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Corro por todo el instituto, dejando atrás la escena que tanto me afectó, pero ahora mismo importa encontrar a Tina, la cual ha desaparecido de la fiesta.
Las decoraciones del instituto cada vez parecen más reales, aquellas arañas que parecen bajar por las telarañas.
La sangre salpicada por los pasillos y por el suelo, que me hace resbalar por un momento, pero logro tomar la compostura.
Tina no parece estar en su habitación, por lo que me recargo en una pared completamente limpia, intentando pensar en donde puede encontrarse.
El lugar que podría ser más secreto y apto para que ella pueda pintar sin interrupciones, debería ser su habitación, pero si ahora resulta no serlo, no me quedan más lugares posibles.
Tan solo puedo pensar en que la profecía podría ser más peligrosa si no sé qué es lo que pueda suceder pronto, ya que, con la ayuda de Tina, podría prepararme para lo que tenga que venir.
No pude evitar pensar en la conversación que tuvieron la directora y la profesora, que parecían alteradas por el caos inminente que trae consigo aquel destino del cual no se puede escapar, y el hecho de haber pensado que nosotras estamos involucradas en eso, sin siquiera haberse puesto a leer sobre ella, lo que Lysandro escribía, sobre la soñadora, la muerte, el cuervo y el fuego.
Esa es la solución para dar con las cuatro chicas reales, ellas debían buscar más a fondo si tanto estaban preocupadas, si ya lo sabían con anticipación.
Si ya lo habían visto venir.
Mi cerebro dio un “click” al momento de pensar en esa escena y en el hecho de que todas las conversaciones parecen tenerlas en la biblioteca, lo que me hace estar cien por ciento segura de que la biblioteca es el lugar que Tina buscó.
El lugar de la pintura de Lysandro, que después cambió a mi destino.
Corrí de vuelta por el pasillo, topándome con chicas caminando hacia mi dirección, por lo que me apresuré a subir las escaleras y seguir corriendo por el pasillo, mientras veo por las ventanas como unas lianas comienzan a apresar el instituto. Pero aquellas lianas contienen espinas que perforan los ventanales.
Me apresuré hasta abrir de golpe las puertas y ver frente a mí una escena que me deja petrificada.
Tina se encuentra en el suelo, pintando tan rápidamente, como si no tuviese control de sus habilidades.
Las pinturas que logro ver en el suelo, en lienzos lanzados lejos de ella, son principalmente uno donde se encuentran ocho personas tiradas en el suelo, mientras una se encuentra de pie, mirándolos con lo que parece ser un lienzo en su mano.
Me acerco al siguiente, donde se puede apreciar un Javis de rodillas, mirando a cierto punto fijo mientras las lágrimas parecen caer por sus mejillas, sus gafas se encuentran en su mano, las cuales parece tomar con fuerza.
Otro más muestra a Catherine, de la misma manera de rodillas, pero apoyando sus manos en el suelo, mientras las lágrimas parecen caer sin parar al suelo, como si estuviese asustada.
Los demás muestran casi lo mismo, todos parecemos llorar, y por todos, me refiero a Magnus, Ezra, Camille, Joselyn, Oliver y yo.
Como si una pesadilla nos hubiese afectado hasta el punto de caer al suelo, sacando toda nuestra tristeza, siendo vulnerables a lo que parece seguir pintando Tina.
Una enorme alma en pena, mayor a las que he visto anteriormente, aquella parece estar agachada, como si utilizara sus manos para, de igual manera, caminar. Sus ojos son completamente blancos, como dos perlas brillantes que se asoman ante la oscuridad que posee, pero aquella oscuridad parece diluirse en neblina, sin llegar a deformarse o desaparecer.
Aquella alma en pena parece observarnos, a cierta distancia, mientras se ve como los ocho nos encontramos juntos, de rodillas, frente a un enorme ser al fondo, su complexión parece ser de mujer, la cual nos mira con sus ojos brillantes, formando lo que parece ser constelaciones, mientras su cabello vuela por los aires en un fondo estrellado celeste, de hecho, su mismo rostro o, mejor dicho, su cuerpo parece ser el espacio mismo, lleno de estrellas brillantes.
Claramente la reconozco.
Es aquel ser que se apareció en mis sueños, que recalcó que nos volveríamos a ver cuándo las cuatro estuviésemos reunidas, pero… no comprendo nada, aquel ser que parecía tener voz de mujer y hombre a la vez, es quien afirmó estar confundida por la raza humana, pero que, definitivamente tiene mucho que ver con la profecía.
Con el fin del mundo.
Acaricié la pintura, como si pudiese sentir la escena, los sentimientos que trae consigo.
La esencia misma de cada uno.
Puedo notar la tristeza, sorpresa y… pérdida.
Una pérdida muy importante proveniente de uno de los ocho presentes, lo que parece detenerlo para avanzar al siguiente paso.
Alcé la vista y pude notar como Tina ha pintado lo que parece ser una puerta enorme, la cual parece estar escondida entre el espacio mismo, pero que muestra como atrae la esencia de cada uno, incitando a seguir adelante.
Suspiro al verla caer.
Me siento en el suelo, mirando cada pintura, a la vez en la que Tina parece caer dormida sobre una manta, con el pincel en su mano.
Por el momento está a salvo, o así parece serlo. Ya que, ella parece haber tenido todo planeado para caer inconsciente sobre esa manta, claramente acomodada.
Vuelvo a pasar la vista sobre cada pintura, sobre el futuro que no logro descifrar muy bien, pero que no debe ser muy lejano.
Mi vista se fija en la pintura que se encuentra sobre el caballete, lo último que Tina pintó, siendo una criatura completamente blanca, como si fuese un humano, pero no tiene rostro y parece tener cuatro brazos con tres dedos cada uno.
Es tan delgado, pero fuerte a la vez, ya que se nota el músculo tal cual, no porta ropa consigo, pero tampoco tiene nada que mostrar, como si fuese un injerto de piel que cubre todo, a excepción de su cuello, que parece tener una enorme mancha negra que parece extenderse.
Por alguna razón, me hace sentir desprotegida, como si me pudiese atacar en cualquier momento, y no me equivoco.
En cuestión de segundos, aquella criatura comienza a salir de la pintura, haciéndome retroceder en el suelo, sintiéndome en peligro, ya que parece mirarme como si el único objetivo fuese yo.