Crónicas de los secretos: El despertar I 38
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Me acerco de prisa a Tina, arrastrándola hacia mí mientras intento despertarla con desesperación, pero ella parece estar sumida en un profundo sueño, aunque, la esencia que percibe me hace tener la misma sensación que sentí en el otro lado, cuando Blair se encontraba presente.

Cuando controló mi cuerpo en la realidad.

Sé perfectamente que Tina se encuentra sumida en un sueño controlado por Blair.

La biblioteca comienza a oscurecerse conforme la criatura que ya ha salido del cuadro, parece acomodar sus huesos al incorporarse, si es que tiene, como si estuviese preparándose para el ataque, por lo que moví a Tina, alejándola un poco de mí, mientras me pongo de pie.

—Tina – murmuro. – Despierta…

Mis palabras se entrecortan por el miedo que siento ahora mismo, pero ella no parece escucharme, ya que sigue de la misma manera, pero siendo completamente ignorada, como si a la criatura no le importase ella.

Siento mis manos calentarse al momento en que noto el peligro que está por venir, así que lanzo el primer ataque, siendo éste una bola de fuego que la criatura parece absorber por la mancha negra en su cuello, lo que hace que retroceda.

Pero unas manos me sostienen y me hacen quedar de rodillas, siendo vulnerable ante la criatura.

Aquellas manos son provenientes de un Colin totalmente extasiado por la presencia de un ser monstruoso que parece tener intención de acabar conmigo, mientras la neblina comienza a cubrir el suelo.

—Vamos, acaba con ella – dice Colin, con una voz que no reconozco.

Yo comienzo a llorar al momento que veo a la criatura acercándose en completo silencio.

—No… Colin – murmuro, pero él me toma con una mano del rostro, alzándolo un poco, dejándome mirarlo. Sus ojos son completamente negros, justo como la Sylver villana que estuvo en el laboratorio, lo que me indica que definitivamente está siendo controlado por Blair. – Este… Este no eres tú… Tú… Tú estás siendo… Controlado…

Pero él no parece escucharme.

Las lágrimas comenzaron a recorrer mis mejillas, pero aquellas se deshacen con el calor que tengo ahora mismo por mis habilidades, lo que parece gustarle a la criatura, ya que se acerca y me toma del cuello con una de sus manos, al momento en el que Colin se aleja, para después escuchar la puerta abrirse y cerrarse con fuerza.

Él se ha ido.

Él me ha dejado para morir.

Veo al fondo como Tina despierta, sin comprender demasiado, pero al verme, suelta un fuerte grito, claramente asustada por la escena frente a sus ojos.

La criatura alza su otra mano y la clava en mi frente, haciéndome gritar de dolor mientras parece absorber algo. Cada vez siento como pierdo parte de mi esencia, parte de mi humanidad que me hacía sentir algo, lo que me hacía sentir yo misma.

Lo que me hacía seguir con vida por decisión propia.

Como si quisiera que perdiese todo, para no seguir luchando.

Poco a poco, mis recuerdos comienzan a pasar frente a mí, mis padres abrazándome, el primer chico con quien tuve una cita, mi primera mascota, mi primer auto, mis primeros amigos, mi primera fiesta.

Todo lo que ha sucedido en la tierra, en mi hogar, en mi vida humana.

La criatura parece alimentarse de todo mientras una sonrisa comienza a mostrarse en su rostro, deformándolo por completo, extasiado por mi vida, lo que me hace temer por ello.

Cierro mis ojos del dolor, sintiendo que pierdo cada recuerdo que me ha hecho amar, para después tener un solo sentimiento, el odio.

Poco a poco, los recuerdos de mí, llegando al instituto, pasando la cúpula/portal hacia aquí, el cómo perdí de vista el auto, el cómo vi a la directora charlar con alumnas, el cómo mis ojos brillaron al ver semejante edificio.

El cómo vi por primera vez a Colin en aquella fiesta, el cómo Cat me sonrió, el cómo Joselyn apareció tan felina, Camille llegando con una sonrisa.

Los chicos curiosos por mi presencia.

Javis sentado en el jardín prohibido, la mano de Colin tomando mi rostro, nuestra primera cita, mi práctica que terminó mal, el primer encuentro con Oliver, el cómo me subí a la motocicleta de Colin, el cómo lo abracé.

Nuestro primer beso, el cómo dormimos abrazados, ambos sonriendo, el cómo me pidió que fuéramos pareja.

Todo recuerdo se desvanece.

Mi primer encuentro con Tina, la cual parece asustada, pero comienza a confiar en mí.

La mirada de Michael y el cómo ha sido expulsado con fuerza de su palacio mental. La forma en que sonrió al ver el retrato de su hermana y de la chica que intentó salvar a todos en su mundo. La manera en que lo pude abrazar, sintiéndolo físicamente.

Nora, arriesgándose en el otro lado, para después salvar mi vida, mostrándose como un ángel hecho de purpurina y el cómo me dijo que somos hermanas, aquella mirada tan dulce que me mostraba protección.

Aquel ser me hace comenzar a perder la conciencia, hacerme sentir completamente perdida en este mundo, al momento en que mis ojos se vuelven blancos.

Mi propio nombre comienza a ser borrado de la misma existencia.

De pronto, el nombre Sylver Adelaide Steele empieza a parecer cada vez más presente en mi mente.

¿Por qué existo?

¿Por qué sigo con vida?

¿Por qué estoy sola?

¿Quiénes son todos?

Me aferré a lo único que me hace humana, que me hace existir.

Mi nombre.

Lo repetí muchísimas veces en mi mente, aferrándome al último recuerdo.

“Sylver Adelaide Steele”

Apreté mis ojos con fuerza, sintiendo una furia en mí.

“Sylver Adelaide”

Pero, aquella criatura es más fuerte que yo, se alimenta cada vez más rápido.

“Sylver”

Siento que pierdo ante el hambre de él, ante la insistencia. Ante la fuerza, hasta quedar completamente en blanco, sin recuerdos, sin nada a que aferrarme.

“Syl…”

Fue mi último aliento mental.

¿Quién soy yo?