una tajada, lo que hace que Oliver sonría de lado y sin más, escupa sobre su cuerpo.

Las almas en pena son arrastradas por el suelo hasta volver a las manos de Javis, el cual se pone con rapidez sus guantes y respira agitado, cayendo de rodillas al suelo, mientras sus lentes caen al suelo y su cabello cubre su rostro sudado.

Ezra se acerca a nosotras, con un claro dolor en su cuerpo que muestra mediante sus expresiones, para después ayudarnos a ponernos de pie.

—¿Se encuentran bien? – pregunta él, para después hacerse a un lado al ver como Tina sale corriendo hacia el cuerpo inerte de su madre.

Ella comienza a llorar, mientras la abraza con fuerza sin preocuparse de cubrirse de sangre, lo que me hace sentir una tristeza profunda, dándome cuenta de que mis sentimientos son más pesados, se sienten así.

Como si la profesora los hubiese potenciado cuando me ayudó.

De pronto, algo blanco comienza a surgir del pecho de la profesora, haciendo que Tina la mire con sorpresa, sin soltar el cuerpo.

Una profesora, cuyo cuerpo parece ser de una neblina blanca, se hace presente frente a todos, mientras nos mira, con una sonrisa en su rostro, para después mirar a su hija y acariciar el cabello de ella, diciéndole unas palabras que no logro descifrar.

Su mirada se posa en mí, como si me dijera tantas cosas con ella, para después cerrar sus ojos y alzarse con precisión, desapareciendo de la habitación, de nuestra vista, de todo lo humano presente.

No puedo evitar llorar, por lo que Ezra me abraza fuertemente, así que escondo mi rostro en su pecho, claramente afectada por lo que sucede.

¿Qué demonios ha sucedido?