Crónicas de los secretos: El despertar I 36
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Tardamos alrededor de media hora en llegar al instituto, el cual se encuentra con música a tope, con algunas chicas fuera de él, caminando con sus disfraces junto con algunos chicos o simplemente solas.

Algunas pocas se ven en grupos, platicando y riendo sin parar.

Los cuatro nos bajamos y caminamos entre la gente que no dudó en mirarnos con curiosidad y algo de emoción por los disfraces, pero nosotros simplemente entramos y nos dirigimos hacia el salón principal, pero antes de entrar, Ezra nos detuvo.

—Bien… ¿Cuál es el plan? – pregunta él, viéndose tan elegante.

—Primero buscaremos a nuestros amigos – le respondo, mirando a todos lados, asegurándome de que nadie se encuentra presente. – Después nos encargamos de Blair.

—Y si… ¿ella se defiende? – pregunta Javis, con algo de duda.

—Atacaremos – responde Tina. – Bueno… ustedes – se encoge de hombros, haciéndose ver más chica de lo que es. – Yo intentaré ver algo más…

—¿Qué podrías ver tu? – pregunta Ezra, con curiosidad.

—La esencia – responde, con naturalidad. – Si hay alguna presencia mala cerca e incluso podría pintar algo si lo requiero – me mira. – Si notas que me voy con la mirada perdida, es porque necesito pintar e iría a un lugar escondido…

Yo asentí, para después entrar con ellos a la enorme sala repleta de gente, además de una música tan movida, que incita a todos a bailar.

Los chicos me llevan hacia una mesa con bebidas, en la cual nos servimos un poco de ponche, del cual todos parecen estar hablando, por lo bueno que es.

Pero, una mirada intensa me hace sentir incomoda y sé que no soy la única que lo siente, ya que noto los rostros de mis acompañantes, que intentan buscar de donde proviene, hasta que me doy la vuelta y veo a las chicas, dándome cuenta de que no es solo una mirada, sino tres, sin contar a Oliver.

Una Catherine, vestida de un gato negro, se acerca con prisa hacia nosotros, para sin más, darme una fuerte bofetada, haciendo girar mi rostro.

—Te mereces esto y más – estuvo a punto de golpearme de nuevo, pero un Oliver vestido con traje, la detiene.

—Basta, gatita – dice Oliver, en su oído. – No armes un escándalo.

—¿Cómo te atreves a venir con ellos? – pregunta, claramente con su sistema lleno de alcohol, puedo olerlo desde la lejanía. – El infiel y… – mira a Javis. – El mujeriego.

—Estás ebria – dice Javis, a lo que Cat ríe con amargura.

—Como si te importara – responde ella, para después ver como Joselyn y Camille se acercan. La última con la misma temática del Gran Gatsby, como Ezra, por lo que se queda estática en su sitio.

—Vaya – dice Joselyn, vestida de Harley Queen. – Veo que llegó el migajero con su nuevo… – me mira de arriba hacia abajo con ¿asco?, para después mirar de nuevo a Javis. – Juguete.

—¿Qué traes puesto? – pregunta Javis, confundido.

—¿Ezra? – pregunta Camille, claramente afectada por su presencia.

—Camille… – dice él, queriendo hablar más, pero las palabras parecen no salir de su boca.

—¿Ya viste? – habla Cat, deshaciéndose del agarre de Oliver. – Viene con tu ex, el que te fue infiel con quien sabe cuántas – en su mirada puedo ver algo indescifrable, algo que no va bien. – Pero el karma llega cuando menos lo esperas, o mejor dicho, cuando más lo esperamos nosotras – ríe, mirando a Joselyn, la cual sonríe ampliamente.

Ambas me toman de los brazos y me llevan hacia el centro de la pista, seguidas de los demás, que no comprenden lo que sucede, pero están atentos a todo lo que pueda suceder.

Ellas se detienen y Cat me toma de la barbilla con fuerza, obligándome a mirar hacia una dirección en concreto.

Cuando fijo mi vista hacia donde ellas quieren que vea, sin chistar y sin forcejear, simplemente me encuentro frente a frente con una escena que quisiera eliminar de mi mente.

Colin y Blair se encuentran bailando muy cerca, ambos parecen felices, pero claro, esa felicidad es falsa.

Aun así, no puedo evitar sentir una presión en mi pecho.

Pero todo empeoró al momento en que vi como ella lo tomó del cuello y lo besó, fue este el momento en que vi todo pasar en cámara lenta, sintiendo como mi corazón se rompe en pedazos, al mismo tiempo en el que siento las lágrimas luchando por salir.

Pero me contuve.

Me di la vuelta e intenté irme, pero ellas me empujaron al suelo, riéndose de mí, siendo seguidas por otras chicas, mientras mis amigos intentan ir hacia mí, pero unos chicos parecen detenerlos, cosa que los confunden.

—Oh, ¿eso te ha afectado? – pregunta Joselyn, agachándose a mi altura. – Eso mismo sentí cuando te vi con Javis.

El chico mencionado pareció muy confundido por sus palabras, como si no creyese lo que escucha.

Al igual que yo no comprendo, es decir, ¿no debería ser Catherine la más afectada?

Hay cosas que no concuerdan.

Miré a mi alrededor, dándome cuenta de que Tina no se encuentra presente, lo que me preocupa, así que miro a los chicos.

—¿Dónde está Tina? – pregunté, a lo que ellos negaron con la cabeza, sin saberlo, pero de igual manera buscando alrededor.

—No nos ignores – dice Cat, tomándome del rostro con fuerza, clavándome un poco sus uñas en la piel. – ¿O acaso no importa lo que sientan las demás personas?

Me suelta y miro a mi alrededor, dándome cuenta de que todos parecen estar perdidos en su mundo, reaccionando de una manera agresiva, lo que me hace pensar que están bajo la habilidad de Blair.

Miré de nuevo a mis amigos, los cuales empujan a los chicos, para acercarse a mí, al mismo tiempo en el que Joselyn se acerca con una navaja en su mano, la cual parece querer clavarme, pero la mano de Javis toma la suya, impidiendo aquel ataque.

Cat intenta reaccionar a ello, pero Ezra la empuja, haciéndola caer al suelo.

—¡Corre, Sylver! – me grita Ezra y yo me levanto de prisa.